Columna de William E. Villafañe: La capacidad venció a la experiencia

#PRVota. Durante todo el año electoral, este espacio estará abierto los viernes para opiniones de diferentes sectores políticos. Todos han sido invitados a participar.

Por William E. Villafañe Ramos

El debate realizado el pasado martes —gracias a Metro, NotiUno y SistemaTV—consistió en discernir qué es más importante: ¿capacidad o experiencia? Es fácil evidenciar la experiencia gubernamental. Lo difícil es convencer de que se es capaz de lidiar con los problemas de un pueblo. Aun así, venció la capacidad.

El doctor Ricardo Rosselló demostró al público que cuenta con la capacidad necesaria para transformar a Puerto Rico. El licenciado Pedro Pierluisi se enfocó en el elemento de la experiencia gubernamental. Esta realidad facilitó que el resultado estuviera siempre en manos de Rosselló. Exponiendo su capacidad y liderato, Rosselló logró exceder la talla del cargo al que aspira, mientras que la audiencia minimizaba la susodicha y trillada experiencia.

Rosselló supo establecer que la crisis que enfrenta Puerto Rico es producto de ejecutorias no planificadas (improvisación) por políticos con experiencias similares a las de Pierluisi. También acaparó la presentación de propuestas con visión esperanzadora sobre cada tema y proyectó mayor madurez intelectual y emocional. Además, capitalizó el principal ataque al afirmar que no es ni tiene que ser su padre porque Puerto Rico vive nuevos tiempos.

Rosselló patentizó, elegantemente, que ha elaborado un plan para Puerto Rico, organizado un buen equipo, posee la credibilidad necesaria y sabe lo que tiene que hacer ahora. Al mismo tiempo, contrastó con las posiciones de García Padilla y de Pierluisi.

La capacidad de Rosselló dominó en todos los temas a la experiencia de Pierluisi, especialmente en la cuestión del estatus, donde fue mucho más contundente a favor de la estadidad.

Los próximos debates no definirán la contienda primarista tanto como el del pasado martes. Cualquier cosa que haga diferente Pierluisi obra en su contra. Rosselló solo debe mantener su línea y su clase para sellar su sólida ventaja.

A final de cuentas, fue un error de Pierluisi insistir en debatir porque facilitó el desplome de su único argumento. En conclusión, el tiro le salió por la culata.
 

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