Columna de Armando Valdés: La democracia no es gratuita

Por Armando Valdés @armandovaldes

El caso de corrupción que se ventila en el Tribunal federal nos obliga a repensar el financiamiento de las campañas en Puerto Rico. El tema ha sido controversial en el pasado, y aun los medios de comunicación no siempre han argumentado un mismo punto de vista.

En el 2008, el dinero público que estaba siendo destinado a financiar las campañas de los cuatro partidos políticos que se presentarían en las elecciones levantó críticas de diversos sectores. Ante las necesidades del pueblo y la escasez de recursos, se entendía que era inmoral gastar fondos públicos en los esfuerzos publicitarios de las colectividades. En dicho año, El Nuevo Día publicó un editorial intitulado  “Un rotundo no a la partidocracia”, en el que abogaba por “la eliminación de la financiación pública de las campañas y su sustitución con un sistema de recaudación no pública”.

Para el 2014, la posición de la junta del periódico había cambiado. En un editorial intitulado “Atrasa la democracia ese plan de ‘reforma’ electoral”, El Nuevo Día argumentaba que “el inversionismo político es la antesala de la corrupción pública” y que el “efecto real de las enmiendas, que forman parte de la ley para la financiación de las campañas electorales, será obstaculizar la viabilidad de acceso al fondo público electoral”.

No traigo esta contradicción filosófica para criticar al rotativo. Por lo contrario, creo que este cambio de posición ilustra la dificultad de balancear diversos intereses y de enmarcar cualquier reforma electoral dentro del marco jurídico-constitucional de Puerto Rico y EE. UU.

Sin duda, tenemos que eliminar el inversionismo político, pero, conforme al Tribunal Supremo de EE. UU., donar a una campaña es un derecho protegido por la primera enmienda de la Constitución. Por tanto, debemos buscar mecanismos para reducir el gasto en las campañas y evitar la entrada de cantidades en exceso de los límites de personas que buscan comprar la conciencia de nuestro liderato político.

David Bernier ha presentado un plan completo y abarcador que atiende ambos aspectos. Limitaría el periodo de campaña, lo cual reduciría el gasto publicitario y prohibiría los donativos en efectivo, los cuales en el presente hacen posible que un solo donante exceda los máximos legales.

Estas y otras medidas podrían implicar un aumento en el gasto público. Pero, como bien dijera el candidato popular al presentar su plan anticorrupción, “[n]o hay duda de que lo que invierta el pueblo de Puerto Rico en combatir la corrupción es menos de lo que ha perdido en estos años”.

De eso se trata: de darnos cuenta de que la democracia no es gratuita y de que la decisión es entre dejar que la financien exclusivamente bolsillos privados o que todos asumamos el costo de la pulcritud.

Loading...
Revisa el siguiente artículo