Keylla Hernández: "La maternidad ha sido toda una aventura"

Con motivo de la celebración del Día de las Madres, presentamos la familia de esta madre ejemplar, “histéricamente” comprometida con los suyos.

Por Lynet Santiago Túa @lynetonline

Basta con ponerle el tema de su familia para que a Keylla Hernández se le ilumine el rostro con una gran sonrisa.

Sus hijos Gustavo, de 11 años, y el mayor Kevin, de 16 años, son su razón para dar lo mejor de sí cada día y su motor para no desfallecer aun en momentos de prueba.

“Ellos son la energía y el motor de mi vida en momentos de alegría y también en momentos de tristeza. Primero Dios y, seguido, mi familia, encabezan mi vida. Ellos son lo más importante para mí. Creo que los hijos son el mejor regalo que cualquier ser humano puede recibir a través de la maternidad”, manifestó la reportera ancla de Noticentro al amanecer, de Wapa TV, en entrevista exclusiva con Metro.

De sus retoños aprendió a ser “una nueva persona” porque no había descubierto su nivel de paciencia y tolerancia, expuso.

“Con Kevin (el mayor) aprendimos a ser papás, y con Gustavo, pues ya teníamos una guía. A medida que ellos van creciendo nosotros también crecemos. Pero ha sido toda una aventura, una aventura maravillosa”, compartió.

“En esta etapa de mi vida, mis hijos me han regalado el apoyo, y no solo el apoyo, sino la confirmación de que todo está bien. El estímulo y el deseo de seguir adelante”, admitió emocionada la periodista, quien el año pasado fue diagnosticada con cáncer de pulmón.

Curiosamente, se describe como una madre histérica, pero en el buen sentido de la palabra.

“Es que siempre me ha gustado tener el control y asegurarme de que todo está bien, de que ellos están bien, que hagan sus tareas y que coman para que puedan hacer sus ejercicios”, ilustró.

Mientras le tendía sus brazos por la espalda a Kevin, describió que este le enseñó “a ser una mamá de un teenager con todo lo que eso representa. Toda esa etapa divina que viene con la adolescencia, sus vivencias, los cambios en su estado de ánimo, sus salidas y sus preferencias”.

“Me ha enseñado a tener más paciencia, tolerancia y a negociar. Con Kevin aprendimos a establecer prioridades en la vida y a ser modelos de lo que, como padres, entendemos que debemos ser”, expresó con ternura.

El joven juega fútbol desde los seis años. “Me encanta el soccer. Siento que puedo ser libre jugándolo, que puedo ser yo.  Es bien divertido también”, comentó quien se destaca en matemáticas y está claro que quiere estudiar finanzas.

Ambos hermanos agradecen que sus padres les fomenten “valores, honestidad, el respeto a todo el mundo y a ser buenos samaritanos”.

“Todas las cosas que he aprendido de mami son cosas que me ayudan a ser un mejor ser humano”, añadió Gustavo, quien también juega soccer y le gusta la actuación.

Pero eso sí, dice que, cuando sea grande, quiere ser jugador de soccer o bombero para salvar vidas.

“También me gusta el teatro, porque me ayuda a tener más memoria y me ayuda para los  exámenes”, comentó el niño que próximamente interpretará al personaje principal de El principito.

Mientras tanto, la orgullosa madre explicó que su esposo y padre de los niños, Robin Rodríguez, “es la calma y es bien tranquilo”.

“El papá es bien tranquilo, contrario a mí, porque tiene que haber un balance. Compartimos la toma de decisiones entre lo que mejor convenga por el bienestar de nuestros hijos”, aseguró.

La vida social de los Rodríguez Hernández gira en torno a la familia.

“Tenemos un grupo de amigos y padres del colegio donde ellos estudian y otros del Club Atlético de San Juan en el que juegan, que se han convertido en nuestra familia extendida. Organizamos actividades siempre todos juntos. Nuestras actividades sociales están relacionadas con sus actividades”, explicó la mayagüezana.

Como debe ser, también corrige a sus hijos cuando es necesario.   

“Siempre les digo que no pueden ser de la masa, que tienen que ser responsables y cumplidores”, estableció.

De otra parte, la madre de Keylla, Miriam Ramos, es la abuela alcahueta.

“Soy afortunada al tener a mi mamá viva. Yo soy fuerte porque tengo la genética de ella y su personalidad. Dios me ha bendecido con ella, por enseñarme todo lo que he aprendido, que les puedo enseñar a ellos”, puntualizó.

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