Rezando por las pensiones

Lea la columna de Julio Rivera Saniel.

Por Julio Rivera Saniel

La elección está a la vuelta de la esquina. Y, en esta ocasión, como en otros momentos de la historia electoral del país, el ruido ha superado a las ideas. El chisme, las acusaciones y “revelaciones” de última hora para cazar algunos votos son la norma. Pero, al seguirla, nos olvidamos de las ideas. Esas que sirven como zapata para la gestión de los incumbentes, pero que son discutidas de manera muy somera.

Uno de esos asuntos que no ha tenido la discusión necesaria ha sido el futuro del retiro de nuestros viejos. Se trata de un segmento poblacional que ya cumplió su cuota de trabajo y que sale de las filas del mundo laboral con la expectativa de cobrar un dinero que ya había cotizado. Pero el futuro de esos fondos pende de un hilo por causa de dos factores. El primero, el mal manejo del dinero que ha tenido lugar por años. El segundo, la posibilidad de que la Junta de Control Fiscal utilice el dinero de las pensiones para pagar la deuda. O, por lo menos, intentar pagarla. Y eso tiene a algunos rezando. Literalmente.

Uno de ellos es Richard Ravitch, el empresario demócrata de 83 designado por el gobernador para representar a Puerto Rico en la Junta. La pasada semana conversé con él y lo dejó muy claro. Para Ravitch, las pensiones deben ser pagadas. Y me explicó por qué. “Hay mucha gente que piensa que, si el Gobierno no paga las pensiones, ese dinero servirá para pagar la deuda. Yo no lo creo. Hay 150 mil personas elegibles. Las pensiones son, como mucho, $14 mil millones al año. Si no se pagan las pensiones, esa gente va a estar en una crisis social y económica. No hay un sistema que las auxilie. Va a haber caos social. Las pensiones deben ser pagadas”, me dijo. Pero el problema no es lo que piense Ravitch o, en su defecto, lo que piensen los pensionados. Ravitch ya ha hablado con los miembros de la Junta. Y de sus declaraciones resulta evidente que echar mano de las pensiones no ha sido descartado.

“¿Piensan los miembros de la Junta como usted?”, le pregunté. Un largo silencio dio paso una respuesta preocupante. “Espero y rezo para que lleguen a esa misma conclusión”, me soltó.

Si los rezos de Ravitch no surten el efecto esperado, el país estará en una coyuntura complicada. Y lo es aún más cuando se toma en consideración que el próximo año esa misma población experimentará un golpe con el fin de importantes asignaciones del Medicare.

Para Ravitch, si los miembros de la Junta desean identificar una solución duradera al problema de Puerto Rico, deberán rodearse de información no provista por políticos, sino por expertos. Si lo hacen, insiste, llegaran “inevitablemente” a la conclusión de que la deuda no podrá ser pagada sin antes promover el crecimiento de la economía local. “Si no vamos a hacer crecer los ingresos de la isla, entonces no hay base racional para poder aspirar a pagar nuestras obligaciones”.

“No pueden pagar la deuda. ¡No hay dinero! ¿Qué van a hacer? ¿Despedir a todos los maestros? ¿Despedir a todos los policías? No puedes cortar servicios esenciales. Estamos hablando de 10 mil millones de dólares. Y, por lo mismo, no puedes pagar la deuda a menos que se haga crecer la economía. Y esa es una verdad simple que el sistema político aquí y en EE. UU. tiene que entender”, me aseguró Ravitch.

Ahora está por verse si, además de los rezos, nuestros pensionados y ciudadanos que reciben servicios básicos por parte del Gobierno reciben el respaldo de los nuevos oficiales electos que resulten de las elecciones del próximo martes. Si el asunto le preocupa, ocúpese. Exija compromiso a los oficiales por los que se dispone a votar. Pero de ese compromiso que no se vale de la ambigüedad y que se ancla en la acción y la palabra clara. Que en esta coyuntura se nos va la vida.

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