Conflicto creíble en "Captain America: Civil War"

Por Orlando Maldonado/ Movie Network

Desde el estreno de “Iron Man” en el 2008, hemos sido testigos de la construcción de un universo cinemático de altas y bajas en cuanto a propuestas, pero rico en personajes memorables. Desde Tony Stark (Robert Downey Jr.) hasta Scott Lang (Paul Rudd), Marvel Studios – la división de cine de la marca – y el equipo creativo envuelto en cada proyecto se han encargado de otorgarle a cada uno de estos personajes el desarrollo necesario para que, en el momento necesario, su inminente destrucción cargue el peso emocional que causaría una reacción en la audiencia. Por eso, cuando los hermanos Anthony y Joe Russo confeccionan un choque entre los miembros de un equipo que hemos visto formarse y crear lazos de amistad durante años, es justo decir que el riesgo es más alto que nunca, aún cuando no existe amenaza extraterrestre o un villano con intenciones de destruir el mundo. Dentro de sus impresionante secuencias de acción y el más grande elenco que se haya confeccionado para un filme del MCU, “Captain America: Civil War” sigue siendo la propuesta más íntima y personal de todas, además de fácilmente ser la más satisfactoria.

“Civil War”, basada en el cómic de Marvel del mismo nombre, arranca en la ciudad de Lagos en Nigeria, donde Captain America (Chris Evans), Falcon (Anthony Mackie), Scarlet Witch (Elizabeth Olsen) y Black Widow (Scarlett Johansson) buscan capturar a Brock Rumlow/Crossbones, quien intenta robar un arma biológica. Actuando como vigilantes, los Avengers provocan la muerte de al menos una decena de civiles en la ciudad nigeriana, por lo que las Naciones Unidas deciden que ya es tiempo de comenzar a regular las acciones de estos superhéroes, creando una propuesta que controlaría cada una de sus acciones. Mientras Tony Stark lo interpreta como una manera efectiva de evitar un atragedia mucho más grande, Steve Rogers se opone decisivamente a ser controlado por el gobierno. Esta nueva ley comienza a dividir el grupo, pero es la decisiones de Steve Rogers de continuar actuando por encima de la ley al proteger a su amigo Bucky (Sebastian Stan) – un fugitivo de la ley – lo que agrava el deterioro de la relación entre Captain America y Iron Man.

La premisa de “Civil War” fácilmente pudo haber sido simplificada, con resultados catastróficos, a un choque de egos entre dos grupos que apoyan y se oponen a esta nueva ley, lo cual habría carecido de credibilidad y se habría desviado de las características ya establecidas para estos personajes. En lugar, los hermanos Russo han sido cautelosos en crear un conflicto creíble entre un grupo de amigos, el cual aumenta en seriedad con cada encuentro, diálogo y revelaciones que llegan por parte de terceras partes con agendas personales. Cuando finalmente estos dos bandos se enfrentan en una de las mejores secuencias de acción en una película de superhéroes, lo hacen con razones justificables y completamente creíbles para el público. Son las circunstancias lo que han llevado a los personajes a este momento y no una riña infantil entre un grupo con ideales conflictivas. Es fácil entender por qué Tony Stark está enojado con Steve Rogers, pero también podemos aceptar las razones por las que este último se opone y está dispuesto a sacrificar su vida en defensa de su amigo. La empatía es parte esencial de este conflicto, y sin ella, el peso emocional hubiese estado ausente en un enfrentamiento que no está diseñado para asumir una postura, como la publicidad de la película nos ha querido vender. En este enfrentamiento no existe #TeamCap ni #TeamIronMan, sino un grupo de amigos cuyos lazos se han ido deshaciendo por razones mucho más complejas que una discrepancia de ideales. En esencia, “Captain America: Civil War” es una película que explora las fortalezas y debilidades de una amistad que se desmorona.

Joe y Anthony Russo ( Captain America: The Winter Soldier) han tomado las riendas del MCU con un jonrón técnico que trasciende el género de los superhéroes con secuencias de acción que reemplazan el CGI excesivo con efectos prácticos y combates mano a mano, por no decir hombre a hombre (aquí las chicas son igual de “badasses”). El preocupante enfrentamiento en el aeropuerto que destacaban todos los avances se pasea entre las escenas de acción más emocionantes en las trece películas que componen el MCU, pero no necesariamente por la extraordinaria labor de los coordinadores Chad Stahelski y David Leitch, directores de “John Wick”. Los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely balancean la acción con el humor característico de personajes como Ant-Man, quien hace su debut en los Avengers y rápidamente se adueña la acción.

También hacen su debut en el MCU los superhéroes Black Panther (Chadwick Boseman) y Spider-Man (Tom Holland), dos de las sorpresas más agradables de la película. El último, aunque bien podría ser la mejor interpretación de Peter Parker/Spider-Man que se haya visto en la pantalla grande, es forzado dentro de la historia con poca o ninguna justificación fuera de nivelar los equipos. Black Panther, por su parte, es la parte neutral de este conflicto. Sin asumir posturas, T’Challa se introduce a sí mismo en medio de la acción con un sólo propósito, pero su desarrollo es un perfecto ejemplo de las acciones irresponsables e impulsadas por emociones que esta nueva ley busca evitar.

En un filme sobresaturado de personajes, el descuido de algunos de ellos es casi inevitable. Luego de haber resaltado en “Avengers: Age of Ultron”, los personajes de Vision (Paul Bettany) y Hawkeye (Jeremy Renner) pasan a un segundo plano. Luego de haber sido introducido como uno de los miembros más fuertes de los Avengers, Vision es reducido durante los primeros dos actos de la película al mayordomo del equipo y protector de Scarlet Witch. Hawkeye, por su parte, es forzado fuera del retiro para liberar a Wanda y enfrentar a Black Widow en una de las pocas interacciones que se sienten forzadas y manipuladoras. Como ya es costumbre en estas películas, el villano principal también cae en esta categoría de personajes descuidados en favor de otros. El villano, cuyo nombre no revelaré por respetar la decisión del estudio de no revelarlo en la publicidad, se pudo haber beneficiado de un poco más de tiempo y desarrollo que fortalecieran su aporte en la carga emocional de la película en el tercer acto.

Las propuestas del MCU han sido acusadas de ser entretenimiento liviano para toda la familia, pero los eventos de “Civil War” encaminan el universo en una dirección sombría que representaría un cambio drástico en tono que se ha estado trabajando desde el debut de Joe y Anthony Russo con “Captain America: The Winter Soldier”. La segunda película del Capitán América fue un intento exitoso de colocar estos personajes en medio de un conflicto político y resultó en un filme de acción complejo, pero siempre entretenido. “Civil War” continúa expande esta fórmula que busca mantener a personajes con habilidades especiales atados a la realidad. Con los hermanos Russo al mando de “Avengers: Infinity War” y supervisando el resto de las producciones de la tercera fase, el MCU nunca había lucido tan prometedor como ahora.

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