Politiquean con tus derechos

Lea la columna de Armando Valdés.

Politiquean con tus derechos

En la vista de transición celebrada el miércoles, en la que el secretario de Educación se expuso a cuestionamientos hostiles sobre la carta de equidad género, el gobierno entrante demostró que su intención, en todo este proceso de transferencia de poder, ha sido polemizar con diversos asuntos en los que el propio PNP ha sido el gestor de la controversia. Varios miembros del comité de transición entrante tuvieron que admitir que de haberse “aclarado” ciertos puntos – que de paso estaban definidos con meridiana claridad en la carta circular – se habría puesto fin a la discusión pública “en cinco minutos”.

Con estas expresiones, el PNP comprueba que ha pretendido utilizar los derechos de las mujeres en nuestro país como un balón político. Que ha girado contra los instintos y los prejuicios más bajos para sacar provecho electoral. La confusión que ha causado – aun en las mentes de quienes instigaron este peligroso debate – retrasará la consecución de una sociedad más equitativa en nuestro país por buen tiempo.

A fin de aclararles a estos oportunistas de qué se trata la verdadera equidad, les comparto partes de una columna que publiqué en este rotativo, en febrero de 2015, sobre el mismo tema.

La carta de equidad de género del Departamento de Educación, no pretende imponerle al país una perspectiva de género; ya dicha construcción social nos ha sido impuesto por siglos de acondicionamiento y de represión del derecho de las mujeres a expresarse, a votar, a obrar en ciertas faenas profesionales, a recibir paga equitativa a la de un hombre y a realizarse plenamente en igualdad de condiciones. No fue hasta el 1932 que en nuestro país se le extendió el sufragio a la mujer, lo cual significa que habrán todavía hoy personas vivas que recuerden elecciones en las que papá era el único que salía del hogar para depositar su voluntad en una urna.

Es por ello que no podemos aceptar que los conceptos de masculinidad y feminidad sean fenómenos naturales o realidades inamovibles. La historia y la agencia humana son los artífices de estos acercamientos “tradicionales” o “normales” de lo que es un hombre y de lo que es una mujer. Las consecuencias más inocuas de esta invención dirigen a las niñas a preferir el rosa y las muñecas, y a los niños a gustarles el azul y los deportes. Las más perversas plantean la subyugación de la esposa ante su marido, la impropiedad de ciertas profesiones para una mujer y provocan la violencia machista.

Lo que le impondría al currículo de las escuelas públicas la carta circular, es una perspectiva de equidad. Desde estos centros docentes, podemos formar una generación más justa, pacífica y productiva. Lo lograremos en la medida en que entendamos que las diferencias no son razones para sentirnos superiores o inferiores, ni son cualidades a disfrazarse, fomentando así la incomprensión.

Hay niños que quieren ser bailarines y cantantes como también hay niñas que quieren ser deportistas e ingenieras. Hay niños homosexuales como también niñas lesbianas. Gozan ellos y ellas del mismo derecho a ser quienes quieran ser, y a que se les respete en su dignidad humana. La violencia contra la mujer y contra la comunidad LGBTT, y muchas otras consecuencias del discrimen en nuestro país, solo se superarán en la medida en que les enseñemos a los jóvenes a apreciar la diversidad, no a enfrentarla con antagonismo.

Al igual que con diversas campañas dirigidas a estos fines en EE. UU. y Europa, el éxito dependerá de que estos valores permeen diversas otras áreas del currículo, del aparato público y de la sociedad en general. No es solo ofrecer un curso de civismo o ética. Las clases de ciencias, de matemáticas y de educación física, deben revaluarse a la luz de esta política pública, para asegurar que las niñas tengan igualdad de oportunidades para desarrollarse en estos campos.

En fin, la tarea no es nada menos que la construcción de una nueva visión en nuestro país, para sustituir la que prevalece hoy – anacrónica y artificial – que le dé rienda suelta al potencial de cada persona.