Nuevas protestas en Venezuela a favor y en contra de Maduro

Por The Associated Press Por JORGE RUEDA

CARACAS, Venezuela — Varios miles de empleados públicos y seguidores del gobierno venezolano salieron el sábado a marchar por el centro de la capital para respaldar al presidente Nicolás Maduro y condenar los violentos incidentes ocurridos esta semana en Caracas y otras ciudades del interior del país, que dejaron tres muertos, 66 heridos y decenas de detenidos.

Al ritmo de canciones revolucionarios y Reggaetón, los manifestantes marcharon portando banderas nacionales y afiches con el rostro del fallecido ex presidente Hugo Chávez.

La marcha oficialista culminó en la céntrica avenida Bolívar donde se concentraron y realizaron prácticas de deportes, bailaron y escucharon conciertos, hasta que se incorporó el presidente Nicolás Maduro y su equipo de gobierno.

En un discurso transmitido a la nación en cadena de radio y televisión, Maduro acusó a sus opositores de usar para desestabilizar su gobierno y derrocarlo “a un grupo de muchachos que han adoctrinado en el odio… que han dicho que no van a salir de la calle hasta que Maduro renuncie”.

El mandatario advirtió que no tendrá debilidad alguna para enfrentar las protestas estudiantiles que se han extendido por las principales ciudades del país. “El fascismo se combate con la ley y con la justicia y con castigos severos”, manifestó el gobernante.

Maduro, sin mencionarlos por sus nombres responsabilizó al dirigente opositor Leopoldo López y a la diputada María Corina Machado de los hechos del miércoles.

“El fascista que se la pasa con la sobredosis y la voladora, llamado ‘El Trono’ (como suele referirse a López) mandó a estos muchachitos violentos, entrenados por él a destruir la Fiscalía y destruir media Caracas, él fue a esconderse, es un cobardón, como todos los fascistas es un cobarde. Un tribunal de la república ordenó su detención el propio 12 de febrero y las fuerzas de seguridad del estado lo están buscando. Entrégate cobarde. El pueblo quiere justicia”

Maduro ordenó la suspensión de las rutas del tren metropolitano que atraviesan el municipio capitalino de Chacao y los servicios complementarios de autobuses”, afirmando que la decisión la tomó luego que fueron atacados por manifestantes.

“No podemos tener un minuto de debilidad porque se trata de derrotar una corriente fascista que quiere acabar con la patria que tenemos”, indicó el mandatario, quien aseguró que las protestas son financiadas desde el exterior, supuestamente entre ellos el ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, afirmando que esté “está financiando las corrientes fascistas en Venezuela”.

Maduro ha dicho que los recientes hechos violentos en el país serían parte de un plan, apoyado por Estados Unidos, para replicar los disturbios que precedieron el golpe de 2002 que sacó brevemente del poder a Chávez.

En Washington, el Departamento de Estado norteamericano negó que tuviera alguna participación en la política de Venezuela.

“Aquí hay un plan de los fascistas en Estados Unidos, de Uribe y los fascistas aquí para usar a los jóvenes para la desestabilización. Estoy aquí el día de hoy para decirle a esos venezolanos y al mundo que la revolución continúa”, dijo Manuela Vivas, una ama de casa de 54 años. Vivas, una de los miles que participaron en la caminata del oficialismo, portaba una camiseta blanca que tenía estampada la imagen del ex presidente con uniforme militar verde oliva y boina roja con la leyenda “Chávez es paz”.

En el otro extremo de la capital, cientos de estudiantes universitarios se concentraron para exigir justicia para los dos estudiantes asesinados el miércoles en medio de enfrentamientos con la policía y grupos progubernamentales llamados “colectivos” a los que líderes de oposición identifican como organizaciones “paramilitares”.

“No vamos a doblegarnos, no nos vamos a poner de rodillas, vamos a seguir en la calle, en lucha de los venezolanos y el liderizada por la juventud que quiere un país de democracia, de medios libres que no los censuren ni se autocensuren, de justicia y equidad”, dijo a la prensa el presidente de la Federación de Centros Universitarios (de la Universidad Central de Venezuela, Juan Requesens.

La protestas callejeras del miércoles, las mayores desde que Maduro ganó la presidencia en abril de 2013, no recibieron cobertura periodística de las televisoras venezolanas y varios medios de comunicación internacionales no pudieron documentar los disturbios porque la policía maltrató a sus periodistas y le decomisó sus equipos.

Los grupos de derechos humanos advirtieron que el gobierno está abusando de su autoridad y tratando de intimidar a los oponentes, mientras que bloquea a los medios locales e internacionales difundan sus informes.

Por su parte, la organización internacional Front Line Defenders para la protección de los defensores en derechos humanos, expresó preocupación por los activistas en Venezuela, citando la “campaña de difamación” que asegura existe por parte del ministro de Justicia y del Interior venezolano, Miguel Rodríguez Torres, contra Humberto Prado Sifontes, presidente del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), e Inti Rodríguez, detenido por parte de cuerpos de seguridad, presuntamente pertenecientes al Sebin y agrupaciones parapoliciales del oeste de Caracas.

El grupo activista agregó en un comunicado que “las evidencias demuestran que los actos de intimidación” contra ambos “tienen relación directa con su labor en defensa de los derechos humanos en Venezuela”.

“Nuestro mensaje es claro, nuestra lucha es no violencia”, dijo Enrique Altimari, presidente del centro de estudiantes de la privada Universidad Monte Ávila de Caracas

Altimari exhortó a sus compañeros universitarios a evitar las protestas nocturnas. “No nos conviene porque no estamos logrando ningún objetivo y nos exponemos a ser blanco de los grupos violentos y las agresiones del régimen al amparo de la penumbra”.

En la víspera, las fuerzas de seguridad en Venezuela utilizaron cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar las protestas estudiantiles en la principal avenida del este de Caracas, en la que fue tercera noche consecutiva de manifestaciones contra el gobierno y donde el miércoles se registró la tercera víctima mortal en la semana, cuando desconocidos en motocicletas abrieron fuego contra los manifestantes.

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