Columna de Rafael Lenín López: ¿Y la campaña?

Columna de Rafael Lenín López: ¿Y la campaña?

Quedan poco más de cuatro semanas para las elecciones. No parece, ¿verdad?

Este es el ciclo electoral más atípico que hemos visto en épocas recientes.  Aunque ya asoman algunos anuncios en los medios y las actividades proselitistas se celebran con más frecuencia, todo es muy distinto a lo que el país está acostumbrado a ver a un mes de las elecciones.

Esto se debe a varias razones. La primera es que los partidos tienen menos dinero para gastar porque han recaudado muchísimo menos que en otras campañas. Según los datos que ofrece esta semana la Oficina del Contralor Electoral, entre todos los partidos se ha recogido, en todo este ciclo, menos de $2.5 millones. Para las elecciones pasadas, el PNP y el PPD, juntos, recogieron cerca de $15 millones. Evidentemente, eso les obliga a tener una presencia muy reducida en los espacios publicitarios de los medios de comunicación masiva.

Los candidatos y los partidos han recurrido a medios más económicos, como las redes sociales, para enviar sus mensajes; pero en Puerto Rico, aunque usted no lo crea, el acceso a internet sigue siendo muy limitado.  A eso le añadimos que las estrategias publicitarias en los medios electrónicos no han sido adaptadas a esas plataformas. Lo que las convierten en unas muy poco eficaces para el propósito que se busca. Es decir, los partidos pautan en Facebook el típico spot de 30 segundos que pautarían en televisión, cuando ese medio requiere unos acercamientos muy distintos para que los consumidores de esas plataformas reciban los mensajes adecuadamente.

Ese problema de recaudo de fondos en los partidos y entre los candidatos tiene otros tantos factores que inciden. Por un lado, la crisis económica es un elemento importante. Por el otro, el inversionismo político es enormemente desalentado mientras se celebra un juicio federal por corrupción a tan poco tiempo de los comicios.  Es también de sospechar que los contribuyentes grandes andan de manera muy cuidadosa ante la proyección de que estamos en una carrera muy cerrada entre los dos principales candidatos a la gobernación.

Mientras tanto, la apatía de los potenciales electores es evidente. Y esto, a mi juicio, tiene también varias razones, pero una de estas es la principal: la Junta de Control Fiscal.

Percibo que el ciudadano que no es del hard core de los partidos ve una inutilidad en su participación electoral en la medida en que será un ente extraño a ese proceso político el que finalmente tomará las decisiones en el Gobierno. Por más que los candidatos han tratado de convencer de lo contrario, no hay en la calle un mensaje eficaz de que representará un escenario distinto si gana X o Y candidato el próximo 8 de noviembre.

Tal parece que los candidatos han claudicado en tratar de enviar un mensaje en esa dirección.  Los vemos en las pocas pautas publicitarias que van dirigidas a atacar negativamente al oponente, cosa que típicamente se observa ante elecciones que se perfilan como cerradas.

Ante todo este escenario, vemos a los candidatos y los partidos haciendo la campaña de siempre sin entender las circunstancias distintas que enfrenta el país. Los vemos haciendo un esfuerzo monumental por tratar de hacer el mismo acercamiento al ciudadano que hemos visto siempre.

Si esto sigue así en estos últimos días, estaremos ante las elecciones de menor participación en nuestra historia moderna.