Una multitud de fanáticos decidieron asistir a la fiesta desde horas tempranas, al acudir al Centro de Convenciones en espera de la caravana de la selección de béisbol de Puerto Rico, un día después de repetir el subcampeonato del Clásico Mundial de Béisbol 2017.

A eso de las 11:00 de la mañana, la fanaticada ya se encontraba en masa en el Centro de Convenciones para disfrutar de las actividades, que incluyeron presentaciones artísticas. Mientras se esperaba por el comienzo de la caravana, el ruido de la algarabía aumentaba en anticipación. A la 1:00 p.m., comenzó la conferencia de prensa desde el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín y el ambiente se tornó eléctrico.

Los gritos más grandes fueron para el dirigente Edwin Rodríguez, quien fue la primera figura del equipo que se dirigió al pueblo. La fanaticada se alegró más todavía cuando presentaron a Yadier Molina. “Estoy temblando”, fue la expresión clave de un pelotero que ha jugado en Series Mundiales para mostrar lo importante que toda esta situación es para él. En medio de su mensaje, la fanaticada entonó el coro de “MVP, MVP, MVP”.

Tras varios momentos con el mensaje del equipo, mostrado en la pantalla grande, se cortó para comenzar las presentaciones artísticas. Con la introducción de “vamos a celebrar como campeones”, la fiesta comenzó a son de música, baile, coros y algarabía. Entre el mar de rojo de las camisetas y gorras de Puerto Rico y cabellos pintados de rubio, no existió un rostro triste, a pesar de que Puerto Rico quedó subcampeón en el Clásico Mundial.

“Es un moemnto único estar aquí con nuestros amigos y la escuela. Disfrutamos del subcampeonato por segundo año corrido. llegamos a la final 7-0. Perdimos, pero ¿qué más podemos pedir?”, comentó Miguel Torres, estudiante de la Puerto Rico Baseball Academy and High School (PRBAHS). La escuela de béisbol tenía amplia presencia en el evento, con decenas de estudiantes llegando en autobuses.

“Ellos son un ejemplo a seguir para nosotros seguir adelante. Día a día nos motivan a trabajar duro. A ver si un día, somos nosotros los que representamos a la patria”, expresó Alejandro Maldonado, otro estudiante de PRBAHS.

Por las siguientes tres horas, la fanaticada celebró y bailó a son de artistas como Karís, Roberto Roena, Andy Montañez, Ozuna, Tito El Bambino y Wisín, entre otros. Mientras pasaban los minutos, el Centro de Convenciones se llenaba más y los niveles de Decibel intensificaban mientras se acercaba la caravana.

Los jugadores finalmente llegaron al escenario, donde miles de fieles esperaban desde el mediodía. De todos los jugadores, 12 de ellos estuvieron presentes, incluyendo a Molina y al relevista Edwin “Sugar” Díaz. El dirigente Rodríguez tuvo las primeras palabras para los fieles en el Centro de Convenciones.

“Sentimos el calor del pueblo. No ganamos pero logramos la unión del pueblo. Sentimos todo su apoyo”, comentó Rodríguez.

El único de los jugadores en dirigirse a la multitud fue Molina. Al tomar el micrófono, la gente no lo dejó hablar con el coro de “MVP”. Después de una sonrisa y una risa, Molina contestó: “El MVP no fui yo. Fueron mis compañeros y el cuerpo técnico”. Por su liderazgo y entrega, el receptor se estableció como la imagen de la selección de Puerto Rico. Resaltó su alegría de ver a Puerto Rico alegre y en celebración al llegar de Los Ángeles. “Cuando llegamos aquí, que vimos todo esto, se me fue el sueño y el cansancio”.

El “mal sabor” de la derrota en la final del Clásico ante Estados Unidos no duró mucho. El ambiente parecía como si los boricuas ganaran el juego. No fue así, pero la novena ganó mucho más. El tema oficial de la fiesta era la unión de un pueblo. Por dos semanas, Puerto Rico olvidó muchos problemas que el país enfrenta, gracias a una distracción bienvenida en el béisbol, el deporte…y #LosNuestros.

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