Un brochazo desconfiado

Hay un cierto temor de que se lastime aún más el patrimonio cultural de Puerto Rico cuando se tomen las medidas para atajar la crisis fiscal.

Por Metro Puerto Rico
Un brochazo desconfiado

Por: Katia Cruz Quintana, Leislamarí Cintrón Berríos, Iris Medero Rosario y Bárbara Solano Quintana

Ciertamente, dentro de la escena del arte puertorriqueño se ha generado mucha incertidumbre y hasta miedo por causa de la crisis económica que atraviesa actualmente la isla y más aún con la llegada de la Junta de Control Fiscal. Con la preocupación también hay un trabajo de especulación.

Algunos se podrán preguntar: “¿Por cuánto se puede vender El velorio, de Francisco Oller?”. No se sabe aún cuáles serán las medidas que tomará la Junta en cuanto al “crecimiento económico responsable”, pero lo que sí se sabe es que hay un cierto temor de que se lastime aún más el patrimonio cultural de Puerto Rico. El temor atraviesa todos los sectores del arte, ya que el patrimonio es preservado por las instituciones y museos, divulgado por las galerías y creado por los artistas.

Obra artística 

“Nosotros los artistas estamos acostumbrados a la crisis, porque siempre hemos trabajado con limitaciones de recursos de toda índole. En el contexto de la Junta de Control Fiscal, no creo que cambie mucho nuestra situación, porque estamos acostumbrados a trabajar con poco y crear nuestros propios espacios”, afirmó Rafael Trelles, pintor puertorriqueño.

Obra institucional

En cuanto a las instituciones culturales del país, se vislumbran dos problemas. El primero es uno presupuestario o económico, pues cada vez hay más recortes por parte del Gobierno. El segundo es un problema de apreciación, no de los visitantes de los museos, sino de cómo el Gobierno aprecia el arte en tiempos de crisis; ven la cultura como mero ornamento. Esto se vio manifestado en sus máximas expresiones en Detroit, cuando se propuso vender obras de arte que guardaba el Instituto de Arte de Detroit para pagar parte de las deudas de la ciudad en crisis fiscal. Aunque no se llegaron a vender, el mero hecho de haberse considerado causó más temor que la deuda misma. “No se trata del valor económico, sino del valor patrimonial esencial para nuestra dignidad. En Puerto Rico eso no puede estar en consideración”, aseguró Tió. Incluso, mencionó que habría que levantar la voz de alerta si se llegara a considerar la venta de arte para saldar la deuda.

           

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