Columna Mariliana Torres: Reuniones secretas

La jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos Sonia Sotomayor ha sostenido en su más reciente visita a Puerto Rico que hay que educarse sobre la Junta de Control Fiscal. Sotomayor les advirtió a los jóvenes que le formulaban preguntas en el Recinto Universitario de Mayaguez a mantenerse informados y contrastar informes periodísticos para poder tener una opinión bien formada de la coyuntura histórica que está viviendo Puerto Rico. Si bien la jueza Sotomayor tiene razón en el consejo de leer y observar informes periodísticos de diversos medios de comunicación, la realidad es que hoy más que nunca la prensa está exigiendo la transparencia de la información en las actuaciones y ejecutorias de la llamada Junta de Control Fiscal. De hecho, el pueblo sabe lo que sabe gracias a la divulgación de la ley PROMESA, de los viajes constantes de medios de comunicación federal y la exigencia de respuestas ante meses a ciegas. El pueblo quizá desconoce que todos los días cierran la puerta ante el reclamo de información que es pública, que políticos y congresistas se esconden para no enfrentar preguntas difíciles, así como evitar divulgar la verdad por el temor de perder votos. El pedido de transparencia constante de diversas organizaciones con influencias ha sido fundamental para poder conseguir información y contrastarla. Pero no es suficiente.  La ley PROMESA establece que los miembros de la Junta administrarán el país hasta que se logren cuatro presupuestos balanceados. Es decir, que la Junta es para largo y así mismo será nuestro empinado camino. El consejo de la jueza Sotomayor a los universitarios de mirar más de un medio de comunicación constata la diversidad en la información periodística cuando las fuentes no son fiables. Es cierto que algunos medios han especulado ante la falta de información. Hacer esto es inadecuado y antiético pero entiendo que la información veraz sería publicable si fueran transparentes y las fuentes de información no fueran analistas que tampoco han podido acceder a fuentes reales. Los periodistas no trabajamos con medias verdades. Por eso exigimos al ente federal respuestas y la presencia del pueblo de Puerto Rico en al menos las reuniones.

Comentaba el otro día que las crisis sociales y políticas que están ocurriendo en diversos países, como Colombia, luego del triunfo del “no” en el referendo por la presunta paz, Venezuela y la carencia de alimentos, la falta de humanidad en Siria, España sin gobierno, Estados Unidos en el umbral de la insensatez y nuestro país inmerso en la peor situación política por el menoscabo de la democracia colocan en una gran encrucijada al mundo exigiendo a los líderes políticos soluciones reales. Entonces, ¿qué nos queda como pueblo? Caminando por una ruta incierta desconocemos hacia dónde nos dirigimos porque ni siquiera los mapas nos ayudan. Si seguimos los consejos de Sotomayor de estudiar con atención todo lo que se está hablando no de una forma emocional, debería entonces prevalecer la razón. Por eso es que exigimos transparencia para estudiar cada letra, palabra, opinión y directriz. Estudiar los acontecimientos periodísticos que generarán los miembros de la Junta requiere inteligencia, malicia, atención y contraste de documentos. Exigimos la verdad no porque la prensa lo quiera publicar, sino porque es un derecho que tenemos todos los ciudadanos. De hecho, el primer documento que aprobó la Junta durante su primera reunion es escueto. Del mismo se desprende la protección especial que gozan los miembros de la Junta al eximirlos de responsabilidad por posibles reclamaciones. Si bien su primera reunión fue abierta, las demás que lleven a cabo pueden ser a puertas cerradas y la votación secreta. Además, pueden pedir que se les paguen los gastos y recibir regalos para propósitos de los trabajos de la junta. Extraña compensación. Reuniones abiertas y transparentes, decisiones justas y trámites que redunden en beneficio del pueblo por lo menos eso es lo que mínimamente esperamos.