Pugna por material de la biblioteca de Ciencias Médicas

La polémica entre la preservación física de material académico y la base digital es la pugna del recinto

Por Karixia Ortiz

La eliminación de revistas científicas que son propiedad de la biblioteca del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (RCM-UPR) es el centro de un debate entre bibliotecarios docentes y la administración.

Por un lado, el personal de la biblioteca Conrado Asenso del RCM denunció en Metro que el material a eliminarse posee un valor histórico incalculable, pues muchos de los ejemplares impresos tienen más de 30 años de antigüedad y, por tal razón, deben preservarse físicamente.

Mientras, en otra dirección apunta la postura de la administración, pues es la que considera desprenderse de copias de revistas científicas que cuentan con su versión digital o son parte de la red de bibliotecas, para así habilitar para los estudiantes el espacio ocupado por estos materiales.

El bibliotecario docente, el doctor Efraín Flores, denunció que los empleados no han sido incluidos en el proceso de descarte, a pesar de que han solicitado reuniones que no han procedido. 

“Tiene que haber un proceso participativo. Se ha planteado que gran parte de la colección está mojada y enferma, y, según hemos podido constatar en una inspección, esa colección no está contaminada. Simplemente, necesita el mantenimiento adecuado que no se le ha dado”, explicó Flores, quien destacó que mucho del material perteneció a la  Escuela de Medicina Tropical y data del siglo XIX y XX.

Sin embargo, el rector del RCM, Noel Aymat, negó la arbitrariedad de la eliminación de las piezas identificadas. También explicó que, como parte del plan de reacondicionamiento de la biblioteca, se procederá con la disposición del material para así desarrollar el espacio adicional que han solicitado los propios estudiantes.

“Para habilitar tal espacio, se han reagrupado ciertas colecciones.  Algunas colecciones que están disponibles de manera digital y con más de 30 años de antigüedad serían descartadas siguiendo un plan delineado por expertos bibliotecarios y según guías de la Academia de Bibliotecas de Medicina Nacional. Las colecciones de valor histórico, irreemplazables o no disponibles de otro modo son reacomodadas en el quinto piso, no descartadas”, especificó Aymat.

“Un accidente con unos  anaqueles ocurrido en el 2013 ha mantenido dos pisos de la Biblioteca  cerrados en lo que se instalan los nuevos anaqueles. Esto ha sido un trabajo complicado que ha resultado en anaqueles reforzados con acceso a personas con impedimentos físicos. El reacondicionamiento de la Biblioteca entra a su etapa final donde se habilita todo un piso para el área de estudio para los estudiantes”, agregó Aymat.

A pesar de ello, el bibliotecario señaló que un rediseño del espacio pudiera ser la solución. Además, mostró preocupación por los riesgos de valerse solo de recursos digitales para la preservación de las revistas impresas.

No obstante, la directora de la biblioteca, Irma Quiñones, afirmó que “toda colección viva requiere proceso de descarte periódico” y, contando con los formatos de respaldo, aseguró que “no se va a hacer nada que atente con esas colecciones”. Igualmente, indicó que mantendrán todo el material del país.

Quiñones no precisó la cantidad a ser eliminada, pues el proceso de análisis aún continúa a cargo de la directora del proyecto. Igualmente, sostuvo que la información de este plan “siempre ha circulado”.

Los estudiantes apoyan el cambio

La presidenta del Consejo General de Estudiantes del Recinto de Ciencias Médicas (CGE-RCM), Marysel Pagán, aseguró que los cambios en la biblioteca del recinto cuentan con el aval del estudiantado.

Pagán aseguró que la petición de más espacio de estudio en la biblioteca Conrado Asenso del RCM lleva gestionándose por más de dos años.

“No ha sido nada escondido. Se evaluaron las revistas que deberían permanecer y las que estuvieran digitalizadas procederían a descartarse o removerse. Esto se discutió en el Senado Académico en la reunión oridnaria de octubre. Nosotros, los estudiantes, estuvimos de acuerdo”, sostuvo.

De concretarse el proyecto, parte de las revistas científicas ubicadas en el cuarto piso del edificio que permanezcan pasarían al quinto piso, dejando ese cuarto nivel como lugar de estudio.

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