Crónica de una turista peruana en Flamenco

Caribe. Una periodista de Publimetro Perú visitó Culebra, Puerto Rico, y comparte sus impresiones

Por Valerie Diner

Es increíble imaginar que esta isla paradisiaca de aguas mansas y cristalinas sirvió por más de 70 años como un lugar de prácticas militares por parte de la Marina de Guerra de Estados Unidos. Felizmente, en 1975 la isla Culebra, de 30 kilómetros cuadrados de extensión, recuperó su esencia cuando logró expulsar al cuerpo militar estadounidense.

La playa más famosa de la isla Culebra es Flamenco, que en 2015 fue seleccionada como la octava playa más hermosa del mundo, según el portal TripAdvisor. En 2014, ocupó el cuarto lugar en la misma lista y para muchos turistas, como yo, esta es la playa más linda en la que han estado. El tono de sus aguas van desde un azul marino hasta un turquesa vívido, mientras que la arena es blanca y muy fina. Y, para ser aún más bella, está rodeada de muchísima vegetación y mariposas revoloteando por donde camines.

“He estado en muchas playas del Caribe, pero ninguna se compara con esta. Me gusta que se puede observar la naturaleza por todos lados, en vez de grandes edificios o resorts que pueden restar su belleza innata”, comenta Victoria Martínez, una turista argentina, al dar sus primeros pasos en la arena. Por eso, si te gusta un ambiente tranquilo, sin tráfico, con poca gente, sin restaurantes elegantes, teatros o grandes casinos, este es tu lugar.

Llegar a esta gloria no es sencillo, pero vale totalmente la pena. Uno se debe levantar temprano y manejar desde San Juan durante una hora y quince minutos hasta el municipio de Fajardo, ubicado al este de Puerto Rico. Al llegar ahí, se encuentran estacionamientos a $5 todo el día. Luego, se debe comprar un ticket por $4.50 para el ferry que te lleva a la isla Culebra a las 9 a. m. Esta es la razón por la que se debe ir temprano, ya que los tickets se acaban muy temprano. Llegué a las 7:15 a. m. y fui la última en poder comprar un asiento en el ferry. Tuve mucha suerte.

El viaje en ferry dura alrededor de una hora y veinte minutos. Uno viaja maravillado por la grandeza del océano Atlántico que no te deja pensar en otra cosa más que en las ganas de ya llegar a la isla.

Al arribar, te reciben diversos conductores ofreciéndote llevarte a la famosa Flamenco por $3.

“Hay muchas playas lindas en Culebra, pero la más popular es Flamenco, porque hay diversos puestos de comida, hay baños y se encuentran todos los servicios”, cuenta Kenny, conductor de un taxi, quien dice que tiene este servicio de transporte desde 1993 y que se conoce toda la isla.

Al bajar del taxi, no veo ninguna playa. ¿Me habrán estafado? Camino unos cuantos metros entre las plantas y, de la nada, como en una película, aparece esta playa sacada de una foto postal. Uno se queda sin aliento. Realmente merece estar dentro de las top 10 mejores playas del mundo, pienso. Puedo decir que, por primera vez en mi vida, me he enamorado de un lugar. 

Me instalo en la arena y corro hacia el mar. El sol quema. Puedo ver mis pies a través del agua. Todo es muy tranquilo y sereno. Mire por donde mire, el paisaje es hermoso. Uno siente que está en otro mundo.

En todo el tiempo que permanecí ahí, el asombro nunca se fue, pero el tiempo sí. Dicen que lo bueno dura poco y las horas que pasé en Flamenco se sintieron como minutos. Después de unas piñas coladas, almorzar unos pinchos de pollo y meterme como unas nueve veces en el mar (sí, uno se puede volver adicto a las aguas de Flamenco) llegó la hora de dejar el paraíso. ¿Algo así habrán sentido Adán y Eva al abandonar el jardín del Edén? Imagino que sí.

Son las 4 p. m. y tomo un taxi de regreso. El ferry hacia Fajardo parte a las 5 p. m. Mientras me saco la arena de los pies y espero a que llegue la embarcación,  reviso las fotografías que tomé. Se ven lindas, pero los recuerdos que tengo en la memoria son aún mejores.

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