Con inquietud por la actuación desde niño

Comienzos. El histrión repasó sus primeros pasos en los escenarios y su fascinación por sentir emociones reales.

Por Lynet Santiago Túa @lynetonline

“Una maestra del colegio donde estudié, el Colegio Bautista de Carolina, me exhortó a que participara en un certamen de oratoria. Hice como un ensayo de nuestra herencia africana y me gustó la experiencia en el escenario. Me gustó y me sentí cómodo. De ahí me surgió esa inquietud. Mi familia también visitaba mucho el cine de Laguna Gardens de Carolina, que ya no existe.
 
Me gustaban los dramas gringos, como la película Places in The Heart, con Sally Field.  Recuerdo como hoy ver esa película y salir bien conmovido por lo que vi en la pantalla. Era la primera vez que me cuestionaba cómo me hacía sentir eso que sabía que era artificial, porque era una pantalla y una gente haciendo de…, pero me hacía sentir emociones muy reales.
 
Mami (Carmen Julia Cepeda)también nos llevaba mucho al teatro, y, entre esas tres cosas, comencé a sentir un gusto por la actuación. Además, aquí en Loíza había un videoclub, cuando existían los VHS, y ver películas se convirtió en mi fin de semana perfecto. Crecí con esa inquietud.
 
No fue hasta los 14 o 15 años que me interesé por tomar clases. Estudié en la Academia de Arte Ofelia D’ Acosta, en el taller de Luz María Rondón y Herman O’Neill, en el Ateneo Puertorriqueño, y, luego, estudios pos-graduados en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
 
Mi primer trabajo fue en El bosque mágico, en el Parque Central. De hecho, comencé trabajando con muchos compañeros actores, como Daniela Droz, Michelle La Brava, Jorge González, Natasha Sosa y muchos otros compañeros que al día de hoy siguen trabajando en las artes.
 
De ahí hice una obra con (Roberto) Ramos Perea que se llamaba Callando amores, y mi primera película fue Héroes de otra patria, que hacía de un estadounidense”, relató.
 
Al sol de hoy, el actor ha laborado en más de 28 películas en Puerto Rico y se ha destacado en roles protagónicos en producciones de reconocidas cadenas, como CBS, Telemundo, PBS, Telemicro Internacional, Fox Telecolombia y Caracol TV.
 
También fue seleccionado como alumno del Public Theater and Circle in the Square en la ciudad de Nueva York. Además, Lacén ostenta reconocimientos de HOLA (Hispanic Organization of Latin Actors), ACE (Asociación de Cronistas de Espectáculos) y ATI (Asociación de Teatristas Independientes).
 
Uno de los personajes que más impactó su vida fue el personaje de Estanislao en el musical El bombón de Elena, con la música de Ismael Rivera y Rafael Cortijo, “porque yo me crie con esa música”.
“Esas eran como mis canciones de cuna. La obra retrata una parte importante de mi crecimiento y de mi infancia. Esa es la música que siempre me abraza. Cuando estoy fuera de Puerto Rico, escucho esa música y me siento en casa”, compartió.
 
Otra de las personas que marcaron su vida fue Roberto Clemente, al que estudió e investigó con el sueño de personificarlo por su gran parecido al famoso pelotero. Incluso adelgazó por la condición física que tenía Clemente y hasta tomó clases de bateo para entender mejor su forma de expresarse a través del deporte.
 
“Clemente también me ha traído muchas satisfacciones y sé que se está gestando un largometraje de su vida. Estoy preparándome para cuando llegue el momento. La familia de Clemente me ha expresado que soy uno de los actores que están considerando”, aseguró.
 
Incluso encarnó al deportista en el cortometraje dirigido por Skip Font, basado en el hit número 3,000 del beisbolista, pieza fílmica que se presentará en el Rincón Film Festival, en el Chicago Latino Film Festival y en el Viva Latino Film Festival en NYC.
 
“Soy un éxito para las señoras mayores”

“Comienzo pensando que he tenido mucha suerte de hacer dos veces un personaje histórico, porque comienzo en la obra (Off-Broadway, Celia: The Life and Music of Celia Cruz 2007, que se presentó en Nueva York y España) y luego en la serie Celia, de Fox Telecombia (que se transmite por Telemundo). Pedro dejó a un lado su carrera profesional como trompetista para seguir a Celia, para ser su manejador, compañero. Una persona que estaba ahí para ella, y para mí eso es bien encomiable. No me he casado todavía, pero mis papás llevan 50 años de casados, y, cuando estaba en Nueva York, que en la obra hice de Pedro mayor, pensaba en mi papá por ese amor que él le tuvo a Celia, que es muy parecido al que mis padres se tienen. Ese amor, respeto y comunicación es algo digno de emular y me gustaría emular. Además, Celia y Pedro dieron cara de lo que son los negros en Latinoamérica. Todavía hay mucho de qué hablar sobre eso, igual que Roberto Clemente, que fueron personas muy distinguidas. Ellos sabían que fuera de su profesión estaban representando a los negros latinos”, manifestó Modesto Lacén.

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