Estatus poselecciones

Lee la columna de Alex Delgado.

Estatus  poselecciones

No. No escribiré sobre el resultado de las elecciones de Puerto Rico y de Estados Unidos. A una semana del evento, muchas personas ya están cansadas del tema y el análisis de lo ocurrido. Miremos al futuro y lo que pueda ocurrir respecto al tema del estatus de la isla.

El Partido Republicano estableció en su plan de gobierno un respaldo a que la isla se convierta en el estado 51. “Una vez el resultado del voto local del 2012 a favor de la estadidad sea ratificado, el Congreso debe aprobar una ley habilitadora que contenga los términos para la admisión futura de Puerto Rico como el estado 51 de la unión”, indica.

Aun con ese compromiso, soy de los que pienso que con nuestro cuadro económico y el desastre financiero del Gobierno local, la estadidad para Puerto Rico tiene un empinado camino en los próximos años. Una Legislatura republicana y un presidente que se ha expresado despectivamente de los latinos deben ser el muro en estos próximos cuatro años para que la isla avance en ese renglón.

Ya Ricardo Rosselló y Jenniffer González prometieron en la campaña someter un proyecto de admisión en el Congreso tan pronto entren en sus respectivas funciones y designar a varios cabilderos el trabajo de adelantar dicho proyecto para que durante la incumbencia de Rosselló la isla se convierta en el estado 51. “Voy a ser el último gobernador de la colonia y el primero del estado 51”, prometió Rosselló la noche de su elección. Eso estará por verse.

¿Por qué debe Puerto Rico resolver su problema económico antes de gestionar la estadidad? Es muy sencillo. ¿Aceptaría usted de socio de negocios a un individuo que está endeudado hasta la coronilla, que no puede pagar sus deudas y que ha quebrado negocios monopolios? Lo primero que usted va a pensar es que ese individuo va a ser una carga y un dolor de cabeza constante en sus negocios y que incluso usted pone en riesgo su propio futuro. Si usted cree que los americanos son tan bondadosos que van a admitir a la isla como estado en este cuatrienio, con este cuadro fiscal, pues es bastante ingenuo. No obstante, independientemente de si el momento es el correcto, se hizo una promesa y supongo que veremos un esfuerzo del nuevo Gobierno local para lograr su objetivo.

No se debe pedir la estadidad como una herramienta para resolver nuestro problema económico. Ciertamente, un sector estadista lo reclama como una cuestión de derechos humanos luego de más de 100 años de coloniaje. Habrá que ver los movimientos, la gestión, las estrategias del gobierno de Rosselló-González.

Usted puede pensar que un binomio como el de Pedro Rosselló y Carlos Romero Barceló no lograron la estadidad con un ambiente económico mucho más favorable que lo que tenemos ahora. Sin embargo, en aquel entonces no había un pedido de estadidad por parte de un pueblo. Y no lo hubo porque no se sentía necesidad de cambiar.

Hoy el escenario es distinto de la época de Rosselló-Romero y el pueblo sí tiene necesidades mayores que las de esa época, por lo que el ambiente para una solicitud sólida de estadidad mediante un plebiscito es positivo. Esa es la preocupación que tenía la alta cúpula del Partido Popular Democrático cuando David Bernier propuso un plebiscito sobre “estadidad, ¿sí o no?”.

No obstante, el escenario también es distinto en Estados Unidos con el resultado de estas elecciones y la crisis económica de la isla. Por eso es que se debe manejar con el mayor cuidado en los pasillos del Capitolio federal.