Carlos Weber busca "saldar" las cuentas

En hechos que se remontan al 11 de septiembre de 1973 (golpe de Estado provocado por Augusto Pinochet), el periodista chileno Carlos Weber fue encarcelado y torturado por tener un ideal diferente

Por Lynet Santiago Túa
Carlos Weber busca

Luego de años de sufrimiento y tras encontrar su nombre en el libro de la Comisión Valech, 2011 (en el que se hace admisión de la violación a los derechos humanos que impactaron a miles de chilenos), Carlos Weber intenta “sanar” heridas por medio del documental Cuentas pendientes, dirigido por Arleen Cruz Alicea.

Y aunque tal vez la suma de todos los números que lleva tatuados en su piel nunca llegue a totalizar las lágrimas y los minutos de angustias, hace una exhortación a no olvidar para que se respeten los derechos humanos.

“El cuerpo empeñado en recordar la tortura, porque es la misma piel donde vivo el recuerdo, aunque todo parezca lejano”, admite en el filme.

Durante mucho tiempo  guardó silencio, incluso cuando muchas veces tuvo que tragar hondo para dar seguimiento a las noticias mundiales en los aniversarios que marcaban esa trágica fecha en su calendario.

“Mi detención fue tan violenta que no me dio tiempo a pensar que perdí mi libertad. Imaginé que en algún momento me matarían”, reconoció.

Aun en medio de esos recuerdos tormentosos, como el ejercicio de los fusilamientos simulados para sembrar el terror (como lo describió), enfrenta desgarradoras expresiones como la de su madre, “este me ha hecho sufrir tanto” y “el tiempo que nos quitaron de abrazarnos y querernos”, como le dice su hermana en una de las tantas conversaciones a distancia.

Esto solo es un extracto de lo que verá en este proyecto cinematográfico filmado en Chile y en Puerto Rico y en el que Weber va narrando los sucesos, mientras se adentra en los espacios que albergaron los cruentos hechos a través de un recorrido por su país de origen antes de  llegar a territorio norteamericano con el fin de escapar de la dictadura. Como paradoja se da un vistazo al terreno donde estaba cimentada su casa en Chile, la calle nombrada Democracia.

Había viajado a Chile, pero esta vez fue un recorrido distinto por esas calles que lo vieron crecer, en el que hubo cuestionamientos y respuestas que nunca antes se hicieron.

Las cargas más emotivas se desprenden en los visuales donde se recrean esos reencuentros y abrazos que nunca están demás ni llegan tarde si sirven para liberarnos de sufrimientos propios y ajenos.

“La madrugada del 11 de septiembre de 1973 fue la última vez que dormí en mi cama. Hoy curo la impunidad con no olvidar y con conocer la verdad. Es poder curar el espanto que uno siente”, reflexionó.

Cuentas Pendientes se presenta en las salas de cine.

eunspecified-3 unspecified-4 unspecified-2 unspecified-1 unspecified

 

Loading...
Revisa el siguiente artículo