Samuel L. Jackson: “He visto las películas de monstruos toda mi vida”

Su relación personal con la guerra de Vietnam lo preparó para su personaje en Kong: Skull Island

Por Félix Caraballo

Cuando Samuel Jackson entra a un cuarto lleno de personas, lo hace con la misma confianza y control que proyectan sus personajes. Puede causar la impresión de que improvisa con frecuencia no solamente en su rol de vender una película, sino también en sus interpretaciones, por los años de experiencia que tiene frente a las cámaras y ante diversos públicos. Sin embargo, resalta el sentido de responsabilidad y compromiso que tiene hacia su arte a la hora de prepararse para un personaje, y quedó demostrado mientras conversábamos sobre su rol como un coronel militar que se enfrenta al legendario King Kong en la nueva propuesta de Warner Bros., Kong: Skull Island.

Tu personaje es de los pocos que tienen momentos con Kong.  Cuando te indicaron el tamaño de este personaje, ¿te preocupó cómo ibas a actuar frente a algo tan enorme? 

—No.  No se trata de ser heroico, se trata de ser determinado en quien eres y en la mentalidad de mi personaje. Para Packard, la teoría es que el hombre ha estado aquí mucho tiempo, y, desde que el hombre ha estado aquí, siempre han existido criaturas más grandes, rápidas, fuertes y más peligrosas que él.  Pero tenemos más inteligencia, y eso nos llevó a crear lanzas, arcos y flechas, balas y bombas.  Siempre encontramos una forma de vencer. No es miedo, sino un sentido de qué debo hacer para triunfar.

¿Cuál fue tu relación con Kong mientras crecías?

—Las veía todas.  Veía todos los filmes que tuviesen un monstruo.  Desde King Kong hasta Mighty Joe Young, que no era un simio gigantesco, sino tamaño normal.  Godzilla y Mothra.  He visto las películas de monstruos toda mi vida.  Creature from the Black Lagoon, Dracula y Frankenstein, todas se pueden considerar como aquellos filmes que te asustaron mientras crecías y que moldean tu forma de actuar en un filme de monstruos.

Eres un actor muy activo, y, cuando eres exitoso con un personaje, es imposible pensar en otra persona que lo interprete como tú.  ¿Cuál es la magia para conectar con tantos personajes?

—Tratas de encontrar esa conexión con la historia y el trasfondo de ese personaje.  Si es una novela, tienes la fortuna de tener el material fuente y puedes leer sobre esa persona.  Si no, hago lo que me enseñaron hacer en el teatro: sentarme y escribir una biografía sobre el personaje y sus relaciones con los demás en la historia. Puedes inventar un sinnúmero de detalles de un personaje, que nunca se mencionan en la pantalla grande, pero te dejan saber cómo vas a interpretarlo en el filme y qué tipo de persona quieres que la audiencia vea. 

 

¿Qué creaste con este personaje?

—Packard es un hombre en el ejército, que subió de rango, hasta llegar a ser coronel. Ha estado en Vietnam desde el inicio del conflicto, hasta que el ejército americano se retiró. Así que, en su mente, no perdieron la guerra, sino que la abandonaron. Es un guerrero que sabe cómo proteger a sus hombres y está muy orgulloso de ellos. Ha hecho esto su carrera y esto arruinó su matrimonio. Está casado con su trabajo. Y ahora le dan la bofetada de un abandono de algo que él piensa que pueden ganar. Él está ahí en una misión de babysitting y es confrontado con una guerra nueva, una que está determinado a no perder. Siendo quien es, cuando Kong llega, cree en la superioridad del hombre. Los humanos siempre han encontrado cómo sobrevivir estos retos, y a esto también sobrevivirá. 

 

Packard no escucha a los demás…

—Él es muy determinado, y, en un mundo pragmático, cuando Kong sale del lago, debes tomar un lanzador de cohetes y disparar dos, uno en cada ojo, y se acabó. Sin embargo, en el mundo de las películas, Kong se desmaya y dialogamos por un rato, y la criatura se despierta.  Es como los villanos de Bond, quienes lo capturan y le dicen lo que ellos le harán en vez de matarlo. Por eso amamos a John Wick. Él le dispara a la gente en la cabeza y sigue caminando.

Las decisiones que tu personaje toma están basadas en el dolor que siente por Vietnam. ¿Recuerdas el efecto que tuvo ese conflicto en los americanos?

—Claro. Mi número fue el 12 cuando se llevó a cabo la lotería. Yo tenía que mantener buenas notas y quedarme en la escuela o tendría que ir a la guerra. Y tres meses en mi primer semestre en la universidad, mi primo, quien tenía mi misma edad, murió en la guerra.  La guerra de Vietnam fue algo muy real para mí, y entre la resistencia a esta, el movimiento de derechos civiles y el flower-power, se creó un tiempo muy turbulento en EE. UU.  Recuerdo esos tiempos muy volátiles, y conocí mucha gente que regresó luego de pelear en Vietnam.  Habían enfrentado la muerte y no se sabía nada sobre el PTSD (post-traumatic stress disorder). Ocurrieron muchas cosas en esos tiempos que nos informaron sobre la guerra, y eso me ayudó a interpretar al coronel Packard. Me ayudaron, además de los soldados, filmes como Apocalypse Now y Platoon. Hay una forma de interpretar soldados que los honra y otra forma que los deshonra. Teníamos asesores militares muy buenos en el set, incluyendo unos que habían formado parte del ejército americano durante la guerra de Vietnam.

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