Impactante la conmoción en radio y TV

Lee la columna de Yolanda Rosaly.

Por Yolanda Rosaly

Estoy segura de que no existe un ser en este país, ni en otro hasta donde haya llegado la noticia, que no esté profundamente conmovido por los hechos ocurridos ayer en Ponce. Como bien dijeron muy temprano ayer varios periodistas de radio y televisión, en cuanto se supo de este suceso, el tono, el ánimo y el ambiente cambiaron, no importa dónde estuviera cada cual.

Aun para los que no conocimos a este hombre, ni a sus niños, ni a sus familias, se trata de un hecho inaudito, que no tiene respuesta lógica ni razonable. No sé ustedes, pero en la historia reciente no recuerdo un suceso igual o parecido. Por ende, el impacto ha sido de tal magnitud que ni aquellos que están llamados a mantener la ecuanimidad y la imparcialidad ante otros lo han logrado. Y no es para menos. A pesar de que algunos trataron de disimular su asombro, no pudieron.

Tanto en radio como en televisión los reporteros y anfitriones de los programas que se transmitían en directo se escucharon con sus voces entrecortadas, con sus rostros apesadumbrados y hasta cometiendo errores en sus interlocuciones, por lo que pidieron excusas, cosa que no hubiera hecho falta. Porque lo que hubiese sido extraño e imperdonable es que permanecieran indiferentes ante tan impactante suceso.

Keylla Hernández y Jorge Gelpí Pagán, en WAPA, intentaban encontrar aire para interrogar a la alcaldesa de Ponce, Mayita Meléndez, queriéndole realizar un sinfín de preguntas para las que, a esa hora, no tenía respuestas. A todos se les hizo difícil continuar con los demás temas, como a Charito Fraticelli, una veterana de estas lides, quien hasta se turbó tras escuchar el relato realizado por José Esteves, quien transmitió desde Ponce lo que ocurría hasta el momento. De hecho, el escuchar cómo se le quebraba la voz a este último fue lo que más me impactó. Esteves es un guerrero de mil batallas periodísticas y ha reportado innumerables eventos violentos. Pero, sin dudas, este no tiene precedentes y no pudo más que reaccionar como todo buen ser humano.

De ahí en adelante, todos los programas mencionaban el suceso y lo trataban con la seriedad y responsabilidad que correspondía sin dejar a un lado sus opiniones sobre esta fatalidad. Lo anterior, tanto en espacios de entretenimiento como en los noticiarios, los llamados programas de chismes, etc.

Así las cosas, escuché a un colega comentar que “esos reporteros lo que hacen es un show; que se hacen los que se conmueven para impactar a los televidentes, pero que, en realidad, son tan insensibles como muchos médicos en las salas de emergencias que ni se inmutan cuando ven a un ser humano entre la vida y la muerte”. ¡Y créanme que esto me impactó más que la noticia del asesinato de los niños y el suicidio!

Pues, como le dije a este “colega”, al que, de ahora en adelante, no pienso considerar como tal, lamentaba mucho que tuviera esa opinión tan negativa y tergiversada de los profesionales de las noticias de radio y televisión. Tampoco comparto sus comentarios sobre los médicos, pues mi experiencia —y sé que la de muchos— ha sido totalmente la contraria.

En fin, y obviamente, no comparto el sentir de ese “ex-colega” y también puedo dar fe de que la gran mayoría de los que ocupan la pantalla y los micrófonos radiales son trabajadores llamados a mantener la objetividad, pero también son humanos incapaces de mantenerse incólumes ante semejante barbaridad como la ocurrida en Ponce, cosa que admiro y agradezco, dicho sea de paso.

Por eso, mi llamado a usted, lector o lectora de esta columna y periódico, es a que no espere perfección ni ecuanimidad absoluta en todos aquellos que ve en televisión o escucha en radio. Es más, los exhorto a que admire a todo aquel que se conmueva, se parcialice, editorialice, opine o reaccione a los sucesos —buenos y malos— que ocurren en nuestro país y en el mundo. De esta forma, aparte de informarnos, aprendemos de los que tienen mucho que enseñarnos, sobre todo, humanidad.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo