Felicidades Dr. Rosselló

Lea la columna de Rafael Lenín López.

Felicidades Dr. Rosselló

Felicidades al Dr. Ricardo Rosselló tras ser electo gobernador de Puerto Rico. Con ese ánimo debe encaminarse el país de cara a los próximos cuatro años de su administración.

Los electores validaron el pasado martes las propuestas que hizo al país el presidente del Partido Nuevo Progresista. Sin duda, Rosselló fue exitoso en presentar, por los pasados años en los que estuvo en campaña, un plan para sacar al país del atolladero económico en el que se encuentra.

El país validó su propuesta de reconfigurar el Gobierno para que las leyes laborales sean enmendadas y se disponga de un esquema legal que permita un reordenamiento de la administración pública. El país validó su discurso ideológico centrado en buscar de manera rápida y con estrategias radicales la descolonización de la isla. El país abrazó el discurso de la esperanza ante el desasosiego que impera por doquier.

Además, la ciudadanía lleva 16 años en los que no revalidan una administración gubernamental, demostrando que hay una expectativa, probablemente rayando en la fantasía, de que los problemas se tienen que solucionar de manera inmediata.

Ricardo Rosselló realizó una campaña política impecable, en la que los errores momentáneos eran subsanados de manera inmediata. Y no se trata de que tenía más dinero que el otro. Obviamente, ese es un factor. Pero se trató de realizar las estrategias adecuadas ante la realidad política del momento.

Los electores puertorriqueños también dieron otras grandes lecciones en otros renglones. El significativo apoyo a las candidaturas independientes de Alexandra Lúgaro, Manuel Cidre y José Vargas Vidot representan un mensaje contundente en contra de los discursos políticos trasnochados y de los aparatos partidistas tradicionales. No es descabellado pensar que, si esos movimientos y candidturas evolucionan de la manera correcta, de cara a los próximos eventos electorales estaremos ante incursiones más notables en el aparato público. Pero, de nuevo, tienen que moverse en la dirección correcta, dándoles más contenido a sus propuestas y a su visión de gobernar, porque ya vimos lo que le pasó al excandidato Rogelio Figueroa. Candidaturas de este tipo, vacías, pueden tener el mismo éxito que el que tiene una moda fugaz.

La baja participación electoral se debió principalmente a la emigración que se ha observado en la isla en los últimos años. Teorizar de que hubo una gran abstención es incorrecto, a mi juicio. En las elecciones del 2012, votaron 1.9 millones de electores. El universo electoral que señala la Comisión Estatal de Elecciones para este ciclo de 2.8 millones de electores, como ya se ha dicho antes, es una inflación irreal producto de la determinación del Circuito de Apelaciones de Boston en el caso de los electores que protestaron su exclusión de las listas electorales por no haber participado en procesos pasados.

La campaña de David Bernier fue un error tras otro. No es excusa señalar de que asumió la candidatura tarde y tampoco lo es el caso por corrupción que encabezó el recaudador Anaudi Hernández, pues Jaime Perelló se colgó en el voto directo, aunque pudiera entrar al activarse la Ley de Minoría.

Tampoco fue un voto en contra del Partido Popular, pues Héctor Ferrer perdió por casi un punto porcentual y ganaron la mayoría de las alcaldías. Bernier perdió por un voto de protesta en contra de la administración García Padilla y porque su discurso nunca se entendió.

Los mensajes públicos de Bernier siempre fueron confusos, grises, sin claridad y difíciles de leer. En cuanto a su visión de gobierno, no presentaba propuestas en blanco y negro; todas sonaban muy complejas. En el campo ideológico, ante los retos que enfrenta el Estado Libre Asociado, siempre fue muy difuso y no se sabía a ciencia cierta dónde estaba parado. Se desvinculó demasiado, hasta con un tono de desprecio de la administración a la que perteneció, incomodando a muchos populares. Nunca pudo asumir el control total de las estructuras del PPD, porque pretendió tomarlo por asalto y se dio contra una pared. Además, se rodeó de un equipo de trabajo y de unos publicistas sin experiencia en la política quienes desarrollaron estrategias erráticas. Otro error fue llamar inútil el voto a los candidatos independientes, ya que todo es indicativo de que el perfil de los simpatizantes de esas candidaturas es el de un ciudadano culto y educado que pudo haberse ofendido con tal señalamiento.

Ahora el Partido Popular tendrá que enfrentar un proceso de definición real que es impostergable. Si ello no ocurre, van derechitos a su eventual desaparición porque se convertirán en inconsecuentes.

Por su parte, el Partido Independentista tendrá que replantearse su misma existencia. Las elecciones de Juan Dalmau y Denis Márquez a la Legislatura no deben ser interpretadas por el PIP como un apoyo a la colectividad. El PIP debe, en unión a los sectores independentistas organizados, hacer un ejercicio de humildad política y articular un plan educativo intenso sobre la independencia y su conveniencia para Puerto Rico antes de debatir sobre cómo se organizará un movimiento que la defenderá en procesos electorales u otros frentes de batalla.

Ahora comienza el proceso de transición, la selección de líderes legislativos y nombramientos en la Rama Ejecutiva. El gobernador saliente de seguro procurará dejar algunas designaciones consumadas a la Judicatura antes de entregar el poder, cosa que ha ocurrido antes y a lo que no está impedido hacer.

El 2 de enero jurará Rosselló Nevares como el úndecimo gobernador electo por los puertorriqueños. El que un sector le augure fracaso o le desee mal solo pensando en volver al poder en el 2020, únicamente demuestra parte del problema del país que tenemos que superar. Apoyo, respeto o fiscalización inteligente es lo que debe imperar en estos momentos.