Alarmante la cantidad de amputaciones en la isla

Complicaciones. El riesgo de mortalidad a cinco años de un paciente amputado con diabetes es de 60 %, mientras que de un paciente no diabético es de un 54 %

Por Sarah Vázquez @SarahFVazquez

En Puerto Rico se realizan unas 2,500 amputaciones al año, según datos de la Sociedad de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares y la Sociedad de Médicos Podiatras.

Esta cifra mantiene en alerta a la comunidad médica ya que una amputación tiene serias implicaciones posteriores, como lo son las complicaciones de salud y los altos costos de tratamiento. De hecho, el riesgo de mortalidad a cinco años de un paciente amputado con diabetes es de 60 %, mientras que de un paciente no diabético es de un 54 %.

“Hace quizás ocho años esos números eran muy altos, el doble,  de lo que tenemos ahora.  Gracias a la procedimientos se ha podido disminuir, pero nuestros factores de riesgo como sociedad han ido en aumento. Tenemos una mayor cantidad de pacientes diabéticos”, expresó Lourdes Kutbi, cirujana podiatra, al apuntar que en el país hay medio millón de ciudadanos que padecen de diabetes.

Entre los pacientes que están en riesgo de sufrir enfermedad vascular periférica, que es un daño o obstrucción de las arterias y venas periféricas que transportan sangre hacia y desde los músculos de los brazos, las piernas y los órganos del abdomen, figuran los que padecen de obesidad, diabetes o fumadores.

Ante esto, Javier Ruiz Aburto, cirujano  cardiovascular, advirtió que toda persona con un historial familiar comprometido debe evaluarse con regularidad como método preventivo.  “Si su mamá padece de diabetes y tiene hermanos con la presión alta y hay un historial de sobrepeso, la mayoría de esos pacientes tienen que ser evaluados porque estamos en medio de una epidemia”, advirtió el galeno.

Sobre los procedimientos para aumentar el flujo sanguíneo a la extremidades antes de recurrir a la amputación, el doctor Damián Grovas Abad, cardiólogo intervencional, explicó que se pueden realizar intervenciones que van desde la angioplastia con balón o la implantación de un stent, que es una malla metálica que mantiene abierto el vaso mejorando el flujo sanguíneo.

Grovas Abad, quien realiza unas 150 intervenciones entre coronarias y enfermedad vascular periférica, apuntó que es preocupante porque cada vez recibe pacientes más jóvenes.

“Somos el número uno en diabetes en todo Estados Unidos. Es bien alarmante y se pude evitar la amputación; se puede evitar que estos pacientes lleguen a nosotros. La  prevención es fundamental para integrar al paciente a la sociedad. Hay muchas modalidades de intervenir al paciente periferovascular más allá que cirugía. Pacientes que tiene muchas comorbilidades (varios trastornos) que se declinan de cirugías y a veces la primera alternativa que se les da es amputación, y esto es alarmante. No debería ser porque la amputación no es la solución”, recalcó el doctor.

En mayo, la Sociedad de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares y la Sociedad de Médicos Podiatras realizarán una conferencia multidisciplinaria en la que expertos compartirán con la comunidad médica sus conocimientos sobre el particular.

 

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