Apoyo o rechazo a la Junta Fiscal, clave en primarias demócratas de Puerto Rico

Por EFE @EFEnoticias

 San Juan, 4 junio (EFEUSA).- En la víspera de las primarias demócratas en Puerto Rico, el apoyo de Hillary Clinton a la imposición sobre el Gobierno local de una junta federal de control fiscal y el rechazo de Bernie Sanders, que ve la iniciativa como un gesto “colonial”, serán una de las claves del voto puertorriqueño.

Aunque tradicionalmente el matrimonio Clinton ha contado con un amplio apoyo en este Estado Libre Asociado a EEUU, el hecho de que la precandidata haya mostrado su apoyo a la imposición de la citada junta por parte de Washington ha sido mal visto por parte de sus seguidores naturales.

A ello se suma el hecho de que la esposa de Bill Clinton no se desplazó a Puerto Rico para hacer campaña, sino que envió al expresidente estadounidense, quien visitó la isla el 17 de mayo con una agenda poco lucida y escasa de contenido, en la que no anunció nada que no se supiera ya.

“Doña Hillary ni se asomó a Puerto Rico, envió al marido, que dio un triste saludo de nueve minutos en Bayamón, se dio la fría en Guavate y ‘good bye’. Eso evidencia el poco interés que los Clinton tienen en Puerto Rico”, dijo esta semana el representante del partido local gobernante Angel Matos.

En cambio, un día antes Bernie Sanders, que trata contra todo pronóstico de vencer a Hillary Clinton en la carrera por la nominación de candidato demócrata a las elecciones de noviembre, copó titulares gracias a su claro posicionamiento sobre asuntos que atañen a los puertorriqueños.

Así, dijo que se oponía a que Washington tomara el control de Puerto Rico a través de una junta con más poderes que el Gobierno local, una actitud “colonialista” precisamente cuando “su gente afronta la peor crisis económica y fiscal de su historia”.

“Si la Reserva Federal pudo rescatar a Wall Street, también puede ayudar a 3,5 millones de estadounidenses de Puerto Rico”, apuntó.

Según ha anunciado, la próxima semana presentará un proyecto de ley que destina 10.800 millones de dólares para hacer frente a la crisis de Puerto Rico y convocará un referéndum vinculante sobre el estatus político de la isla.

Sanders aboga por una reestructuración “drástica” de la deuda, la inclusión de Puerto Rico en la Ley federal de Quiebras, por que los puertorriqueños reciban las mismas ayudas en planes de salud pública que el resto de estadounidenses y por despenalizar la marihuana.

Estos días, Hillary Clinton -que en 2008 ganó en la isla al actual presidente de EEUU, Barack Obama- ha intensificado el mensaje de que acumula una “larga trayectoria con la comunidad puertorriqueña, ya sea como primera dama, senadora o secretaria de Estado”.

“En estos tiempos de incertidumbre, ningún candidato nos conoce mejor que Hillary Clinton. Como primera dama estuvo con nosotros después del huracán Georges. Como senadora apoyó legislación para darnos más acceso a Medicaid”, dice uno de su anuncios.

La precandidata, a la que los analistas dan por ganadora en Puerto Rico, ha dicho tener “serias dudas” sobre algunos aspectos del proyecto de ley que impone la creación de la junta, aunque “es un paso adelante”.

Su compromiso: “Trabajar para asegurarme de que las preocupaciones por la junta de supervisión sean atendidas” y que “cualquier entidad que sea instituida incluya a miembros que actúen en el mejor interés de nuestros conciudadanos en Puerto Rico”.

La demócrata ha dicho también que seguirá “apoyando” a Puerto Rico hasta que “se logre la estabilidad de su economía y la prosperidad”, y dice estar “comprometida a dar pasos hacia la igualdad en programas federales cruciales”.

Aunque los puertorriqueños no tienen derecho a votar en las elecciones generales de EEUU (a no ser que se hayan mudado a territorio continental), mañana sí podrán votar en las primarias demócratas, que coincidirán además con las primarias de los partidos locales.

Otra de las claves en esta campaña por el voto en Puerto Rico, donde están en juego 67 delegados, es la petición de excarcelación de Oscar López Rivera, el líder independentista que lleva 35 años en prisión en EEUU por conspiración sediciosa.

Mientras que Sanders se ha comprometido a liberarlo si Obama no lo hace antes, Clinton únicamente ha dicho que lo estudiaría.

“Sé que muchos estáis preocupados por Oscar López Rivera. Yo también”, dijo Sanders sobre “el prisionero político que más tiempo ha estado encarcelado (…), más incluso que Nelson Mandela”.
Clinton, que cuenta con el respaldo del gobernador Alejandro García Padilla, ha declarado “Si el presidente Obama no lo hace, prometo que evaluaré su caso cuando yo sea presidenta”.

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