Optimista por naturaleza 

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz

Cerca de veinte años de trabajo en la industria de fragancias y cuidado personal le dieron a Rosita Rodríguez las agallas para lanzarse tras los retos de formalizar su propia empresa. Radicada en el estado de Nueva Jersey, la autoempresaria boricua decidió hace tres años usar las mismas herramientas que obtuvo en su doble especialización en Mercadeo y Negocios Internacionales y que ponía a disposición de las grandes cadenas, esta vez, para su beneficio.

Fue así que dio paso a EvaCo, una empresa dedicada a la distribución de Eva’s Secret, un producto para el cuidado del cabello que no utiliza aceites sintéticos, sulfatos, parábenos ni sodio en la fórmula.

¿Cómo surgió la idea de ser su propia jefa?         

— En los últimos cinco años uno de mis clientes se dedicó al desarrollo de nuevos productos para el cabello a nivel profesional es  decir no de distribución masiva. Para salones belleza. Y, con tanta experiencia que han tenido mis clientes con sus propias líneas, debería desarrollar algo que sea beneficiosos y optimo para el tipo de cabello latino que cuenta con diferentes texturas que requieren  de una serie de ingredientes particulares y que respondan a un clima húmedo. Ahí me inspiré y mi misión fue crear un producto que me funcione a mí y que pueda tener éxito en otros cabellos con otras texturas antes climas húmedos.

¿Cuáles son los retos para empresarios boricuas en Estados Unidos?
— He tenido dos retos. Definitivamente, los cambios en la economía, porque, al ser empleada por mi cuenta, se crea inseguridad. Pero, al estar trabajando con cosas relacionadas con la belleza, me di cuenta de que estos productos se caracterizan por coger impulso durante situaciones económicas frágiles, ya que les permite a las personas darse pequeños lujos. El segundo reto ha sido con el nuevo producto que, al no ser tradicional, ha sido educar al consumidor e informarle el por qué es tan distinto el producto, porque estamos adoctrinados a los productos tradicionales como el shampoo.

Una vez establecido el producto en Estados Unidos, ¿Qué la motivó a expandirse hacia Puerto Rico tomando en cuenta la situación económica por la que atraviesa la isla?
— Es un reto, pero no un reto del que no podamos reponernos. La palabra ‘no’, no existe en mi vocabulario. Lo que sí me ha obligado es a ser sumamente estratégica y creativa. Ese reto de la economía de Puerto Rico  me ha obligado más cautelosa. Tengo que ser bien cautelosa en cómo manejo los recursos (…) También está la importancia de tener un buen equipo que colabore para asegurarse de que el esfuerzo no sea en vano. Lo que estamos haciendo es el preview y ahora trabajaremos con la distribución. Es cuestión de ir poco a poco y no hacer las cosas sin pensarlas. Las cuestiones económica son cíclicas, no podemos olvidar eso. Todos los ciclos económicos han tenido altos y bajos. Reconozco que la situación económica en Puerto Rico está delicada, pero soy optimista por naturaleza. 

¿Cuál es la estrategia de distribución que traería para la isla?

El producto no es de distribución masiva debido al precio. Los ingredientes son aceites botánicos cien por ciento extra virgen. Eso trae un costo, por eso no se puede vender en masa. La idea es tratar de entrar a los salones de belleza, más de lujo.

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