Columna de Hiram Guadalupe: Populares colonialistas y anexionistas

Por Hiram Guadalupe @hiramgp

No extraña que la mayor parte del liderato del Partido Popular Democrático (PPD) haya decidido jugarse su futuro político con la estrategia de realizar un referéndum encaminando el destino de Puerto Rico hacia la anexión con Estados Unidos.

En última instancia, hace tiempo que la dirigencia pepedé ha ido gravitando hacia posiciones conservadoras y asimilistas disfrazándose, para complacer las gradas y pescar votos en elecciones, de una retórica nacionalista cultural. Por eso, embelesar al electorado cada cuatro años con campañas publicitarias ataviadas de simbologías patrias y matizadas del discurso en defensa de la identidad nacional no han sido más que tácticas de un populismo trasnochado.

Ahora, cuando no pueden articular razones para justificar la farsa del Estado Libre Asociado (ELA) y cuando la trampa colonial ha quedado al descubierto por las autoridades políticas y judiciales estadounidenses, la nueva casta de líderes del PPD se ve obligada a moverse de la conformidad del colonialismo, aunque su ruta esté llena de abismos.

De ahí la propuesta de una consulta estadidad sí o no. Para muchos, la intención es vista como una ficha electorera que, en un simulado experimento de proponer salidas al embrujo colonial, busca cazar simpatizantes en las filas del opositor Partido Nuevo Progresista (PNP).

Quienes así lo ven apuestan a una derrota de la anexión y, por tanto, una nueva posposición a la discusión del estatus. En cambio, el liderato que impulsa este referéndum, en caso de una victoria anexionista, no tiene inconveniente ideológico de asumir su defensa e impulsar su aceptación como opción descolonizadora ante el Congreso federal.

Para el viejo liderato de esa colectividad, sin embargo, la estrategia es incorrecta. Su oposición afirma la probabilidad de triunfo que tiene la anexión porque, en el fondo saben que las acciones de su partido, desde 1950, son responsables del crecimiento de esa fuerza política.

Los datos son elocuentes. Bajo el liderato del PPD, la colonia impulsó la cultura de dependencia económica hacia Estados Unidos; promovió la emigración en masa como alternativa al desempleo y como freno al crecimiento poblacional; y depuso la ética del trabajo productivo al mantengo como una vía para superar la pobreza.

El modelo de industrialización sobre el que se erigió la fuerza política del PPD, sostenido en la invitación del capital extranjero, generó una fuga de capital hacia Estados Unidos que, aún hoy, desangra nuestra economía en más de $35 mil millones anuales.

Cuando más alcance tuvo la fórmula de industrialización, bajo la Sección 936, ninguno de los dos partidos políticos que han administrado el ELA en los pasados 60 años hizo nada para gestionar alternativas que promovieran crecimiento del capital puertorriqueño, de forma que se suscitara una actividad económica nacional.

El ELA, bajo el PPD y el PNP, no articuló una opción de desarrollo económico. Promovió la dependencia a la inversión exclusiva de capital estadounidense, fomentó el crecimiento de un estado benefactor subsidiado por fondos federales, estimuló una práctica de endeudamiento público para cincelar la imagen de “progreso” y provocó el desparramamiento de los índices de desigualdad social.

Hoy somos más pobres que ayer, tenemos una tasa de participación laboral por debajo del 40%, una estructura económica colapsada, altos niveles de dependencia y carecemos de poderes políticos para alterar el rumbo de nuestra triste realidad.

Bajo esas condiciones, desde el ELA colonial que creó el PPD se ha propulsado el sentimiento de la anexión en la población como escapatoria a las crisis individuales y colectivas, y ante eso comparten responsabilidad con los líderes del PNP.

Con su nueva estrategia del referéndum estadidad sí o no, la nueva dirigencia pepedé apuesta a un respiro electoral y ensaya una salida ante el debilitamiento que enfrenta su maquinaria política. Mas la fragilidad ideológica de esa casta los hace transmutarse con facilidad hacia la anexión, disipando diferencias entre sus contendores del penepé.

La mejor explicación la ofreció la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz: “están jugando a la ruleta rusa”.
 

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