"Mi mamá se compró una pipa"

Lea la columna de Dennise Pérez.

Hay cosas que te causan shock de inmediato cuando tienen que ver con los padres. De alguna manera, en el libro nuestro, los papás son semisantos, que no hacen ni la mitad de lo que nosotros hacemos. Son y permanecen como cuando nacimos y nada más te resulta natural.

Al menos así soy yo.

Las sorpresas que nos llevamos cuando caemos en cuenta creciendo de que los padres tienen sexo, por ejemplo, o que son parte de un grupo que al menos una vez al mes se juntan pa janguear y darse unos drinks son cosas que a mí me provocaban sorpresa y de las que no se hablaba.

He visto amigos expresar sorpresa en las redes cuando ven que sus padres se han estrenado en Facebook, por ejemplo. Es como si nuestra generación, que creció en medio de un bombardeo tecnológico, no pudiera entender que nuestros padres comparten curiosidades nuestras y que tienen cero problema en adaptarse a los tiempos. En el caso de Facebook, es más comprensible. No se requieren grandes esfuerzos y está disponible las 24 horas del día como un magacín personal. Se entera uno de vida y milagros, verdades y embustes, con un solo log in.

El día que descubrí que mi papá tenía correo electrónico le envié tres. No me los contestó, pero tiene e-mail.

Ahora, la que no me esperaba en estos días fue la expresión de una amiga que, hablando del cannabis medicinal y del boom mediático que ha tenido, me dijo así, a toda boca y sin importarle el entorno que estaba bastante concurrido, que su mamá se había comprado una pipa.  Ejem. Ejem. ¿Que quééé? ¿Qué tú me dices?

Yo me quedé pegada con eso todo el día en el sistema, porque al menos yo no podría imaginar a mi madre comprando una pipa. En realidad, lo que se compró esa señora es un aparato para inhalar la sustancia, hoy legal, evaluada por médicos, comercializada y servida en dispensarios certificados.

Naturalmente, ella padece de una de las condiciones que la ley permite y de la que había padecido por años largos. Bien por ella, quien evidentemente se quitó prejuicios de su sistema y buscó una alternativa a una verdadera angustia personal. Y bien por la hija que no se escondió detrás de una columna para anunciármelo. Vamos progresando. Otros, lo sé, no piensan igual.

Quizás soy yo la que debe abrir  más su mente. Pienso que soy una persona bien liberal. Sin embargo, la sorpresa de su comentario me hizo repensar el grado ese de libertad emocional que pregono que tengo. De hecho, conozco personalmente gente muy pero que muy conservadora que tiene cero miedo en hablar ya del cannabis. No andan por ahí pregonando que fuman. Eso es ilegal. Pero cada vez veo menos miedo a destaparse y más gente reconociendo que lo hace porque médicamente es su alternativa.

Yo no sabría qué hacer si mi mamá me viene a decir que se compró una pipa.