La lucha de un pueblo

Lea la opinión de Alejandro Figueroa

Por Alejandro Figueroa

Durante los últimos años, el pueblo de Venezuela se ha mantenido en una continua protesta contra el Gobierno represivo que preside Nicolás Maduro. Todo comenzó el pasado 12 de febrero de 2015, cuando una manifestación pacífica estudiantil culminó con tres jóvenes muertos, más de un centenar de heridos y decenas de detenciones y desapariciones. Desde entonces, a los venezolanos se han unido ciudadanos comunes y líderes de todo el mundo para denunciar las injusticias del régimen de Maduro. Desgraciadamente, la represión es tal que, mediante treta, engaño y un proceso corrupto, Maduro revalidó a un nuevo término.

Ahora bien, si bien se transmitieron imágenes de los comicios, no podemos precisar la cantidad de personas muertas, heridas y afectadas en estas protestas debido a que los medios de comunicación en el hermano país están absolutamente sometidos a la censura y la autocensura, e inclusive el régimen ha bloqueado las redes sociales.

A todas luces es evidente que el régimen de Nicolás Maduro no respeta la Constitución de Venezuela, que protege como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la justicia, la igualdad, la democracia, la preeminencia de los derechos humanos y el pluralismo político, entre otros.

El régimen de Nicolás Maduro, mediante la represión y violencia, ha menoscabado los derechos de los hermanos venezolanos, los cuales están consignados en su Constitución permitiéndoles “expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz”, “de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura” y a “la libertad de conciencia y a manifestarla”.

En Puerto Rico, las muestras de solidaridad con el pueblo venezolano se han hecho sentir. Específicamente, los líderes del partido de gobierno, desde el gobernador Rosselló hasta el presidente del Senado Rivera Schatz han repudiado el proceder de Maduro. La solidaridad de los estadistas con la lucha venezolana no debe sorprender a nadie. El PNP, desde su fundación, tiene como principios la lucha por la estadidad, la seguridad y el progreso, y la consecución de la igualdad para todos los puertorriqueños, así como para todos los hermanos y hermanas que, aunque nacieron en otros lugares, han hecho de la isla su hogar.

En ese sentido, el PNP considera derechos humanos inalienables e indispensables para la consecución de la igualdad, la libertad de palabra y la libertad de prensa, y el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a solicitar del Gobierno la reparación de agravios, entre otros. De ahí, que los estadistas condenan las acciones del gobierno de Maduro en contra de estos principios básicos de la democracia.

No podemos dejar pasar por alto, el reclamo que ha hecho el Gobierno de los Estados Unidos y el presidente Trump a favor de los manifestantes en Venezuela. Con sus actuaciones, el gobierno de nuestra nación abre la puerta nuevamente para que los puertorriqueños reclamemos que es tiempo de que, igual que lo reclamamos para Venezuela, en Puerto Rico se atienda con carácter de urgencia el atropello que sufre nuestra gente por la desigualdad con que se nos trata por ser colonia. Dicho reclamo se hace cada vez más urgente dado el estancamiento económico que sufre la isla, en gran parte por el discrimen que vive la Isla vis a vis el trato que reciben los estados y nuestros conciudadanos del norte.

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