Cindy Crawford dice hay que aceptar el envejecimiento como un proceso natural

Farándula. La modelo habló sobre su nueva etapa como empresaria

Por Mónica Garzón

Considerada como una de las top models de los años ochenta y noventa, que revolucionó el mundo de la moda, Cindy Crawford llegó a Colombia y demostró que a sus 50 años sigue tan vigente como cuando tenía 20.

Su marca registrada es el lunar que posee lateralmente sobre el labio superior. Si bien en el inicio de su carrera este era removido de las fotos, con el tiempo se convirtió en un sello indiscutible de su estilo.

En los años ochenta y noventa estuvo entre las llamadas supermodelos, quienes tenían exclusivos lugares en las portadas de revistas, pasarelas y en diferentes campañas de famosos diseñadores.
Desde entonces, Crawford también ha incursionado en el mundo de los negocios. Es embajadora de la marca de relojes Omega desde 1995, fue elegida por su gusto por la moda y porque su estilo encaja perfectamente con esta.

Hace poco anunció que se retiraba del modelaje, justo cuando iba a cumplir 50 años. Luego del anuncio, ¿qué proyectos tiene para el futuro?
—La historia de mi retiro en el modelaje fue mal interpretada, porque, si bien inicié mi carrera como modelo, hoy en día he ido evolucionando en otros proyectos. Tengo una línea de cosméticos y he estado con la marca Omega por 22 años, en eso trabajo, entre otras cosas.
En este momento de mi vida me veo más como una embajadora de mí misma. No es que haya dejado el modelaje; solo fue una etapa de mi vida, así como lo fue cuando escribí un libro sobre mí.

¿Cómo puede definir su estilo?
—Se me hace un poco difícil generalizar mi estilo. Yo opto más por cosas que no tienen edad, que no vencen, como un buen reloj, un abrigo, un buen par de jeans.
Entonces, me enfoco más en mi aspecto en general que en un estilo marcado usando cosas que no son específicas a un tiempo determinado.

¿Cuál es el secreto de la eterna juventud?
—El secreto es que no hay secretos. Me gusta comer bien, dormir (descansar es importante), hacer ejercicio, no fumar, no tomar tanto (risas).
Me gusta cuidarme, pero, más allá, creo que es cuestión de aceptarse a uno mismo y de esa manera. Cuando vean una arruga en cualquier parte del cuerpo, no ponerse tristes, sino aceptarse tal cual y como son, aceptar el envejecimiento como un proceso natural.

¿Le gusta que su hija se incline por el modelaje y qué le aconseja que haga que usted no haya hecho?

—No le recomiendo a mi hija modelar o no modelar; es su decisión. Tiene 14 años y puede cambiar de opinión miles de veces, incluso está haciendo algo de modelaje en este momento, y, si quiere hacerlo, considero que puedo ser una buena profesora para ella. Igual no sabría cómo enseñarle a mi hija cómo modelar porque al final cada quien tiene su propio estilo, pero sí puedo enseñarle cómo ser una profesional en ese campo.

¿Cuál cree que es su mayor fortaleza?

—Definitivamente es aprender. Gracias a mi carrera he estado vinculada a marcas de las que siempre he podido aprender. Ayer en mi tour por Bogotá no hacía otra cosa más que
preguntar.

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