“La felicidad del consumidor de moda está en la autenticidad”

Por Gema Requena

¿Cómo ha evolucionado el consumo de moda para que las personas deseen con mayor avidez una prenda?
—Hay dos corrientes: la del fast fashion, que va cada vez más rápido y que satisface a gente ávida de novedad. En este caso, se saltea la experiencia de compra, que era tradicional. Hay otra corriente: la ansiedad que se generaba seis meses después de una colección ya no existe. Gracias a las redes sociales, todo lo que ves en el desfile lo puedes obtener de manera inmediata. Esto gracias al cambio de calendario que generaron marcas como Tom Ford o Burberry. El consumidor ya puede obtener lo que ve en el desfile y no esperar tanto.

¿Cuáles crees tú que son los principales relatos que mueven al consumidor de moda de hoy?
—La gente demanda autenticidad por encima de otros factores. Quiere que las marcas se perciban auténticas en su relato. Que lo hagan en todas esas historias que cuentan en sus canales, con el  lenguaje que envían a través de los influencers y que forjan en redes sociales. Aunque es difícil designar qué es auténtico, es algo que se percibe. Ese es el nuevo relato. Balmain, con Olivier Rousteing, recondujo y reposicionó, por ejemplo, la marca para rejuvenecerla. Entiende en qué lenguaje debe transmitir la marca. Es auténtico, fácil y accesible en su cotidianidad.

¿Qué crees que brinda la moda a una persona cuando la consume?

—Desde los años 60 y 70, gracias a una capacidad de consumo más alta, ha generado identidad. No solo estatus de clase. Te ayuda a ponerte encima personalidad, te ayuda a crear un lenguaje y a consumir un relato individual. Asimismo, la moda proporciona placer, dentro del circuito del ocio. Irse de tiendas es algo como irse al cine o de vacaciones. Además, tiene el factor implícito de la renovación. Si estoy aburrido, me da la posibilidad de ser alguien nuevo. El hecho de tener algo nuevo nos da placer porque siempre queremos cambiar y rompemos con la rutina.

¿Por qué la marca aspiracional es la más exitosa?
—Porque a la vez que se enmarca en un discurso joven, también se adhiere a un estatus clásico. Pero no es tanto el hecho de lucir una marca. Es el relato al que está adscrita. Ellas crean universos para que la persona se identifique con ellas.

¿Cómo ves el consumo en el futuro?
—A la vez que crezca el fast fashion, paradójicamente crecerá la conciencia hacia el consumo de ropa, con movimientos como el slow fashion y todo lo adherente a lo que es lo social. Pero, indudablemente, muchos no querrán tener lo mismo todos los días. De ahí que las marcas fast sean más poderosas.

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