Columna de Alex Delgado: ¡A llorar pa maternidad con la Junta!

Ya tenemos Junta de Control Fiscal (JCF) y creo que, dentro de lo negativo, hay cosas que inician de forma positiva. En primer lugar, de siete, cuatro de los miembros son puertorriqueños: Ana Matosantos, Jose Ramón González, Carlos García y Jose B. Carrión. Una de las decisiones más importantes fue la selección de Carrión como presidente de dicho organismo.

Carrión es puertorriqueño y vive en la isla, pero no solo eso. Su negocio está en Puerto Rico, aunque también tiene oficinas en la Florida. Fundó en el 2001 la firma de seguros que hoy lleva el nombre de Carrión, Laffitte & Casellas. Parte de la campaña de miedo de los opositores a la JCF es que estos señores vienen a recoger los clavos de la cruz que han dejado nuestros políticos, a saquear lo que queda en caja y a hundir a la isla en la miseria. Ahora les pregunto: “¿Hundiría usted el país donde vive? ¿Desbarataría la isla donde opera su negocio, cuyo éxito depende de cuán bien o mal nos vaya?”.

Los demás miembros de la Junta que son puertorriqueños y tienen a parte de su familia viviendo en la isla. ¿Cree usted que condenarían a sus familiares a vivir en la miseria? ¡Por favor, no sea tan fanático! Estamos donde estamos y vivimos esta crisis gracias al Partido Nuevo Progresista  (PNP) y al Partido Popular Democrático (PPD), ¡punto! Son los que administraron mal, y, si los dejamos solos, esos sí nos hundirían más todavía. En este momento, el pueblo no confía y no puede confiar en estos dos partidos políticos para enderezar la cosa.

En un principio entendía que las designaciones de González y García no procedían dado el caso que fueron parte de la administración del quebrado Banco Gubernamental de Fomento (BGF). No obstante, hoy creo que son personas que sí pueden aportar. Ocuparon la presidencia del BGF en dos momentos históricos distintos, durante las administraciones de dos partidos distintos. Pueden aportar mucho sobre lo que ha sido la mala operación del Gobierno por décadas. ¿Que ellos fueron parte de esa mala operación? Sí.

No obstante, cuando hablo con distintos funcionarios públicos, una vez culminan funciones, el punto de coincidencia es el mismo: no se puede administrar correctamente con la presión política de los partidos buscando acomodo de batatas políticas, repartiendo billetes a municipios quebrados para que el alcalde no jo… más, para realizar “obras” de cara a las elecciones y, luego, abandonarlas, etcétera. Si realmente fueran malos administradores, ¿por qué trabajan donde trabajan hoy ganándose lo que se ganan? ¿Por qué no saben administrar o administran mal? No creo. No es lo mismo administrar en la empresa privada con una junta de directores tomando decisiones correctas, pensando en el bien de la compañía, que administrar teniendo de junta de directores al PNP y el PPD, presionando para ayudar al líder de barrio cuya mejor cualidad es saber contar votos cada cuatro años.

Antes de que se conocieran los miembros de la JCF, la crítica era que los gringos no podía bregar con la crisis de la isla porque no conocen a Puerto Rico ni su idiosincrasia, las necesidades, porque no saben cómo se opera el Gobierno, etc. Les nombran a cuatro puertorriqueños: uno residente en la isla como presidente y dos que conocen cómo opera el Gobierno. Al desmoronársele el discurso, ahora agarran el de que aquel es cuñado de fulano, primo de sutano, que el otro es demócrata… republicano. La verdad son un chiste.

De hecho, ahora se añade la crítica de la senadora Elizabeth Warren (D- Massachusetts) porque la primera reunión de la JCF no fue en la isla. Ella vio lo que pasó en el Condado Plaza, como se violó la ley, los derechos de unos ciudadanos, como se agredió a la Policía de Puerto Rico, por una simple actividad informativa de la empresa privada. ¿Es eso lo que desea esa senadora que se repita? Fíjese en el comportamiento de los opositores en una manifestación contra PROMESA en la isla y en Nueva York. Aquí intentan establecer una anarquía con violencia, vandalismo y agresiones, pero allá gritan cuatro boberías en un salón y salen tranquilitos del recinto. Hasta se esposan ellos mismos si los dejan.

La manifestación en las afueras del edificio fueron bastante ordenadas, sin violencia, vandalismo, ni agresiones a ciudadanos. ¿Por qué no se atreven en Manhattan agredir ciudadanos, poner “barricadas” con cuatro tablas y tres bloques? ¿Por qué no se atreven allá a romper cristales de patrullas, vaciarle las gomas, pintarlas con spray, tirarle pepper spray al NYPD? Usted sabe la respuesta. Obviamente, habrá funciones en la isla del organismo, pero hoy día, con la tecnología, la JCF puede operar eficazmente desde China o la luna.

Con el nombramiento de esos cuatro puertorriqueños y la selección de un presidente residente en la isla, el mensaje del Gobierno estadounidense es claro: el trabajo de sacar a Puerto Rico del atolladero es de ambas partes, de los gringos y los boricuas, pero con un peso mayor en nosotros mismos.

¿Que vienen a cobrar lo que le debemos? ¿Y? Si lo debemos, tenemos que pagarlo. ¿O es que acaso usted no le reclamaría a su patrono que le pague lo que le debe o al que le prestó $500 que se los devuelva? Lo que hay que discutir es cuánto realmente se debe y cómo pagarlo. No va a ser un proceso fácil, pero no hay otra salida. La Junta ya está en operaciones y no hay marcha atrás, por más pataleteo de los violentos revoltosos. Ya, a estas alturas, los que se oponen a la JCF deben ir a llorar pa maternidad, como leí recientemente en la redes.