Agencias locales minimizan impacto del Pokémon Go

Ciudad. A pesar de la constante actividad pública provocada por el juego, aún no motiva un aumento en la seguridad urbana.

Por Karixia Ortiz Serrano

En la noche del miércoles, decenas de personas se apostaron frente a las murallas del Paseo de la Princesa en San Juan. ¿El objetivo? Cazar un inusual pokemón. Desde hace algunos días se ha hecho evidente que más personas se han motivado a salir de su rutina para, de alguna manera, explorar su éxito en la captura de las peculiares criaturas que viven en la virtualidad de la aplicación móvil Pokémon Go.

El juego ha provocado que sean las plazas, lugares públicos y privados los frecuentados por quienes poseen un perfil de cazadores de pokémones, tal como lo hacían los protagonistas de la serie animada que estrenó en la década de los años noventa.

En el punto de encuentro del miércoles, la aplicación alertó sobre la aparición del pokémon Blastoise, la evolución de Squirtle.

A pesar de la constancia de este tipo de encuentros —como surgió también en el patio del Castillo San Felipe del Morro en el Viejo San Juan—, la Policía de Puerto Rico ni la Compañía de Turismo se han visto la obligados a diseñar algún plan preventivo para evitar que esta moda vaya a afectar las localidades turísticas o generar algún incidente violento.

“La Policía continúa trabajando normal. Obviamente, se orienta a tener prudencia y a que no manejen utilizando el teléfono celular. Hasta el momento, no tenemos querella, novedad o incidencia de delito. No se ha señalado ninguna eventualidad que obligue el desarrollo de un plan específico”, comunicó a Metro el portavoz de la Uniformada, Axel Valencia.

Por su parte, la directora ejecutiva de la Compañía de Turismo, Ingrid Rivera, manifestó que, con relación a los espacios urbanos bajo su custodia, como el Paseo de la Princesa y Ventana al Mar en Condado,“hay seguridad 24 horas al día”.

“Diariamente, miles de visitantes circulan por esos espacios sin ningún inconveniente disfrutando de los atractivos turísticos”, comentó la funcionaria.

No obstante, geógrafos consultados por este diario resaltaron que es evidente la novedad del juego y una de las virtudes es que ha obligado, precisamente, a las personas a ocupar espacios que comúnmente se avistan desolados.

“El ocio es necesario, y, si la actividad recreativa se desarrolla fuera de las casas, siempre habrá alguna oportunidad de que se gesten encuentros ciudadanos espontáneos. Estas posibilidades de intercambio socio-espacial pueden ser viables, aun cuando el ente que convoca sea una firma comercial”, indicó el profesor de Geografía Rafael René Díaz.

El académico agregó que los jugadores tienen que estar conscientes de que, en la dinámica del espacio público, “hay que respetar también el derecho de otras personas a transitar y a participar en otras maneras de ocio sin que necesariamente estén involucradas en el acto de atrapar pokemones”.
Por su parte, la también geógrafa y urbanista Mariana López reconoció que la llegada de esta aplicación a la isla ha puesto de manifiesto las deficiencias que tienen los espacios recreativos en las ciudades para aguantar el flujo masivo de personas.

Sin embargo, López agregó que es bueno tener las calles ocupadas porque “una calle con gente es una calle segura y difícilmente habrá delincuencia o robo”.

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