Hermana de víctima: “Tenemos que aprender que todos somos iguales"

En espera. Frances Ortiz, hermana de uno de los fallecidos en la discoteca habla con Metro sobre el proceso que enfrentan

Por David Cordero @David_cmercado
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Identificadas las 49 víctimas fatales del trágico ataque ocurrido la madrugada del domingo en la discoteca gay Pulse, en Orlando, una nueva y dura etapa comienza para los familiares de los caídos: recibir los cuerpos de sus seres amados, para continuar amándolos, para llorarlos, para extenderles un último adiós.

Frances Ortiz es la hermana del puertorriqueño Eric Iván Ortiz Rivera, uno de los primeros nombres que apareció en la lista oficial de víctimas fatales. En medio del proceso que atraviesa, la mayor de tres hermanos hizo una pausa para relatar a Metro lo que ha vivido desde el domingo, no sin antes reconocer que “uno nunca se prepara para esto”.

“La noticia la recibimos oficialmente entre las 2:30 y 3:00 de la tarde. Yo soy quien tuvo que darle la noticia a mi mamá. Originalmente la noticia se la dan a mi tía, que es la que vive aquí en Orlando y es la persona contacto en caso de emergencia. Ella lo único que dice es que llega al hotel donde tenían a las familias que estaban citando, la sientan con una doctora y varios funcionarios más y ahí es que le certifican que en efecto él (Eric) había fallecido”, compartió Ortiz, de 38 años.

Junto a su madre, Frances partió el mismo domingo en la tarde hacia Orlando. Allí, aún no han podido ver el cuerpo de Eric Iván, quien será expuesto en una funeraria de la ciudad en Florida –por petición de la pareja y amigos-, luego será cremado y finalmente sus cenizas serán sepultadas en la tierra que lo vio nacer, Puerto Rico. Tanto Frances como su madre, María Rivera, participaron la noche del lunes de una multitudinaria vigilia en el Orlando. Allí, por primera vez desde que recibieron la noticia, su madre no aguantó más.

“Fue una noche muy fuerte, porque la vigilia fue muy emocional. Mencionaron uno a uno los nombres de las víctimas y cuando dijeron el de mi hermano, ella se desplomó, literalmente, pero como no lo hemos visto aún, yo pienso que el momento fuerte va a ser cuando ya oficialmente lo tengamos ahí, de frente”, expresó.

Frances describió a su hermano como una persona excepcional y dijo que nunca ha escuchado nada negativo de él. Mientras conversaba, recordó las típicas peleas entre hermanos. “Un día le presté mi carro y me lo desbarató”, compartió, entre un par de risas. También dijo que lo cremarían porque así él lo había pedido. Y es que Eric Iván, en ocasiones, había comentado a su familia ­—en broma y en serio—, que moriría joven, antes de los 40 y de forma trágica. “Probablemente él lo pudo haber presentido, nosotros no”, apuntó la hermana.

El boricua de 36 años había contraido matrimonio con su pareja, Iván Dominguez, y celebrarían este mes de junio su primer aniversario de casados. “Ha sido tan difícil llegar a nuestra casa sin ti Eric, por favor, dame la fuerza para hacer frente a esto”, escribió Dominguez en su perfil de Facebook.

Eric también era un gran tío, según lo describió su hermana, quien tiene tres hijos. Uno de los trabajos del puertorriqueño era en una reconocida tienda de disfraces y artículos de decoración para distintos eventos y festividades durante el año. “Mis hijos recuerdan a su tío como el de los disfraces. Cada vez que ellos que querían un disfraz me decían ‘mami dile a tío que me mande tal disfraz’, y el tío se los enviaba”.

Eric Iván se había mudado a Orlando hace aproximadamente nueve años. Aunque se mantenían en constante comunicación, su hermana explicó que durante ese periodo se habían visto personalmente más o menos cada dos años. Su madre -dijo Frances-, busca consuelo en la idea de que simplemente “su hijo está en Orlando”.

“Me ha tocado ser la parte fuerte de todo esto, me ha tocado llorar en silencio para cuando mi mamá llore yo tratar de no llorar, pero es lo más difícil. […] Yo creo mucho en Dios y he podido superar muchas situaciones personales porque tengo mucha fe. En este momento, yo, Frances, no siento rencor en mi corazón”, aseguró. “Tenemos que aprender que todos somos iguales. Todos tienen un familiar que es gay o bisexual o que tiene alguna preferencia diferente a la que uno tiene, pero todos somos iguales”, puntualizó.

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