La isla del valet parking

Lea la columna de opinión de Dennise Pérez.

La isla del valet parking

Puerto Rico siempre ha tenido problemas de parking. Al menos en San Juan, su capital, si usted va a Río Piedras, a Hato Rey, a Santurce, a Condado, a Miramar, al Viejo San Juan, prácticamente donde sea, hay problemas de parking.

Y érase una vez, en una época no muy antigua, la gente salía de sus casas más temprano para buscar un estacionamiento de esos silvestres, entre calles, en línea blanca, sin bloquear entradas o afectar rampas. También se solía identificar algún estacionamiento público, de esos en los que el hombre te cortaba un cartoncito y te cobraba “a fracción por hora”. Yo nunca entendí a qué fracción redondeaban cuando se trataba de minutos, pero siempre supuse infundadamente que redondeaban a su conveniencia.

Y luego surgieron los estacionamientos un poco más sofisticados, con relojes automáticos, ponchadores, brazos mecánicos y cobradores robóticos. Pues, si no saliste temprano de tu casa o con tiempo para perder, te tocaba uno de esos, generalmente, más caros, quizás más distantes.

En esa misma época, de nuevo, ni muy de antaño, existían ya los queridos valet parkings. Uno, generalmente, ve los valet parkings de acuerdo a cómo esté su bolsillo.  Si uno anda con unos chavitos, de pronto no tiene mucha paciencia para esperar a que surja un parking silvestre y se resigna y lo entrega. Si uno está pelao, no hay valet parking que valga y siempre hay tiempo para buscar un parking silvestre. El resto puede esperar. No hay chavos.

Bueno, eso hasta hace poco.

Suelo salir temprano para todos sitios. De hecho, a veces demasiado temprano, al punto de que me he ganado bromas de mis amigos que dicen que salgo como si me transportara en camello, que soy una exagerada, que en pleno siglo XXI parece que no vuelo, me “embarco”, etcétera. Pero si algo bueno tenía siempre salir a tiempo era que prácticamente siempre encontraba parking silvestre. Well… not anymore.

Hay una especie de fiebre en esta bendita isla de a todo ponerle un valet. Antes eso era un servicio casi exclusivo para restaurantes ubicados en áreas de alta densidad comercial. Era tan exclusivo que anunciar “Tenemos valet parking” era como “Ooooh, tiene valet paaaarking”. El sitio tenía que ser caro y bueno.

Poco a poco el negocio se fue como esparciendo por todos lados, edificios, centros de entretenimiento, centros comerciales. Poquito a poquito fueron cogiendo espacio y yo no sé usted, pero en algunos centros comerciales, no importa para el lado que usted mire, están las sogas y los rótulos del valet por todos lados. Es que como si todo el lote ahora fuera valet, una cosa loca. Estás prácticamente obligado a pagar el parking y con impuestos. Adiós parking silvestre.

Pero el colmo me pasó la semana pasada, que fui a un consultorio médico, en una calle ni tan poblada, que, usualmente, tenía algún parking silvestre y sí, me encontré la sombrilla del valet parking. O sea, ya para ir a comer, de compras o al cine, tienes que pagar valet. Pues ¡qué lujo! Ok. Pero, caramba, ¿si me enfermo también tengo que pagar valet?

Por terca di tres vueltas antes de entregarle mi carro al muchacho. Yo no iba a adquirir un lujito, ni a darme un masaje de piedras calientes, ni a darme un placer, que es con lo que otrora se asociaba el valet. ¡Iba al médico… a que me traquetearan, a que me pusieran anestesia…, a que me doliera! Le pregunté al muchacho desde cuándo ahí había valet y parece que está harto de contestar la pregunta, porque antes de terminar me dijo: “Hay uno barato cerca de la universidad”.

Ajá, como a diez cuadras. (Vea usted cómo se va degenerando y perdiendo el brillo el servicio. Como ya no es tan exclusivo y es obligao, pues ya puedo empezar a hablarle raspao al cliente). Pa colmo, cuando salí de la cita, no tenía para la propina y por zángana me sentí mal y me fui a sacar chavos a una ATM de esas que cobran cargos por servicios. O sea, que la movida me salió dos veces dolorosa.

No estoy en contra del muchacho del valet ni de las compañías. ¿Pero son necesarias tantas y en todos lados? ¿En serio? Me avisan,  porque vivo en un walk-up y no hay parking para la visita. Le monto una sombrilla pa rápido.