Aumentan las uniones de parejas con hijos previos

Por Juan Carlos Melo @melodicespr

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“Más consciente yo estaba en que la persona que se acercara a mí tenía que ser una persona consciente de que yo tuviera dos hijos y también tuviera hijos para que pudiera entenderme como mamá”, Sirys Dagmar Soto

“No le impongas él va a ser tu padrastro, ella va a ser tu madrastra. Las parejas con hijos previos se tienen que unir como una sola familia y llevar a cabo ese rol en una sociedad que les da pocos años de vida”, Elisamuel Lorenzana

Cuando su segunda hija cumplía apenas seis meses de nacida, Sirys Dagmar Soto se encaminaba a rehacer su vida con un hombre con tres hijos de una relación pasada.

Vivirían siete bajo un mismo techo. Él, Elisamuel Lorenzana, con hijos entre las edades de tres, cinco y siete años; y ella, con un varón de dos años y su prácticamente recién nacida.
Para la pareja, los pronósticos de una relación duradera no eran nada halagadores. Amistades les auguraban, como mucho, dos años y medio de duración.

Sin embargo, Lorenzana y Soto llevan más de una década unidos en matrimonio viviendo bajo el concepto de familias ensambladas, reconstituidas, compuestas, mixtas y hasta de retazos, como también se les llama a estas uniones en las que al menos uno de ellos tiene un hijo de una relación anterior.

“Cuando decidimos unirnos, no nos daban mucho tiempo de vida, y la realidad es que, cuando tú observas [este tipo de relación], tristemente suele pasar; no duran mucho”, sostiene Soto, quien acto seguido es secundada por su esposo, que lamenta que la sociedad actual estigmatiza a las familias grandes. “Recuerdo que me decían: ‘Tú estás loco. ¿Cómo vas a ser con tanta gente? Para todo son siete. Si tú sales, ¿sabes cuánto van a gastar en siete personas?’”, indicó.

El concepto de familias compuestas, aunque no es nuevo, es un fenómeno emergente lleno de retos en nuestra sociedad, siendo la crianza de los hijos una de las mayores dificultades que enfrentan las parejas para su duración, asegura la trabajadora social Yajaira Figueroa Sánchez.

“Más que en la etapa preescolar, este tipo de unión tiene sus momentos más críticos [cuando los hijos de las parejas están] en la adolescencia, momento en que el menor puede experimentar cambios emocionales en los que no desea compartir con la nueva pareja de mamá o papá, no desea ir a ese nuevo hogar, no se siente en confianza. Es un reto no solo para el niño o la niña, sino para el padre o madre y su pareja actual”, destaca Figueroa Sánchez, quien exhorta a los padres a conocerse y conocer a los hijos de sus parejas antes de tomar la decisión de la convivencia.

La trabajadora social, quien casi a diario funge como mediadora entre parejas mixtas en el Centro Médico en Río Piedras, destaca que, aunque parezca difícil, se puede lograr la estabilidad en este tipo de relaciones.

“Lo que hemos visto los profesionales de la conducta es que, dado la situación y cómo se establece la relación, estas relaciones no duran mucho; pero, si se establece una relación sólida que ambas personas están conscientes de su responsabilidad como madre o padre con sus niños de relaciones previas, estas pueden ser fructíferas”, sostuvo.

Este es el caso de la pareja Lorenzana y Soto, quienes se casaron a los seis meses de conocerse y ya llevan 12 años juntos viviendo en la actualidad con cuatro de sus cinco hijos. El mayor contrajo matrimonio el año pasado.

Soto, quien es esteticista de profesión, dijo a Metro que lo primero que hizo para poder congeniar con los tres hijos de su nueva pareja fue reconocer que ella no llegaba para sustituir a la madre de estos y que tenía que quererlos como si fueran de ella.

“Cuando yo lo conozco (a Elisamuel), lo primero que entiendo es que, para yo poder funcionar con él, tengo que amar a sus hijos como si fueran los míos, y eso fue lo primero que tuve que internalizar antes de casarme. Yo me desacostumbré a decir los míos o los de él”, indicó Soto.
Lorenzana, por su parte, narró que estaba consciente de que la relación acarreaba muchos desafíos, pero que estaba dispuesto a afrontarlos. “El asunto no está en darle un lugar tan grande al reto, es buscarle una solución. Y nosotros tenemos un lema que dice que los matrimonios no funcionan, sino que nosotros los hacemos funcionar”.

La pareja de esposos coincide en que la separación de muchas parejas mixtas se da porque arrastran hábitos de relaciones anteriores. “Queremos llevar experiencias pasadas a una experiencia que es totalmente nueva. Queremos pasar factura ajena a una persona que verdaderamente tiene todo para podernos hacer felices. Queremos separar hijos, mis hijos, tus hijos, cuando verdaderamente en una familia regular eso no se separa”, destaca Soto.

