Columna de Rafael Lenín López: Mi papeleta

Se calentaron los motores. Estamos a tres días de las primarias del PNP y el PPD, y, finalmente, la discusión entró en calor.

Muchas cosas están en juego. Cuando se conozcan los resultados de estas elecciones internas de los partidos mayoritarios, a eso de las seis de la tarde del domingo, muchos asuntos se definirán, algunos soldados caerán y otros seguirán en batalla hasta la colisión final del 8 de noviembre.

En el caso de la Comisión Estatal de Elecciones, está en juego su credibilidad ante el país. Su campaña de orientación ante el estreno de un método electoral electrónico fue extremadamente deficiente.

Si el domingo hay caos en los colegios de votación, filas interminables, problemas entre los electores, mal manejo de las máquinas y, peor aún, dificultades en la transmisión o divulgación de los resultados, la dirección de la CEE deberá tomar medidas urgentes. De entrada, los comisionados electorales deberán plantearse la permanencia de Liza García en la presidencia o un nuevo rumbo de cara al proceso electoral grande. Si todo corre como reloj suizo, tendrá suerte la CEE, a pesar de su invisibilidad en estos pasados meses.

En el caso del PNP, la elección del candidato al máximo cargo político tendrá consecuencias para un lado y para el otro. Y es que quedará en entredicho o fortalecida la capacidad de movilización de muchos alcaldes de cara a la elección general.

El martes debatieron Rosselló y Pierluisi. Me parece que el resultado de ese último encuentro público de ambos será inconsecuente por su contenido y por el impacto en la audiencia a juzgar por los ratings que obtuvo el espacio.

Los dos sobrevivieron y no hubo una metida de pata que les provocara un colapso político a alguno. Un gran problema de estos debates, y lo digo porque he estado en esas sillas en elecciones pasadas, es que, lamentablemente, se sigue optando por formatos obsoletos, en los que quienes únicos ganan o pierden son los estrategas y prevalecen los estribillos, los bullets y la botella.

En el caso del Partido Popular, inexplicablemente, las competencias se han desarrollado con más agresividad, tanto la que tiene que ver con Washington como la que ocurre por los escaños legislativos.

En el partido rojo, las primarias del domingo también reflejarán cuán aceitadas están la maquinarias a nivel de los comités municipales y locales. Quedará en evidencia la influencia que tienen muchas figuras que han estado, están y próximamente estarán o resisten estar en el retiro político. Entre estos, los exgobernadores Rafael Hernández Colón, Aníbal Acevedo Vilá y el gobernador García Padilla. 

El domingo también se definirá el liderato legislativo del próximo cuatrienio para los partidos que se disputarán la mayoría parlamentaria, ya que tendrá mucho que ver en esa discusión quién obtiene más o menos votos.

Además, con los resultados primaristas, particularmente en los escaños legislativos por acumulación, quedará definido el rumbo filosófico e ideológico del Partido Popular.  Si los más liberales resultan electos, David Bernier tendrá un mensaje de los electores populares. Si no, veremos a un partido manteniéndose en el centro de cara a una redefinición del ELA. Claro, hay muchos otros factores que pueden influenciar el voto de un elector a favor de un político, pero, ciertamente, el comportamiento que han exhibido los incumbentes será crucial para obtener o no la confianza de la gente.

Creo que David Bernier, a quien se le imputa ambivalencia y ausencia de posturas, debió haber anunciado por quiénes votaría para los cargos principales, como a quién prefiere como compañero de papeleta entre Héctor Ferrer y Ángel Rosa. Lo hizo Sila Calderón en el 2000, y esto la consolidó como líder en momentos de muchos retos con un Partido Popular golpeado tras los triunfos arrolladores de Pedro Rosselló.

En cambio, Bernier ha encabezado en este periodo preprimarias una errática campaña publicitaria y un calendario de campaña que no le proveyó de dirección a sus seguidores. Pide que voten por “el equipo Bernier” sin decir quiénes son estos. Ha salido a la calle a promover la movilización electoral, pero les huyó a las fotografías con los aspirantes primaristas. Su temor a ser malinterpretado en las comparecencias públicas abonó a la percepción de que le gusta estar bien con todo el mundo.

Pienso que Bernier, después del domingo, tendrá que revaluar urgentemente su equipo de trabajo a todos los niveles, antes que sea totalmente inviable de cara al 8 de noviembre, pues el inicio de su campaña y sus estrategias han tenido un pobre impacto positivo en la calle.

Faltan solo horas. Todo el mundo está promoviendo su papeleta. La papeleta ideal es la que proponga gente con pasión, deseo de mejorar el país —aunque discrepemos en las formas de hacerlo—, dispuestos a dialogar sobre las opciones que tenemos, rodeados de personas capaces y bien intencionadas y sin ambiciones ulteriores. Tras ese filtro, puede quedar un grupo reducido, pero esa es mi papeleta ideal.

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