Parodias influyen en el voto del elector

Por Juan Carlos Melo

Aunque de seguro usted no recuerda lo que dijeron el miércoles en el debate de Univisión los candidatos a la gobernación David Bernier, del PPD, y Ricardo Rosselló, del PNP, sobre cómo trabajarán con la Junta de Control Fiscal si logran la gobernación —un tema que atañe a todos directa e indirectamente—, es muy probable que sí recuerde y hasta se eche a reír nuevamente de la peculiar voz de ambos candidatos en el video “La liga de la política”, del portal De la nada.

De la misma forma, es muy probable que, aunque usted tampoco recuerde cuál fue la solución que planteó la candidata independiente Alexandra Lúgaro al problema de la migración, de seguro que, al oír su nombre, sí rememora su cómica imagen bajo el alegado efecto de alguna sustancia controlada y hablando a las millas en la parodia “El debacle”, que forma parte del show Raymond y sus amigos.

Más común todavía, quién no ha pensado en el “partido del bollo” (parodia “El debacle”) cuando ve una pancarta del empresario y candidato independiente Manuel Cidre, o en que “los carros se convertirán en caballos o mulas” (parodia De la nada) si María de Lourdes Santiago, candidata del Partido Independentista Puertorriqueño, logra la gobernación.

Las parodias de los aspirantes al principal puesto político del país, tanto en televisión como en Internet, están en boca de todos y, de acuerdo con un experto en psicología, estás pueden influir en la decisión del elector al momento de ejercer el voto.

“Las parodias puede influirdirectamente en la opinión de esa persona y hasta lograr que esa persona vote diferente en los comicios”, destacó el doctor en psicología clínica Carlos Blanco, al tiempo que afirmó que el mensaje cómico puede influir más en la mente del elector que el típico mensaje que ofrece un candidato en televisión o en una plaza pública.

“Puede ser porque, primero, cuando las personas están viendo el debate real en la televisión, quizá hay un poco de emociones, como puede ser la molestia por la situación actual del país, y se cierra a escuchar lo que se les está comunicando. Sin embargo, ante algo que es comedia, que se puede uno hasta reír, como, por ejemplo, los memes o la comedia “El debacle”, la persona quizás está en una posición más relajada y está más abierta a ver el mensaje que se está presentando; en este caso, es una crítica social”, dijo.

El galeno insiste en que, al igual que la publicidad toma un papel protagónico en la toma de decisiones de una persona al momento de adquirir un producto o servicio, las parodias pueden hacer lo propio cuando el elector se encuentra en la urna de votación.

“Definitivamente influye, más cuando las parodias las hacen personas con imagen positiva, como, por ejemplo, Raymond Arrieta, quien ha hecho caminatas por los pacientes de cáncer. Definitivamente, cuando encarnan estos personajes, el público les presta atención, escucha su mensaje y se puede dejar llevar por aquello que están presentando”, dijo el psicólogo.

Por su parte, el catedrático Mario Roche, aunque reconoció la importancia de las parodias como método de denuncia, descartó que exista una correlación de que el candidato más parodiado pueda ser el más o menos votado.

“No sería categórico en establecer que el modo en que se caricaturiza a un candidato puede incidir en la decisión del voto de un ciudadano”, dijo Roche, al tiempo que aseguró que un elemento importante de las parodias o sátiras, que se gestan desde tiempos de la antigua Grecia y que por décadas ha sido el éxito de los Rayos Gamna y ahora de portales como De la nada y “El debacle” de Raymond, es que acercan a la discusión político-partidista a personas con un profundo escepticismo y apatía sobre estos temas.

“Esta gente desde el humor logran llamar la atención de una ciudadanía que a lo mejor no iba a votar y ahora lo va a hacer”, dijo el profesor en comunicación de la universidad del Estado, al tiempo que hizo la advertencia de que el uso del humor mal llevado puede propiciar la banalización de la política y “no a considerar seriamente los temas”.

“Una cosa es la comedia liviana, la risa por la risa, y otra cosa es la que pretende un cambio, como lo que han hecho los Rayos Gamma casi por 40 años, sátira política que pretendía denunciar unas circunstancias”, sentenció Roche.

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