Otro factor que trunca las relaciones de retazos, a juicio de Lorenzana, es introducir a la nueva pareja como una figura de autoridad. “No le impongas él va a ser tu padrastro, ella va a ser tu madrastra. Esa palabra en nuestra familia no existe. Las parejas con hijos previos se tienen que unir como una sola familia y llevar a cabo ese rol en una sociedad que les da pocos años de vida”.

La estrategia de la pareja para crear el matrimonio sólido del que gozan hoy día radica en su acercamiento a Dios y en darse su lugar como pareja. “Nosotros no ponemos a los nenes primero. Nosotros nos cuidamos uno al otro, porque la base de una familia sólida está en el matrimonio, y nos damos el lugar que nos corresponde. Ellos lo ven y ven que funciona”, sostiene Soto, quien tuvo su primer hijo a los 21 años.

Por su parte, Lorenzana, quien se convirtió en padre a los 16, asegura que el amor es lo fundamental en su relación. “No hay otra cosa. Es el amor lo que nos ha ayudado a sobrepasar todas las dificultades porque difinitivamente vivimos lo que vive cualquier familia. Criar cinco hijos es bastante retante, porque son cinco mundos diferentes. Cada uno tiene sus gustos, sus tendencias: músico, bailarina, cantante, fútbol”, detalla el handyman y conductor de vehículos pesados, abonando que esa misma diversidad evita que sus días sean monótonos.

La pareja propietaria del salón de belleza en Bayamón, destaca que, como familia numerosa, el factor económico también ha tenido un peso en la relación, razón que los ha obligado a renunciar a metas personales.

A la pregunta de si han pensado tener otro hijo, los esposos dijeron que durante los primeros años de la relación lo ponderaron, pero que un padecimiento de salud de su esposa los obligó a cambiar de opinión.

“Realmente fue una opción para nosotros, pero yo fui paciente de cáncer y tuve que escoger entre algo que no tenía en mis manos o cuidar lo que verdaderamente ya yo tenía. Por eso tomamos la decisión de renunciar a algo que no teníamos por cuidar lo que verdaderamente importa, que es lo que ya tenemos”, manifiesta Soto, sosteniendo las manos de su compañero.

CAMBIOS SOCIALES

Aunque en un principio gran parte de los matrimonios compuestos se conformaron por viudos luego de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), según apuntan los primeros estudios sobre el tema, en la actualidad la mayoría de las familias mixtas en la isla están constituidas por divorciados, 36 % (6,121) hombres y 33 % (5,611) mujeres, de acuerdo con estadísticas del Registro Demográfico para el 2015, que totaliza en 11,877 el número de separaciones para ese año.

Las estadísticas de ese año también revelan que, de los 17,002 matrimonios que se realizaron, 28.4 % de los hombres y 26.3 % de las mujeres tenían de uno a siete hijos de una relación pasada.
De hecho, según los datos de la agencia gubernamental, del 1 de enero al 5 de julio de 2016 se casaron tres parejas cuya suma total de hijos previos totalizaron 8, 10 y 13 hijos por familia.

RECOMENDACIONES

Sugerencias para lograr armonía en la nueva familia
•    Autoanálisis. Pase revista a su relación pasada, analice qué le afectaba y cómo puede mejorar, qué herramientas puede utilizar para que sea más eficiente en su hogar con sus hijos, su nueva pareja y los hijos de esta.
•    Divorcio. Si la separación es reciente, se recomienda por lo menos dar un tiempo de seis meses para que los niños comiencen a compenetrarse con la nueva pareja de su padre o madre. No obstante, la trabajadora social recomienda que, después de la separación, el padre o madre biológico visite constantemente a sus hijos y mantenga una buena comunicación con ellos.
•    Trato. Se recomienda al nuevo cónyuge construir relaciones de afecto con los hijos de su nueva pareja, así como elevar su autoestima y dar un buen trato a la madre o padre biológico de los niños..
•    Responsabilidad. Cada pareja deberá tomar la decisión del rol a desempeñar en la crianza de los hijos del nuevo cónyuge. En ese sentido, Figueroa Sánchez exhorta a las parejas a preparar una lista de normas y reglas en el hogar que todos deben seguir, para que así haya un vínculo sólido en la comunicación, disciplina y respeto.
•    Cambios A juicio de la trabajadora social, para la nueva pareja será más placentero tener una nueva vivienda que se convierta en su hogar y no establecerse en un lugar en donde residían con su pareja anterior. Esto ayuda no solo en el buen desarrollo de los niños, sino en la adaptación de la pareja.

 

 

 

 

 

 

 

 

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