Columna de Roberto Iván Aponte : El escrutinio electrónico es una realidad

Por Roberto Iván Aponte

Los procesos electorales en Puerto Rico han evolucionado, obligados por las luchas de sectores demandando participación y procesos confiables. Nuestro sistema electoral ha estado fundamentado en la apreciación y subjetividad de representantes de cada uno de los partidos y una arcaica metodología de conteo de votos. Hemos presenciado un sinnúmero de problemas y acciones fraudulentas en los colegios electorales, como por ejemplo el “vaciado” de listas y dañar papeletas ya votadas para que no puedan ser contadas o manipular la voluntad de los electores para beneficiar partidos o candidatos.

A esto se añade la experiencia de las pasadas elecciones en la cual miles de funcionarios de colegio trabajaron largas jornadas y tuvieron que pasar más de 10 días para conocer los resultados. No podemos, además, olvidar el suceso injustificable de María de Lourdes Santiago que, después de un recuento, recuperó más de 11 mil votos.

Los sistemas electorales necesitan instrumentos que garanticen la contabilidad de la votación de forma rápida y confiable.  La implementación del escrutinio electrónico en Puerto Rico responde a dicha necesidad.

En las pasadas primarias, se utilizó por primera vez el sistema electrónico. El pueblo pudo ver la agilidad del proceso, lo fácil para ejercer el voto y, sobre todo, la seguridad de que su voto se contó bien. En términos de los funcionarios de colegio, ninguno se amaneció pues antes de las cinco de la tarde ya habían terminado su jornada. 

Claro que hubo fallas, como en cualquier proceso nuevo y se hará lo posible por mejorarlo. Por ejemplo, se denunció la necesidad de proteger la secretividad del voto.  Como primer paso, en la organización del colegio hay que establecer una distancia entre los funcionarios y el elector cuando este introduce las papeletas en la máquina. Además, hay que diseñar alguna protección a la máquina para asegurar mejor privacidad. También, se podría abogar por una enmienda a la Ley Electoral para aumentar las penas y la tipificación del delito de violentar la secretividad del voto. Asimismo, hay que incorporar todos los elementos necesarios para asegurar el funcionamiento de la transmisión de resultados desde los colegios electorales. Por último, urge un plan educativo que incluya desde el funcionario de colegio hasta el elector. En resumidas cuentas lo importante es que el proceso de Escrutinio Electrónico no es un mito, es una realidad.
 

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