En graves problemas la juventud puertorriqueña

Los datos provienen de la investigación "La situación de los jóvenes en Puerto Rico: un efoque multidimensional” de PUCPR.

Por Inter News Services
En graves problemas la juventud puertorriqueña

El cuadro general de las condiciones de vida de la juventud se ha deteriorado marcadamente en la última década, muestran estadísticas, estudios y diversas investigaciones citadas en “La situación de los jóvenes en Puerto Rico: un efoque multidimensional”, comisionado por la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR).

La propia investigación de la PUCPR entre jóvenes y estudiantes de entre 14 y 30 años ya arroja una alarmante situación en torno a las altas aspiraciones que tienen y lo que realmente podrán hacer en su entorno descarnado.

Pero, es cuando el estudio cita las diversas estadísticas de gobierno y privadas sobre su cuadro general, vital, que se evidencia el deterioro en las condiciones de posibilidad que tienen para continuar una vida más fructífera que las generaciones pasadas, o al menos similares.

Los datos no son todos nuevos, sin embargo, suelen publicarse aisladamente. Mostrados en su conjunto, como los ha presentado el estudio de la PUCPR como introducción a su propia investigación, se revela el verdadero estado de situación.

Al 2010 la Isla contaba con 769,289 jóvenes (15-29 años de edad), el 21.2% de una población entonces de 3.7 millones. Censos posteriores han ubicado la población en 3.5 millones, y con ellos se reduce también la población juvenil, con impactos en los sistemas educativos, público y privado.

Las estadísticas vitales del Departamento de Salud el año pasado ya indicaron crecimientos negativos en municipios, es decir, que mueren más personas de las que nacen.

El sistema público ha perdido casi la mitad de sus clientes en una generación y se ubica en los 400,000, con expectativas de continuar el drama. El sistema privado, una vez vigoroso, muestra ya débiles señales.

En el 2013, 96,000 de los que estaban entre 16 y 24 años de edad se empleaban, un 9.4% de la fuerza laboral, una reducción de puntos comparados con momentos anteriores. La estadística indica un 18.2% de desempleo en esa fuerza trabajadora, que el Departamento de Trabajo contabiliza solo entre los hábiles a emplearse y buscan empleo activamente, así que se espera que sea mayor en términos absolutos.

La cifra muestra que solo dos de cada 10 jóvenes se empleaba.

Otra causa para el descenso de esta población es la emigración. Según el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, la mediana de los emigrantes es de 28.5 años, unos seis años menor a la de los inmigrantes. Visto por categorías, el 32.2% de las mujeres que emigraron son de esa edad.

En ese sentido, Puerto Rico se está quedando sin relevo generacional. Y las condiciones de los que se queda son hartamente difíciles. La pobreza infantil en la Isla, según el Child Poverty in the US-Hispanic Origin, 2014, fue estimada en 57.1%. Mientras, indican otros estudios que el 12.2% de jóvenes entre 18 y 24 años tuvieron ingresos situados en el umbral de la pobreza.

Ese marco de deterioro se agrava por patrones de conducta que no abonan a salir de la pobreza ni de la dependencia y, al contrario, los profundizan. Los matrimonios de personas entre 15 y 29 años se redujo entre el 2003 y el 2013 en 50% (13,918 a 6,917).

Sin embargo, la tasa de niños nacidos de madres adolescentes fue de 18.2%, cuando el promedio en Estados Unidos es de 10%. Esas madres y niños solo sobrevivirán mediante una alta dependencia de sus padres y el gobierno, pesando el erario de estas instituciones en una era que discurre en un camino contrario, es decir, al recorte de fondos de los programas de subsidio.

En el 2014 el Censo estimó que el 12.3% de los nacidos en la Isla es de madres adolescentes de entre 15 y 19 años.

Se añade a este problema el aumento de nacimientos de niños de madres no casadas, de 49.7% en el 2000 a 63.9% en el 2010 y a 78.1% en el 2014. La institución del matrimonio tiene protecciones legales y propietarias que pueden ayudar al desarrollo de los niños.

Ahora bien, las carencias que enfrentan estas madres se reflejan de inmediato en los bebés que nacen. El 12.4% de los niños nacidos (2009) tuvo bajo peso, cuando el promedio en Estados Unidos es de 8.2%.

Esos problemas de salud que arrastrarán esos niños un buen trecho de sus vidas ya están extendidos en los jóvenes de Puerto Rico, en gran parte debido a la pobreza de su alimentación y por la falta de cuidados de salud.

Para el 2013, el 14.6% de los jóvenes entre 18 y 24 años no estaban cubiertos por algún plan de salud.

Una encuesta del Puerto Rico Behavioral Risks Surveillance System (PRBRS) en el 2014 encontró que el 10% de la población entre 18 y 24 años manifestó que tiene una pobre o mala salud física, y un 6.7% no goza de buena salud mental (en los 14 días anteriores al momento de ser encuestados). Las actividades cotidianas de estos jóvenes se vieron limitadas en esa misma proporción debido a sus padecimientos físicos o mentales.

Las condiciones crónicas son prevalecientes en los jóvenes de estas edades, con 27%, el 11.8% padece de asma e, increíblemente, un 8.6% ya padece de hipertensión, 6.3% de depresión y 2.3% diabetes.

Una parte de estas enfermedades solo reflejan pobres patrones alimentarios que, a esas edades, reflejan básicamente lo que le han enseñado sus padres; otras son conductas aprendidas que inciden negativamente en su salud.

El 56.2% admitió que consume menos de una fruta al día y el 31.9% consume menos de un vegetal al día. A esa edad, ya un 27% se ha sometido a alguna prueba de colesterol en los cinco años anteriores, el 40.5% está sobrepeso u obeso.

La tapa del botellón se la pone otros mal hábitos. A esas edades el 23.3% toma alcohol con regularidad y el 14.1% fuma cigarrillos.

Mientras, el 53.6% de los nuevos casos diagnosticados con VIH/SIDA en el 2013 son de jóvenes entre 13 y 34 años.

Otra causa para la disminución de ese sector poblacional es la alta tasa de mortalidad en jóvenes, que fue en el 2013, entre los 15 y 19 años, de 58.23; de 143.94 en los de 20 a 24 años y de 152.68 entre 25 y 29 años.

Destacan como causas prevalentes, según estadísticas del Departamento de Salud, los accidentes de tránsito. En el 2013 murieron 159 jóvenes entre 15 y 19 años. Hasta un 12% de los jóvenes no suele usar el cinturón de seguridad, además de que el uso de alcohol mientras se conduce es una causa mayor.

Otra causa son los homicidios. Hasta unos 480 jóvenes entre 15 y 29 años perdieron la vida en el 2013 por homicidio. El dato significa que el 55.24% de todos los homicidios en ese año fueron jóvenes comprendidos en esas edades, particularmente de entre 20 y 24 años (223 muertos).

Mientras, el 14.87% de los suicidas ese año fueron jóvenes entre 15-29 años.

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