Ernesto Guerra: “Escribo para resolver mis problemas intelectuales”

Por Carmin Quijano @LaCorrectoraPR

En el marco del Día Internacional del Libro y del Derecho del Autor, Metro conversó con el profesor y escritor puertorriqueño, ganador del IX Premio El Barco de Vapor, de SM, sobre este galardón, la situación de la literatura para jóvenes en la isla y su motivación para escribir

 

Ayer viernes la Fundación SM le otorgó el XI Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor por su novela Las palabras perdidas. ¿Qué representa para usted el haber recibido este premio?

―Es un gran honor recibir este premio. Es mi primer premio de literatura y me encanta que haya sido aquí en Puerto Rico. Creo que me enlaza con la isla, me reconecta con la isla, y es un gran honor haberlo recibido.

 

Al ser su novela, Las palabras perdidas, una obra dirigida a un público de 12 años en adelante, ¿qué opina acerca de la percepción de que los niños y jóvenes no leen literatura?

―Yo creo que es cierto que cada vez se lee menos. Hay mucha competencia con otras formas de entretenimiento, como los videojuegos, la Internet, las redes sociales. Y me parece lamentable. Es muy triste esta situación.

 

¿Qué cree que se podría hacer al respecto para motivar a los jóvenes a leer?

―Es complicada la pregunta. En parte, yo escribí este libro para dar a entender la importancia de la lectura. Es un libro sobre libros y sobre la importancia de tener acceso a otras ideas, a otras culturas, a otros mundos. Yo creo que la idea es que el joven se dé cuenta de que, para construir una identidad muy rica y poder desenvolverse en el mundo, el conocimiento es fundamental. Mientras más conocimiento, mejor.

 

¿Cree que se produce suficiente literatura juvenil en la isla?

―No estoy muy familiarizado, porque llevo en Estados Unidos desde 1986. Además, yo soy un escritor de literatura juvenil que lee poca literatura juvenil. Y yo, en realidad, tengo mis problemas intelectuales que quiero resolver. Mi público son mis hijas. Así que son ellas quienes me inspiran a escribir. Pero pienso comprar toda la colección de los ganadores de El Barco de Vapor para leerlos en mi casa y conocer más acerca de ella.

 

¿Fueron sus hijas su fuente de inspiración para escribir esta novela?

― Sí. He escrito dos libros y ellas siempre han sido la fuente de motivación para escribirlos. O sea, hay una doble motivación. Por un lado, quiero resolver problemas intelectuales que tengo. El primer libro era sobre la relación del yo y el otro totalmente desconocido, y quería escribir algo que tratara de resolver este problema de cómo nos acercamos a alguien que no conocemos para comprenderlo. Construí esta trama para presentar el problema y una posible solución a mis hijas.

 

Lo mismo pasó con este libro. Este libro es sobre la palabra y su relación con la realidad y con la verdad. Y fue el mismo proceso. ¿Cuál es la relación entre palabra y realidad, palabra y verdad, palabra y mentira? ¿Somos manipulados por los textos? ¿Sí, no y por qué? Y esa es una de las razones por la que es importante la lectura. Mientras más conocimiento, más perspectiva, más maneras de determinar qué es cierto, qué es falso, qué es constructivo, qué es destructivo.

 

El protagonista de Las palabras perdidas, llamado Vermudo, está encerrado en la torre de su castillo, al igual que lo estaba Segismundo, en La vida es sueño. ¿Está inspirada la historia de su novela en este clásico de Calderón de la Barca?

―Está inspirada en cuanto a la situación, pero la razón de la situación es totalmente diferente. Y eso hace que este sea un texto distinto. Pero sí muchos de los temas están ahí presentes.

 

¿Qué lección le gustaría que se llevaran los jóvenes que lean su novela?

―La importancia de la lectura. La importancia del conocimiento para enriquecerte como persona, como ser humano, y para ayudarte profesionalmente. O sea, mientras más conoces, más sabes, mejor te puedes relacionar con distintas personas y seguir adelante. Si no, estás totalmente limitado.

 

Eso es lo que pasa con Vermudo. Él está encerrado en una torre y se da cuenta de que el mundo es increíble. El mundo de conocimiento al que puede acceder es alucinante. Y él sueña con adquirir este conocimiento, que puede estar en la punta de sus dedos si tradujera este libro que está presente en la trama, especialmente para comprender a los demás.

 

Y uno tiene que comprender a otras personas, saber de dónde vienen, conocer de sus culturas. Si no hay eso, no hay comunicación. No hay entendimiento y las cosas no funcionan. Una de las cosas que plantea el libro es que los problemas del mundo provienen de la ignorancia humana. Si no hubiera ignorancia humana, estaríamos en otra situación.

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