Modesto Lacén: Alineado con su propósito

Por Lynet Santiago Túa @lynetonline

“Para las mujeres soy como la miel de abeja: la que me prueba no me deja”, decía el dicharachero Pedro Knight hasta que la Reina de la Salsa, Celia Cruz, lo conquistó; una pasión que duró muchas canciones y que todavía nos regala su azúcar. Empero, para Modesto Lacén, encarnar a este ocurrente personaje en dos etapas de su vida es sinónimo de grandes satisfacciones.

Luego de importantes retos protagónicos fuera del país, el actor puertorriqueño hizo una breve pausa y regresó a casa.

Mientras recorríamos los espacios que lo vieron crecer, compartimos con este colosal loiceño, quien está muy orgulloso de todo lo que ha logrado y de sus raíces.

“Siempre es como una vuelta fuera de lo que soy como actor, porque aquí soy Mode. Mi hogar es mi refugio, el que me hace falta visitar. No puedo estar más de ocho meses fuera de la isla. Tengo que venir, pisar, darles un abrazo a mami y a papi, compartir con mi familia y comer del arroz con pollo que hace mami. Así puedo seguir adelante”, expresó de antemano el menor de tres hermanos.

¿Soñaste alguna vez que llegaría este momento?
—Siempre soñé en trabajar y crecer como actor, pero esto ha sido como muy rápido, y dos proyectos superimportantes con una exposición mundial. Me tomó por sorpresa, pero estaba listo tanto en el nivel personal como profesional, porque llevo 23 años de carrera, estudiando y sacrificándome fuera del país.

¿Es tu vida como un carnaval?
—El ser humano es bien complejo y a veces me lamento de cómo nos autodestruimos en términos de lo que comemos, el ambiente, la intolerancia con el que es diferente, religión, idiosincrasia u orientación sexual. Pero pienso que, a pesar de esa complejidad, vinimos a ser felices y a respetarnos los unos a los otros, y, gracias a Dios y a mis padres, disfruto mi vida. Tengo momentos difíciles como todos, pero, más allá, me siento muy alineado con mi propósito, muy contento con mis decisiones personales y profesionales. La vida hay que disfrutarla. Está ahí para que la abracemos y la respetemos. A pesar de lo que pase, hay que seguir y sonreír.

¿Cuál es tu sentir respecto a las etiquetas raciales o culturales y cómo comparas a Puerto Rico con Estados Unidos?
—En Puerto Rico es más sutil el racismo. No es tan marcado como en Estados Unidos, pero todavía hay mucho que trabajar. Es un trabajo que no solo requiere el esfuerzo de la sociedad, sino de nosotros mismos como negros, cómo nos proyectamos y qué pensamos de nosotros. Porque como uno se proyecta así la gente lo va a recibir.  Debemos abrirnos y quitarnos esas cadenas, porque eso ya pasó.

¿Lamentas que no existan más roles protagónicos para negros latinos?
—Vamos por ahí, pero falta mucho. Me gustaría que se llamara a un actor por lo que es como persona, no por su color de piel. Que eso no sea un factor para medir a un actor, que solo sean sus méritos como intérprete la razón de peso para elegirlo. Es importante que entendamos que no existen límites.

Debido al éxito de Lin Manuel Miranda con Hamilton, ¿piensas que pueda abrirse más espacio para la diversidad? 
—¡Sí! Yo le digo a Lin Manuel el rey Midas, porque todo lo que toca lo convierte en oro. Es una persona tan admirable, encomiable y humilde. Él redefinió la historia del teatro musical en Estados Unidos. El elenco de su obra está compuesto por gente negra, mulatos y mujeres haciendo papeles de hombres, y su propuesta es muy interesante. Eso es bueno y es una puerta que se abre. No es que Hamilton solucionó el problema, pero es muy buena exposición. 

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