Columna de Yolanda Rosaly: ¿Quiénes ganarán: políticos mediáticos o los faranduleros?

Muchos se los vacilan y hasta menosprecian al catalogarlos como faranduleros. Hablo de funcionarios de Gobierno y políticos en general a quienes vemos muy a menudo en cuanto medio de comunicación existe, sobre todo en televisión. Pero los hay y los hay… Los hay que, sin dudas, responden más a los llamados de los productores que a sus propios deberes como servidores públicos. Y existen otros que, en realidad, podemos catalogar de muy accesibles, pero motivados por compromiso genuino de rendir cuentas sobre sus labores.

En síntesis, lo que he dicho siempre: no se puede generalizar. Durante muchos años los he visto ir y venir. Porque, aunque algunos piensen que andar todo el tiempo en pantalla o en boca de todos les asegura el triunfo, no es así. Este fue el caso de muchos y muchas en las pasadas elecciones de 2012 (primarias y elección general), quienes pensaron que su reconocimiento público les tenía aseguradas las posiciones a las que aspiraban. Este fue el caso de Evelyn Vázquez, Albita Rivera, Liza Fernández, Melinda Romero, Kimmey Raschke, Zoé Laboy, Lorna Soto, Lucy Arce, Ángel Pérez y José “Pichy” Torres Zamora, entre otros. Que quede claro que los anteriores tienen grandes méritos (unos más que otros, claro) y merecían ser elegidos.

Estos aspirantes (y unos cuantos más) no salían de cuanto programa existía, fuera cual fuera el género; aceptaban someterse a cualquier gimmick con tal de contar con la oportunidad de dar cara, aunque esto significara, en muchos casos, hacer el ridículo. Al mismo tiempo, algunos de los mantenedores de estos espacios televisivos (El Guitarreño y La Comay, por ejemplo) insistían en que “el que no viene aquí no tiene chance de ganar”. Y, en algunos casos, fue así, pero en otros no…

Entonces, ¿qué determina que un aspirante a un puesto político sea elegido? ¿Es esencial andar como el arroz blanco todo el tiempo? ¿Ayuda o afecta eso la popularidad o el favor del pueblo? Pues, mi respuesta a esto es “depende”. Y los resultados de 2012 y probablemente los de este 2016 vayan por el mismo camino.

Si bien es cierto que el factor “reconocimiento” es vital para muchos electores que, a la hora de votar, hacen una cruz por “el que más le suene”, existen otros que sí conocen el mundo político, las virtudes y defectos de los candidatos, y eso de que anden “hasta en la sopa” no les hace mucha gracia. Y, sin dudas, eso de quererse meter en la mente de la gente por ojo, boca y nariz no siempre surte el efecto deseado.

¿Pero es su determinación o la de sus asesores? ¡Vaya usted a saber! He conocido de todo, desde los que sencillamente les encanta el figureo, sin importar lo que le aconsejen, hasta los que cuentan con colaboradores que no tienen dos dedos de frente para determinar qué es lo que más le conviene a su cliente.

Así las cosas, a lo que voy es a que no se equivoquen, pues el dar mucha cara no siempre será sinónimo de más votos. Cada cuatrienio que pasa, el pueblo continúa buscando más de sus aspirantes a puestos políticos. Sobre todo, en esta ocasión, en la que la crisis económica nos arropa, estoy convencida de que el contenido de lo que hayan expresado y su carta de presentación valdrá más que la cantidad de veces que los hayamos visto o escuchado en los medios. 

Y, dicho sea de paso y mención aparte merecen algunos funcionarios públicos, que, aunque son de los que están siempre presentes en radio, prensa escrita y televisión, deberían continuar en sus posiciones, independientemente de quién gane la gobernación. Digo lo anterior por la excelente labor rendida, por el compromiso y la honestidad manifestadas. Hablo, por ejemplo, de Ángel Crespo (director de Bomberos, director de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres y, además, músico y cantante) y Juan Zaragoza, secretario de Hacienda. Junto a estos, debo mencionar, entre otros, a José Caldero, superintendente de la Policía, con quien debería pasar lo mismo que ocurrió con Toledo (Q. E. P. D.), quien ocupó esta posición bajo dos administraciones diferentes.

Por eso digo que hay políticos y funcionarios mediáticos y otros que, simplemente son faranduleros. Sea usted el juez y vote con conciencia.