Explosivas actuaciones en magistral propuesta sobre la experiencia negra en la industria de la música

Ma Rainey’s Black Bottom estrena este viernes en Netflix

Por Félix Caraballo Martínez

Chadwick Boseman se despide del plano terrenal con una de sus mejores interpretaciones, en Ma Rainey’s Black Bottom, adaptación del dramaturgo ganador del premio Pulitzer, August Wilson, quien nos regaló la extraordinaria Fences, entre otras piezas teatrales. En esta propuesta dirigida impecablemente por George C. Wolfe (Nights In Rodhante), y adaptada por Rubén Santiago-Hudson, Boseman se enfrenta a la ferocidad histriónica de Viola Davis, una de las mejores actrices contemporáneas, en este intenso drama que explora las raíces del dolor causado por el racismo visto a través de la escena musical del momento comandada por extraordinarios músicos de jazz y blues que no permitieron que la tensión racial opacara el valor de su aportación a la historia cultural negra.

El fabuloso filme se sitúa en la ciudad de Chicago en el 1927, cuando la cantante de blues Ma´Rainey (Viola Davis), conocida como la legendaria madre del blues, se enfrasca en una batalla frontal con su productor musical blanco por el control de sus melodías y arreglos, mientras su banda espera ansiosamente en un caluroso estudio, para comenzar la grabación de su nueva producción. Durante la espera, un obstinado trompetista Levee (Boseman) que está empeñado en dejar una sólida huella en la industria musical y que en previos eventos había tratado de sobresalir incomodando al resto de la banda, indirectamente desata una confrontación de historias entre músicos que va a escalar hasta un punto de ebullición que impactará la vida de todos.

La propuesta que estrena en la plataforma de Netflix este viernes es una adaptación de una pieza teatral de Wilson que se desarrolla en espacios cerrados, sin embargo esto no es impedimento para que nos adentremos en una historia que guarda similitudes con los eventos raciales que estamos viviendo actualmente, presentando una tensión que traspasa la pantalla y nos hace sudar tanto como los personajes principales en uno de los grandes aciertos de la producción que nos sumerge hasta en las altas temperaturas que afectan el espacio donde se pasean los personajes. La cinta de solo 94 minutos de duración cuenta con un excelente equilibrio entre sus valores técnicos (edición cinematografía, música y vestuarios) y su estructura narrativa (tono, ritmo, atmosfera), que deberían estar en competencia por los principales premios de la temporada.

Chadwick En esta imagen difundida por Netflix, Chadwick Boseman en una escena de "Ma Rainey"s Black Bottom". / AP

Ahora hablemos de las poderosas actuaciones, comenzando con un electrizante e inspirador Chadwick Boseman (Black Panther) , que nos agarra desde su primera escena disparando sus líneas en extensos monólogos con una convicción que nos hace partícipe de su coraje y frustración, particularmente en una escena que de manera poética y dolorosa nos narra su historia pasada. Registrando su actuación como una experiencia visceral, que va de la alegría a la rabia y que impacta aún más, ahora que conocemos, que durante la filmación al actor lo aquejaba el cáncer que terminaría acabando con su vida y una carrera que apenas comenzaba, arrancándonos de raíz la oportunidad de continuar disfrutando de su excelso trabajo. Sin duda, esta memorable entrega es merecedora de todo reconocimiento póstumo.

Por otra parte, también sobresalen las actuaciones del resto del elenco, como los artistas que interpretan a los músicos de la banda, pero destacando una poderosa interpretación de Davis, que desaparece detrás del personaje titular y se desplaza con una intensidad que no permite despegar los ojos de la pantalla. La imponente presencia y energía de Ma´ Rainey , una mujer que desafió las reglas sociales del momento con una autoridad envidiable nos obliga a rogar por más personajes como este. La actriz está en carrera por otro Oscar.

Cuando adentramos en la narrativa poco convencional, esta trasciende más allá de una tarima gracias a la dirección de Wolfe y un maravilloso guion, que aún limitando los desplazamientos de sus personajes en pocos espacios, traslada la experiencia teatral a la pantalla en este estudio de caracteres de forma clara y contundente. No puedo pasar por alto la exquisita y conmovedora musicalización de Branford Marsalis, que sumerge al espectador en la trama y lo convierte en testigo de las historias de estos personajes con una premisa simple, pero impactante. Un obligada visita a Netflix este fin de semana.

Mira el tráiler:

 

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