Columna de Alex Delgado: La autoflagelación de la pava

Columna de Alex Delgado: La autoflagelación de la pava

El pasado 8 de agosto publiqué en Metro la columna “¿Puede hundir Perelló a Bernier?”, en la que analizaba cómo el juicio contra varios funcionarios de la actual administración por corrupción gubernamental, junto al ya declarado culpable Anaudi Hernández, podía dejar mal parado al presidente de la Cámara de Representantes y por   default   al candidato a la gobernación por el Partido Popular Democrático (PPD), David Bernier.

“Ciertamente, ese análisis es dentro de un marco especulativo de que Perelló fuera mencionado en el juicio como uno de los que conocía de los traqueteos de Anaudi Hernández o, incluso, que presionó para que se otorgara un contrato y que se mantuviera la compensación, sabiendo que no se brindaba el servicio. En caso de que Perelló no fuera mencionado en ese contexto, pues le sería más fácil mantener su candidatura y sería el pueblo el que juzgue lo revalide o lo envíe   flying to the moon”, indiqué.

El jueves pasado en la noche, tras iniciado el juicio y salir el nombre de Perelló en varias instancias, Bernier le solicitó al presidente cameral su renuncia a la dirección del cuerpo. Perelló le dijo que no acataría el pedido, lo que pone al candidato a la gobernación en una situación comprometedora.

¿Tenía Bernier que pedirle la renuncia de Perelló a la presidencia de la Cámara? Si analizamos esto en el contexto político electoral, sí. “It’s the politics, stupid” sería una variante aceptable en este caso, alterando un poco la expresión de James Carville, estratega de Bill Clinton en 1992. En política, es natural que, cuando un funcionario se mete en camisa de once varas, sin ser acusado o sin salir convicto de un delito, procede la petición. De lo que ha trascendido, el presidente cameral permitió que le robaran al pueblo de Puerto Rico. Perelló sabía de los movimientos de su amigo Anaudi en la Cámara, que era con el cuadro teléfonico, que el servicio no servía y que le seguían pagando $13,000 mensuales a Anaudi por nada. ¿Por  qué lo permitió? La solicitud de Bernier no es que renuncie a su escaño, es a su posición de administrador, como presidente.

No obstante, a mi juicio, Bernier sospecha que algo más saldrá durante el juicio y que pudiera apuntar directamente a Perelló. No tiene que conllevar delito federal para que ese algo provoque la salida del líder legislativo. Si eso ocurriese en los próximos días, reivindicaría su posición. No tiene que haber acusación legal o criminal para que un político, de cara a un evento electoral, se vea obligado a abandonar su puesto.

La jugada de condicionar su candidatura a la gobernación a la renuncia de Perelló no le salió a Bernier, y eso debilitó seriamente su proyección como líder. Él viene cogiendo leña desde hace unas semanas, en especial con la situación de Perelló, y no tenía otra opción que hacer la solicitud de renuncia.

Perelló, pensando en él primero, segundo y tercero, tomó en sus manos la mínima posibilidad que tiene el PPD de prevalecer en la gobernación. ¿Estará nadando para morir en la orilla? ¿Imaginan que antes que acabe el juicio Jaime Perelló tenga que renunciar? Ya sería muy tarde, y, aunque Bernier reivindique su petición, el que Perelló lo haya retado y derrotado inicialmente deja a Bernier marcado como un candidato con déficit de liderato.

Los legisladores que respaldan el que Perelló se mantenga en su posición también ponen en riesgo sus escaños. El pueblo está harto de la corrupción, y, si eventualemnte Jaime Perelló fuese señalado y tuviese que salir de la presidencia, esos legisladores se verán como cómplices. Este sal pa fuera en la Pava demuestra lo que decía en mi pasada columna “¿Donde están las tropas del PPD?”, que David Bernier va solo rumbo a las elecciones, que muchos de sus legisladores y alcaldes lo han abandonado a su suerte.

Analice este dato: en elecciones hay tres puestos que son los más importantes, la gobernación, comisionado residente y alcalde de San Juan. En la pasada primaria del Partido Nuevo Progresista (PNP), el doctor Ricardo Rosselló prevaleció por dos puntos; Leo Díaz en San Juan, por 20, y Jennifer González, por 40. Eso indica que, de los tres que prevalecieron dentro de la Palma, hubo serios reparos con la candidatura de Rosselló. Si lo hubo dentro de la colectividad, fuera de ella debe haberla también. Sin embargo, en el PPD están tan concentrados en su autoflagelación que han dejado a Rosselló corriendo solito.

Por ejemplo, este fin de semana Rosselló andaba por Adjuntas haciendo campaña y hasta allá llegaron a verlo y a hacerle el consabido “chijí chijá”. Mientras, Bernier y Perelló andaban arrancándose las cabezas y neutralizándose uno al otro. Por eso, Rosselló no tiene que exponerse tanto, no está obligado porque los populares despluman la Pava y sus posibilidades de triunfo entre ellos mismos.

Bernier necesita urgentemente un general que aglutine sus tropas, les dé cohesión, dirección y municiones. Necesita cambiar el cuarto piso completo porque de campañas políticas saben lo que sé yo de deportes, muy poco. Si me viene a decir “creemos” en la campaña de “firmeza serena”, pues así morirá electoralmente el 8 de noviembre, serenamente creyendo.