Demagogia política

Ocurre cuatrienio tras cuatrienio.

Demagogia política
Ocurre cuatrienio tras cuatrienio. Cada vez que un gobernador va abandonar La Fortaleza se despide convocando sesiones legislativas extraordinarias para que los políticos de su partido premien a los amigos y socios del gobierno saliente con nombramientos a puestos de fiscales, jueces y como miembros de juntas.
Cierto es que el ordenamiento legal autoriza al gobernador a ejercer su autoridad hasta el día en que juramenta su sucesor. Sin embargo, la experiencia ha sido que en esos últimos momentos el mandatario conspira con el Senado la designación de allegados al poder judicial que se aprueban de forma expedita, sin mediar una evaluación, sin discusión ni vistas públicas.
Recordemos como, a finales del 2012, el entonces gobernador Luis Fortuño, tras perder las elecciones, convocó su legislatura a una sesión extraordinaria para atornillar a los suyos con nombramientos judiciales.
Entonces, los representantes del opositor Partido Popular Democrático alzaron su voz de protesta y denunciaron ese proceder político por tratarse, en muchos casos, de nominaciones a la judicatura a largo plazo impulsados por un gobierno perdedor.
Algunos legisladores pepedés censuraron públicamente las nominaciones de último minuto hechas por el Partido Nuevo Progresista aduciendo que se trataba de “una especie de premio a los funcionarios más cercanos al gobierno saliente”.
Informes periodísticos nos recuerdan cómo los legisladores del pepedé atacaron la movida de su oponente: “es una practica malsana que el gobernador, cuando ha perdido las elecciones, esté cargando de personas a fines a su partido la Judicatura”.
Sin embargo, quienes ayer criticaban con vehemencia las actuaciones de Fortuño y su legislatura hoy callan. Enmudecen porque su silencio encubre sus actos, igualmente reprochables.
Todavía recordamos cómo en aquellos últimos días del 2012 el senador Eduardo Bhatia, entonces portavoz de la minoría parlamentaria, exhortaba a los nominados por Fortuño a puestos judiciales a rechazar sus postulaciones porque “entran a la Judicatura con el estigma de que son favores políticos”.
Aquellas expresiones de Bhatia se hicieron sal y agua cuando hace unas semanas el Senado, ahora bajo su presidencia, atendió la nominación “fast track” de su principal ayudante Gina Méndez para ocupar una silla en el Tribunal de Apelaciones.
Para Bhatia lo que se hizo mal en el pasado hoy está bien. Deja así al descubierto la hipocresía y falsedad de los políticos de carrera que solo se enfrentan a las acciones de los gobernantes cuando éstas no les favorecen.
También en aquellos días, previo a finalizar el 2012, un periódico de circulación nacional entrevistó a un profesor de derecho, quien opinó sobre los nombramientos de último minuto a jueces y fiscales hechos por Fortuño.
El citado experto era el licenciado Fernando Torres Ramírez, quien criticó la práctica de nombrar personas cercanas al ejecutivo porque, decía, se tiene la intención de perpetuar el poder en la Rama Judicial, donde los funcionarios no son electos. “Esta práctica mina la fe que tiene el pueblo en la independencia judicial”.
Torres Ramírez, exsecretario general del PPD, recibió su regalo navideño hace unos días cuando el gobernador saliente lo nombró “fast track” a una silla de juez en el Tribunal de Apelaciones, foro judicial al que también enviaron por la vía rápida al actual secretario del Departamento de Asuntos del Consumidor, Nery Adames Soto, y el exsecretario de Justicia William Vázquez Irizarry.
Otros, como el secretario del Trabajo, Vance Thomas Rider, la directora de la Administración de Sustento de Menores, Rosabelle Padín Batista, la secretaria auxiliar de lo civil del Departamento de Justicia, Marta Elisa González Yglesias, la secretaria del Senado, Tania Barbarossa Ortiz, y la secretaria del Tribunal de Apelaciones, María Elena Pérez Ortiz, fueron nominados a jueces superiores.
El aguacero de nombramientos de García Padilla al poder judicial incluyó, además, a los derrotados legisladores Gilberto Rodríguez y Efraín de Jesús, entre otros tantos amigos y cercanos al PPD que hoy aceptan sus designaciones ante el silencio ensordecedor de los políticos populares que ayer censuraban esas prácticas.
Esa es la demagogia política que tiene harta a la ciudadanía.