Jay Fonseca critica comentarios que le dicen a personas gordas

Específicamente, a la hora de hacer ejercicios y tratar de superarse

Por Metro Puerto Rico

El analista político Josué ‘Jay’ Fonseca defendió hoy de madrugada la intención que tienen las personas gordas, o en sobrepeso, para motivarse y superarse frente a los comentarios que otras personas hacen cuando los ven ejercitándose.

Fonseca partió de la premisa, y denominándose como el “procurador” de los gordos y gordas, de los comentarios “de motivación” que terceros hacen cuando ven a personas obesas haciendo ejercicios. Aunque reconoció que la intención de la mayoría es motivar e incentivar la decisión de bajar de peso, el analista radial entendió que frases como “tu puedes” los hacen sentir como que no pertenecen a la sociedad.

Igualmente, describió que lo que eso puede ocasionar es que la persona desista de intentar y vuelva a “comer popcorn” en el sofá.

Vea el mensaje íntegro

Corillo, me autodenomino el procurador de los gorditos/as por unos minutos. Cuando usted vea una persona obesa haciendo ejercicios, probablemente se ve tentado a decirle “dale, tu puedes”, “corre, corre”, “no te quites” mientras usted le pasa por el lado con el mover de caderas o con el trote y galope de sus años de ventaja y experiencia. Realmente, cuando estamos en el proceso de volver a intentar retomar nuestras vidas, preferimos pasar desapercibidos. Obviamente, sé que no es su intención, pero decirnos cosas, gritarnos supuestos estímulos, solo nos hace sentir como que no pertenecemos, como que hay algo raro, como que no se encaja. Como si ya la conciencia no fuera suficiente gritona diciéndote que te quites y vires al sofá a ver Scandal y comer popcorn, lo que hacen esos presuntos apoyos son desincentivar. Claro, a menos que tengas una seguridad propia típica de un mamut prehistórico, lo que logran es lo contrario. Si usted quiere reconocer el esfuerzo de alguien que típicamente no tiene la stámina, con un simple buenos días basta. Funciona igual que cuando uno aumenta de peso y todo el mundo empieza a decirte que has engordado como si la correa y el pantalón no fueran menos azotes que los botones al estallar como bomba artística de Nina Droz. Esos “comentarios” solo nos llevan al deseo de volver a encerrarnos y refugiarnos en el cuarto y dilapidar una pinta de mantecado mientras vemos The Notebook soñando con un amor como ese mientras la barriga nos causa el autoestima deplorable que no permite abrirnos paso a no necesitar de terceras personas para sentirnos completos. En fin, gracias por todos los “corre, corre… que pa caminar está Plaza” como si fuera por gusto que los veo pasar por mi lado mientras me duele hasta la pituitaria con cada paso. Un simple buenos días basta para poder dar los otros pasos hasta que no duela, hasta que sea un deleite el volver a ser quien somos bajo toda la bola de grasa que hemos puesto para disimularlo. Hasta aquí, las palabras del procurador de los gorditos caminantes. En mi caso, por mi trabajo, estoy acostumbrado y uno sabe que es parte de… pero nada, como procurador abogo por el corillo de libras de sobra.

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