Columna de Alex Delgado: El juego del ELA

Me ha ocurrido que el carro se me ha quedado sin gasolina y el impulso del vehículo apagado me ha llevado, casualmente, hasta un puesto. Algo así parece ser la situación de David Bernier y la decisión de la junta de gobierno del Partido Popular Democrático (PPD) respecto al futuro del Estado Libre Asociado (ELA). El ELA se ha quedado sin gasolina y necesitan un empuje de solo cuatro meses y medio para llegar al puesto (las elecciones).

El 8 de junio, 3 días después de la primaria, exponía en Noti Uno 630: “¿Puede David Bernier alimentarse de seguidores del PNP que por una u otra razón están insatisfechos con el resultado de la primaria del 5 de junio, o que entiende que el Dr. Rosselló no llena sus expectativas respecto al gobernador que necesita Puerto Rico en su peor crisis económica? Creo que mientras se perciba a un David Bernier tirando para la izquierda, se le hará muy difícil cortejar a ese sector de derecha”. El ELA no irá a la derecha y el gobierno de Estados Unidos acaba de liquidar el centro, pero ¿cómo ir a unas elecciones con un mensaje de desconexión de Estados Unidos?

El pasado viernes se reunió la junta de la colectividad y determinaron ignorar sutilmente el tema del ELA y enfocar la discusión en la estadidad, ofreciéndole al pueblo un plebiscito estadidad sí o no, si ganan las elecciones. Muy buena estrategia. Con esto, el PPD intenta evitar discutir, de aquí a las elecciones, el divisivo tema del futuro del ELA, desviando la atención con el plebiscito propuesto, hacia la estadidad. Con esto pudieran afianzar al electorado de derecha y coquetearle, con el fin de ganarse ese voto. Es una propuesta que el propio Bernier no había descartado el pasado 20 de diciembre cuando brindó su mensaje de candidatura en la plaza de Caguas.

También les comentaba en la columna que es natural que una parte del electorado que apoyó a Pedro Pierluisi presten el voto a Bernier o se queden en sus casas el día de las elecciones por la insatisfacción del resultado primarista. Pasó en el 2004 con los “pesqueristas” en la contienda entre Pedro Rosselló y Aníbal Acevedo Vilá, y en el 2008 con los “rossellistas” en la de Luis Fortuño y Acevedo Vilá. En este último caso, Fortuño era un político que no polarizaba, y los votos que perdiera por los “rossellistas” inconformes, los recuperaba con votos de populares y no afiliados (entre otros sectores).

Con la propuesta del PPD sobre el plebiscito de estadidad sí o no, David Bernier puede llamar la atención de los “pierluisistas” inconformes e incluso de un sector de derecha dentro de su propio partido que ve en el equipo de campaña de candidato popular un semillero de soberanistas o “izquierdosos” que intentan pilotear la nave a una independencia llamada soberanía.

Me llamó mucho la atención la contrapropuesta de Ricardo Rosselló y me pareció políticamente acertada, independientemente de que en la campaña primarista había dicho lo contrario. Rosselló le indica a Bernier que si su intención es genuina, se una a un proyecto de ley que se radicará hoy para la celebración de un plebiscito el día de las elecciones para que se decida entre la estadidad o la independencia.

Con esto Rosselló busca descartar de una vez y por todas el ELA, en cualquiera de sus dimensiones, pone a prueba a Bernier con su compromiso del plebiscito y de paso, igual que en el 2012, intenta que los “pierluisistas” salgan a votar y no se queden en sus casas, lo que, a mi juicio, es un reconocimiento de la campaña Rosselló de que sí puede ocurrir una abstención electoral de un sector de su partido.

Recordemos que si algo demostró el resultado de la primaria es que el candidato estadista no es omnipotente, en términos electorales, como lo vendió su campaña. Ganó por 2 puntos, cuando decían que la ventaja sería de 10 o más. Esa noche de la primaria su equipo dijo que el escaso margen se debió a la cantidad de populares que participaron en la primaria del PNP para votar por Pierluisi, lo que es otro reconocimiento de que Rosselló no hala gran cantidad de votos fuera del PNP, que si se suma a una abstención en su partido, tendría serios problemas para ganar la elección.

Nuevamente, ambos candidatos jugaron bien sus cartas, Bernier poniendo en hold el futuro del ELA y su giro a la izquierda, al tiempo que trata de “matar” la estadidad, y Rosselló matando tres pájaros de un tiro. Ahora bien, ¿que hará Bernier si la estadidad gana? ¿Irá a luchar y a reclamar lo que el pueblo decidió o se limitará a enviar un email a la Casa Blanca y el Congreso con los resultados y ya?