¿Entregamos el desarrollo a los grupitos?

"El Municipio se comprometió a poner al pote para la construcción 10 millones de dólares, lo que nunca cumplió".

Por Alex Delgado

Hace unas semanas, el gobernador Alejandro García Padilla inauguró el Paseo de Puerta de Tierra, y comienzo esta columna felicitándolo a él y a la hoy secretaria de la Gobernación, Grace Santana (exadministradora de la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura), por esta obra. Aquí no se puede estar criticando por criticar. Cuando ocurre algo positivo, hay que destacarlo y aplaudirlo con la misma fuerza que se utiliza a la hora de criticar cuando lo amerita. Unos días atrás tuve la oportunidad de recorrer dicho paseo a eso de las 6:30 de la mañana. Les tengo que decir que la obra es una joya para los sanjuaneros y todos los puertorriqueños que la utilizan, al punto de que uno se siente en otro país.

Confieso que, mientras la recorría, me venían a la mente las vicisitudes y piedras que le pusieron al proyecto para descarrilarlo. ¿Qué era lo que es hoy ese paseo? Una simple acera maltratada con áreas verdes algo descuidadas. De paso, una parte de lo que es hoy dicho paseo era un punto de drogas y de prostitución.

El Municipio se comprometió a poner al pote para la construcción 10 millones de dólares, lo que nunca cumplió. Por otro lado, varios residentes demandaron la paralización del proyecto en el tribunal por una controversia de permisos. Aquí en esta isla cualquiera se agarra de lo que sea para descarrilar el desarrollo, y eso también es parte del problema que tenemos con la crisis que nos arropa.

¿Recuerda cuando un grupo detuvo por un tiempo la construcción del proyecto residencial y comercial Paseo Caribe? Que si las tierras eran un patrimonio, que si había yacimientos arqueológicos, que si se apropiaban del Fuerte San Gerónimo, etc. Una lucha para quitarle los permisos al desarrollador ¡Después de haberlos dado y el edificio estar construido casi en su totalidad! Pues los “manifestantes” lograron paralizar la continuación de la obra. A raíz de eso, el desarrollador tuvo que declararse en quiebra, y, al otro día, como si nada, los “manifestantes” cogieron sus maletas y se fueron para sus casas. Hoy el proyecto está en pie y todas las excusas que usaron para que se revocaran los permisos se desaparecieron. Dejó de importar el patrimonio, los yacimientos y hasta el fuerte.

Conozco un caso de cerca. Hace unos años se colocó una torre de comunicación en una finca, con todas las de la ley. Luego de tener los permisos pertinentes y levantar la torre, vecinos de una urbanización aledaña comenzaron la batalla para que la quitaran. Buscaron 20 justificaciones. Que si había un cuerpo de agua en el área, que si se achicharrarían con las señales de las ondas de la torre, que si en el cuerpo de agua había goldfish, que si las hojas del cohítre cambiarían su color, en fin, cuanta estupidez pueda usted imaginarse.

En el medio de la batalla entre los dueños de la torre y los vecinos, se descubrió dos cosas: que los mismos vecinos que se preocupaban por los pecesitos descargaban las aguas con detergentes de sus lavadoras en el mismo cuerpo de agua que decían defender y que, incluso, varias de las residencias también habían sido construidas sobre parte del cuerpo de agua. Al ser descubiertos, de la noche a la mañana a los vecinos les dejó de molestar la torre de comunicación, la encontraban muy bonita, por lo que discordia se convirtió en paz y alegría.

¿Cuánto desarrollo hemos detenido por boberías, intereses personales o agendas ocultas disfrazadas de “preocupaciones genuinas”? ¡Sabrá Dios! En la isla han demonizado el desarrollo y a los desarrolladores, como el de Paseo Caribe, que, luego de irse a la quiebra, se acabaron las protestas. Eso son ganas de jo… a la isla y su desarrollo por intereses políticos partidistas e ideológicos, ¡más na! De igual forma, conozco de otros casos en los que atacan a desarrolladores solo por ganar una contienda electoral y luego se olvidan… después de hacer el daño.

Aquí se fueron las 936, que sin duda eran un motor económico, y, en lugar de buscar establecer un plan B, algunos se dedicaron a descarrilar la industria de la construcción de distintas maneras. Busque cuánto se construía hace 15 o 20 años y compárelo con lo que se construye hoy. Mire la economía hace 15 o 20 años, y mírela hoy. No es que dependía total y exclusivamente de la construcción, pero el tumbar esa ficha provocó que tumbara otras, como las fichas de dominó.

El Paseo de Puerta de Tierra es una joya arquitectónica, recreativa y contemporánea que hacía falta y que le permite incluso tener mayor contacto directo con el mar cuando lo camina. En Puerto Rico no podemos permitir que pequeños grupos controlen el futuro del desarrollo económico por agendas ideológicas, que es lo que está detrás de muchas de estas manifestaciones. Oiga, tampoco es que vamos a cepillar las montañas y deforestar media humanidad, pero he dicho en varias ocasiones, y lo repito en esta, que la tecnología de avanzada hoy día permite el desarrollo en armonía con el medioambiente, y, si en otros países lo hacen, ¿por qué no podemos hacerlo aquí también?

Entregamos el desarrollo a los grupitos? ¡NO! Lo que hizo el Gobierno de turno con el Paseo de Puerta de Tierra es lo que hay que hacer. Aún lamento que precisamente esta administración derogara la denominada ley Tito Kayak, pero me parece que hoy esos mismos grupos le demostraron al gobernador el error que cometió al derogarla.

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