¿Cuál es el encanto del Guitarreño?

Lea la columna de Yolanda Rosaly.

¿Cuál es el encanto del Guitarreño?

Eso de que el prime time (horario estelar) se refiere estrictamente a todo lo que se transmite entre 7:00 y 10:00 de la noche quedó en el pasado y desde hace mucho. A juzgar por lo que constantemente se escucha, aparte de lo que transmiten las redes sociales y otros medios, lo estelar en televisión es todo aquello que logra distinguirse de lo demás, sea por lo que sea, a cualquier hora.

Y no me refiero únicamente a lo que digan las encuestas oficiales, a los sistemas sofisticados de medición (aunque muchos todavía sigan dudando de su credibilidad), sino también a las redes sociales que se han convertido en sondeos alternos, quizás no muy científicos, pero que sin dudas han probado ser certeros.

Pero, si nos basamos únicamente en las encuestas oficiales de televisión, esta herramienta constantemente refleja la existencia de programas en horarios diurnos muchísimo más exitosos que otros (de diversos canales) en las llamadas horas de mayor audiencia.

Durante décadas existieron dos factores que provocaron el que solo los programas nocturnos obtuvieran los principales puestos: primero, que se utilizaba otra metodología (manual, basada en llenar diarios que dependían de la disciplina del entrevistado para llenarlos como correspondían). Segundo, que basados entonces en esos resultados que probablemente no reflejaban la realidad, no se le daba prácticamente ninguna importancia a las producciones diurnas.

Pero los tiempos han cambiado y, como en todo, la forma de hacer y ver televisión ha evolucionado drásticamente. Ahora, tras los cambios en estilo de vida y adelantos técnicos, todos los horarios son importantes y se ha comprobado que hay público (y auspiciadores) para todo programa, a toda hora. De hecho, lo anterior viene ocurriendo desde hace mucho tiempo cuando los canales principales determinaron transmitir programación las 24 horas del día.

¿Y cuáles son los elementos que logran que un programa sea exitoso, sea cual sea su horario? Pues varios, pero, entre otros, contenido y eso que llaman gimmicks, que apelan a la mayoría de los televidentes. Por eso, no entiendo por qué muchos pierden el tiempo en buscarle cinco patas al gato, inventando fórmulas que, se saben, no funcionan. Pero esos son otros 20 pesos dignos de otra columna más adelante.

Sobre el tema de lo que hace a un programa diurno ganador, para muestra con un botón basta: por ejemplo el segmento del Guitarreño dentro del programa Pégate al mediodía, de WAPA. Sobre todo durante las pasadas semanas, muchos políticos hicieron fila e imploraron tener espacio allí, pues estaban claros de la sintonía, la fuerza, el poder que tiene ese horario y el personaje interpretado por Alfonso Alemán.

Aunque, como pasaba con la Comay, algunos se habían resistido a participar en el espacio, al final claudicaron porque, sin dudas, el Guitarreño llega a millones, no tan solo a las llamadas masas, sino a televidentes de todas las clases sociales.

Entonces, como ocurría con mi querida Comay (aunque aclaro que el arraigo y sintonía de esta no tiene ni tendrá comparación), el Guitarreño ha logrado, con su personaje, frases, canciones, etc. (los gimmicks) atraer al público, pegar, como se dice en el argot televisivo. Habrá quienes digan (lo sientan o no) que no les gusta, que es vulgar o hasta cafre. Pero lo cierto es que el Guitarreño es exitoso a nivel de audiencia y muy costo-efectivo para los productores y la emisora. Y, al final, eso es lo que cuenta pues, como siempre he dicho, la televisión es un negocio como otro cualquiera, aunque tratemos de disfrazarlo de romanticismo.

En esa misma línea, otros programas de diversos canales y géneros en horarios diurnos también se han convertido en favoritos de muchos. Pero, ojo, pues aún los que tienen el privilegio de estar en horarios estelares están obligados —de hecho, más que los demás— a lograr el apoyo masivo del público como lo ha hecho, por ejemplo, Raymond y sus amigos. Este último y su elenco, aunque en otra línea, han recurrido a la misma estrategia del Guitarreño: crear personajes básicos y únicos. Claro, otro común denominador que tiene que existir es el talento. Donde Dios no puso no puede haber…

Así las cosas, olvídese de lo que puedan opinar los demás y dedíquese a disfrutar de las producciones locales, de las que usted considere buenas, las que le diviertan o distraigan, que son muchas, en todos los horarios.