Opinión de Julio Rivera Saniel: El que busca, encuentra

Lee la columna de opinión del periodista Julio Rivera Saniel

Por Julio Rivera Saniel

Desde que comenzó la crisis local por el COVID-19 la discusión sobre los esfuerzos implementados para intentar frenar el avance del virus ha sido protagonista en la opinión pública casi diariamente. Y aunque los números de contagios están vinculados principalmente según Salud a centros de trabajo, centros comerciales y restaurantes, sigue siendo objeto de preocupación la entrada de nuevos casos a través del aeropuerto. Ayer, después de una intensa discusión sobre el estado actual y la necesidad de implantar medidas adicionales, el secretario de Salud Carlos Mellado adelantó parte del plan que según me dijera el gobernador Pedro Pierluisi, será ampliado hoy.

De acuerdo a lo explicado, tras la firma de la Orden Administrativa 2021-499 el Gobierno ha cambiado los requisitos para quienes pretendan visitar la isla. Esa Orden impondrá una multa de $300 a todo visitante que no presente un resultado negativo a una prueba de COVID -19 tomada en un periodo no mayor a las 72 horas antes del viaje. ¿Qué pasa si llega a la isla sin ella? Atrás quedará aquella cuarentena de la que hablábamos en este espacio la pasada semana y que, en honor a la verdad, nadie cumplía. Ahora el viajero sin prueba de COVID-19 recibirá automáticamente la multa de $300 que solo se eliminará cuando  presente en el sistema del BioPortal una prueba molecular negativa en un término máximo de 48 horas. Esta medida es indudablemente -por lo menos en el texto- mucho más estricta que lo que había sido la usanza hasta hoy. Pero además echa a la basura algunos argumentos que escuchamos durante semanas para intentar justificar dejar las cosas como estaban.

Cada vez que se intentaba levantar el tema de la ineficacia de las medidas para atender el problema de los viajeros las opciones eran casi totalmente descartadas con un "no, porque". No, porque no existían bajo bandera estadounidense medidas más estrictas. Un poco como queriendo decir que si no existían en otras jurisdicciones bajo bandera estadounidense, aquí tampoco podían existir. No, porque no podemos condicionar la entrada a los visitantes. Porque hacerlo sería violar sus derechos. El nuevo plan evidencia que aunque sea cierto que no se puede cerrar la frontera aérea, dentro del territorio es posible imponer nuestras propias normas para garantizar la seguridad de todos

"No, porque" el sistema que tenemos es eficiente. Si lo fuera, no habría sido necesario buscar alternativas, ¿no le parece? El discurso que se mantuvo vivo hasta el domingo se anclaba en el argumento de que el Estado estaba siendo efectivo en hacer cumplir la cuarentena que se ordenaba a los viajeros que llegaban sin prueba molecular negativa. Ese discurso no era creíble ni para quien los esbozaba, principalmente porque la realidad nos recordaba a diario que el estado no había sido capaz de hacer cumplir el protocolo. Para comprobarlo, ejemplos recientes como el de la intervención del Departamento de Salud en una fiesta en Aguada. Allí muchos de los intervenidos -que se encontraban en plena fiesta- eran turistas que llegaron sin prueba negativa y que se habían comprometido a mantenerse en cuarentena. Evidentemente no lo estaban. Evidentemente el sistema no ha funcionado. El nuevo plan nos deja claro que en medio de situaciones de emergencia encuentra soluciones solo quien las busca.

Pero aunque el nuevo plan parece, en teoría, mucho más efectivo que lo que se ha hecho hasta hoy para poner orden en nuestra frontera, aún hay muchas preguntas sin contestar. La primera, ¿Cómo se cobrarán los $300 de multa? ¿Qué pasará si el turista que ingresa a la isla sin prueba no tiene método válido de pago? ¿Cómo se cobrará el dinero antes de que el viajero abandone el país? ¿Qué evitará que el viajero sin prueba negativa salga a la calle durante esas 48 horas que tendrá como periodo de gracia para realizarse la prueba?

Indudablemente, para que el texto de la Orden logre cumplimiento será necesario asignar los recursos fiscales y humanos para fiscalizar el cumplimiento. No hacerlo solo convertirá lo que pudo haber sido una buena idea en otro de esos tantos documentos que terminan siendo letra muerta. Ojalá este no sea el caso.

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