La pasó de maravilla interpretando a una mujer más que ruda

Viola Davis. La ganadora del Emmy y nominada al Oscar nos cuenta sobre decirle palabrotas a Joel Kinnaman

Por MATT PRIGGE, MWN

Hay muchas historias de horror en el set de Suicide Squad. Para esta  película basada en un cómic sobre un equipo de villanos que son reunidos para salvar al mundo, el cineasta David Ayer alentó a sus actores a realmente entrar en el personaje. Algunos fueron demasiado lejos: Jared Leto se metió tanto en el papel del Guasón que le envió por correo a sus compañeros de reparto preservativos. Solo hubo una cosa loca que Viola Davis tuvo que hacer. Como Amanda Waller, la manipuladora funcionaria del gobierno que creó el equipo, se le pidió que siguiera llamando a su compañero, el actor Joel Kinnaman, quien interpreta a una soldado, p*ssy.

Y sin embargo, Davis, de 50 años, no lo podría haber pasado mejor. Todavía aturdida por el reencuentro con el muy unido elenco para la presentación de prensa de Suicide Squad, la dos veces nominada al Oscar y ganadora del Emmy elogia su experiencia.

Aparte de llamar a Kinnaman p*ssy, habían otras cosas que Ayer te pedía hacer para entrar en papel?
¿Además de llamarlo bitch y p*ssy? (risas). Eso fue más o menos lo que más hice. Pero lo que (ayer) me animaba constantemente a hacer era entrar en mi poder y no rehuir de ello en absoluto. Cada vez que hacía algo, él decía, ‘Nah-uh. ¡Más fuerte! ¡Más duro!’. Fue muy liberador para mí. Fue un gran ejercicio en términos de entrar en mi poder y entender cuánto más tengo que ir en mi vida.

¿Alguna vez has experimentado algo así como este tipo de producción?
No. Simplemente se convirtió en un tipo diferente de camaradería. Tuvimos un período de ensayo de cuatro semanas en el que se animó a todos a ir a por ello, a compartir nuestros secretos íntimos.

Sé que Ayer te pidió que leyeras el libro de M. E. Thomas Confesiones de un sociópata. ¿Qué ideas interesantes sacaste de él?
Una de las cosas que dice es que los líderes, directores de empresas, personas de fondos de cobertura, muchos de ellos son sociópatas. Muchas de esas personalidades de tipo A son hambrientos de poder. Me dio una imagen mental de lo que yo quería conseguir interpretar.

A pesar de que esta es una película de cómic, sí que tiene algo que decir sobre la forma en que tratamos a las personas que son diferentes a nosotros.
Siempre pienso en la frase que tengo en la película donde hablo de Killer Croc: “Creció viéndose como un monstruo y muy pronto la gente lo empezó a tratar como a un monstruo. Después de un tiempo se creyó un monstruo”. Eso es lo que hacemos a los de fuera, con la gente que etiquetamos como “esa gente”. Comienzan a actuar como extraños. Comienzan a sentirse como extraños.
 

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