Así se produjo la mayor filtración de documentos del espionaje de EEUU

“Snowden: Sin Un Lugar Donde Esconderse” es el nombre del libro en el que el periodista estadounidense Glenn Greenwald cuenta los detalles de una de las filtraciones más controversiales de la historia: la que hizo Edward Snowden con los archivos de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU en el 2013.

Por Felipe Herrera Aguirre

Cuando Edward Snowden se contactó por primera vez con Glenn Greenwald, este último era columnista para la revista digital Salon.com y para la edición estadounidense del The Guardian. También era abogado especializado en derechos civiles y constitucionales, lo que le aportaba a sus artículos una mirada crítica.

Snowden, bajo el pseudónimo de “Cincinnatus”, le escribió a Greenwald diciéndole que tenía que compartir una información de suma importancia con él, pero que tenía que hacerlo a través del programa PGP, para encriptar información y así evitar ser espiados. Greenwald tardó seis meses en instalar el programa, por falta de tiempo debido a la falta de interés en el tema.

Tuvo que ser Laura Poitras, documentalista y amiga de Greenwald, la que le contara sobre la historia de Snowden, empleado de una empresa subcontratista de la CIA, y su intención de filtrar miles de documentos clasificados de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Para eso, debían viajar a Hong Kong lo antes posible y reunirse con él.

Así se fue dando la trama que terminó con la publicación de una serie de artículos durante la segunda semana de mayo del 2013 en el The Guardian, y que es relatada con detalle por Greenwald en el libro “Snowden: Sin Un Lugar Donde Esconderse” (Ediciones B).

Entre la presión por publicar, la elección del medio tradicional adecuado (Greenwald acusa a los medios como el The New York Times, pero principalmente al Washington Post, de ser demasiado progubernamentales en el tratamiento de sus noticias, e incluso afirma odiar la práctica de hacerle saber al gobierno el contenido de los artículos que puedan ser sensibles para obtener un visado de publicación), y la filtración de las noticias a otros medios, Snowden, Greenwald y Poitras llevan a cabo la publicación de los artículos en el The Guardian.

Edward Snowden en entrevista con The Guardian, en 2013.

EEUU, el gran hermano

Los artículos hablan principalmente de las prácticas ilegales estadounidenses de espionaje masivo, puesta en práctica por el gobierno de George W. Bush después de los ataques del 11 de septiembre del 2001, y profundizada por el gobierno de Barack Obama con el pretexto de la lucha contra el terrorismo y la seguridad nacional.

Así, la NSA no solo tenía acceso a la información manejada por los principales servidores de internet de EEUU como Facebook, Google, Yahoo!, Skype, YouTube, Microsoft o Apple, sino que además tenían acceso a todos los sistemas de comunicación de Estados Unidos, pudiendo registrar llamadas telefónicas de miles de millones de usuarios y procesarlas con el programa “Informante Sin Límites”. Todo esto, con la aprobación de Obama y el encubrimiento con mentiras de parte de funcionarios de la NSA al Congreso de EEUU.

El libro cuenta el impacto que tuvieron los artículos en la sociedad estadounidense, y cómo el gobierno se esforzó por demonizar la figura de Snowden. Este se preocupó por dejar un registro en video con sus motivaciones para hacer la filtración.

“’Debido al acceso de los expertos técnicos a los sistemas informáticos, vi un montón de cosas secretas’, me explicó Snowden, ‘algunas muy fuertes. Empecé a entender que lo que hace mi gobierno en el mundo es muy diferente de lo que siempre me habían contado. A su vez, este reconocimiento te empuja a reevaluar el modo de mirar las cosas, a cuestionártelas más”, escribe Greenwald en el libro.

La esperanza de Snowden era Obama, con sus promesas de cambiar las cosas en la inteligencia de EEUU. Pero cuando se dio cuenta de que no solo no cambiaban, sino que también empeoraban, decidió hacer la filtración “por el bien común y el derecho a la información de la gente”.

Snowden terminó asilado en Rusia, donde se encuentra desde el 2013. Si llegase a pisar suelo estadounidense, sería procesado por la Ley de Espionaje, lo que podría significarle pagar una condena de 30 años de cárcel. Obama no perdonó a Snowden antes de dejar la Casa Blanca. A pesar de esto, el propio Snowden ha reconocido que su filtración sí sirvió para provocar el cambio en las leyes de Estados Unidos que él esperaba, y que sus filtraciones no implicaron daños a nadie.

Disponible en Amazon.com. US$ 6,0.

snowden-baja.jpg
Loading...
Revisa el siguiente artículo