Columna de Yolanda Rosaly: El pueblo “sabe” quién mató a Lorenzo

El mejor espectáculo no lo protagonizaron ni los testigos, ni los fiscales, ni mucho menos el destacado abogado Mario Moczó con sus incisivas preguntas y su intimidante forma de realizarlas. No, para nada.

El mejor show y el que atrajo toda mi atención y análisis fueron los constantes, variados e inimaginables comentarios de los Juanes y Juanas del Pueblo que observaron por televisión la vista preliminar en alzada contra Luis Rivera Seijo (el Manco) en el caso del asesinato del niño Lorenzo González Cacho.

Las pasadas semanas me tocó visitar varias oficinas médicas y otros lugares donde ubican televisores para entretener a los que esperan por un servicio u otro. ¡Y lo que decía cada uno de los presentes era tan creativo como digno de inspiración para una teleserie de la vida real! Y mire que, como tantos, le he dado vueltas a este evento que viene desarrollándose públicamente desde hace seis años. Pero mi imaginación jamás llegó tan lejos como todo lo que he escuchado de boca de estos “jueces” y “juezas” del pueblo.

Los presentes esbozaron desde teorías absolutamente ridículas, ubicando en el lugar de los hechos a gente jamás mencionada, ni conocida (simplemente producto de la necesidad de contribuir a la conversación sin tener conocimiento de los hechos) hasta atreverse a mencionar, por nombre y apellido, “al verdadero asesino del niño” como si hubieran estado allí presentes en el momento del crimen. ¡Qué barbaridad!

Como todo el mundo, yo tengo mi teoría, la que he compartido con familiares y amigos cercanos, pero que, por ética, no hago pública. Sin embargo, la mayoría de los que ocupaban las salas de espera de las oficinas médicas y de Gobierno (entre otras) no tenían reparos en señalar sin que les quedara la menor duda, que “Naldy (Arnaldo Colón) era el asesino”. Otros decían “que fue el que trabajaba en la federal (William Marrero)” y otros hasta se atrevieron a mencionar que “la hermana mayor de Lorenzo y sus amigos (vaya usted a saber a quiénes se referían) fueron los que cometieron el acto y que su mamá, por el amor incondicional que siente hacia su hija, callará para siempre lo que sabe”. ¡Y como las anteriores, otra decena de teorías dignas de inspiración para un bestseller!

La apertura de los tribunales a las cámaras de televisión, sin dudas, le brinda una perspectiva distinta a este caso y a todo aquel que se transmite como pasó con la lectura de sentencia de Pablo Casellas, por ejemplo. Y, dicho sea de paso y digan lo que digan, el acceso a la información SIEMPRE es bueno para cualquier país, para todos. Pero me parece que el asesinato del niño Lorenzo será el más sonado que haya tenido nuestra historia judicial y mucho más luego de haberse televisado esta vista preliminar en alzada. ¿Y de quién es la culpa? Pues, como siempre, de La Comay.

Desgraciadamente, todo apunta a que el caso quedará impune debido a la deficiente investigación y a lo que dicta el orden jurídico de nuestro país. Pero por lo menos se trató y, sin dudas, gracias a la prominencia que le dio La Comay y al desaparecido programa Súper-X-Clusivo. ¿Pues qué habría pasado si La Comay no hubiese decidido darle protagonismo? Sabrá Dios. Pero, con toda probabilidad, ni tan siquiera se hubiera intentado darle paso a una investigación o, por lo menos, a sacar a la luz pública las deficiencias de un sistema que, como muchos, tiene sus grandes fallas.

Así las cosas, estoy clara que tanto La Comay como TODOS los demás programas televisivos buscan temas, elementos, que le dejen audiencia que los ayuden a aumentar su rating. De esto se trata el negocio y no hay nada de malo en ello. Pero, aparte de eso, con la prominencia del caso de Lorenzo se logró probar algo muy importante, más allá de toda duda razonable: los errores que cometieron los investigadores y el Sistema de Justicia en general. Y, al final, lo esencial será haber aprendido la lección y que otros casos subsiguientes sí se hayan trabajado como corresponden y se logre dar con los culpables.

Y Dios quiera que, en algún momento y de alguna manera, se logre justicia terrenal para Lorenzo. Porque la Divina no hay quien se la despinte a quien o quienes hayan tenido que ver en la muerte de ese angelito. Ojalá Lorenzo logre descansar en paz.